El bicampeonato invicto de Cartago en el balonmano femenino de los Juegos Deportivos Nacionales Limón 2026 fue el cierre perfecto para una semana intensa de competencia, marcada por partidos exigentes y un equipo que respondió con carácter de principio a fin.
El conjunto cartaginés se dejó la medalla de oro por segunda edición consecutiva y lo hizo sin conocer la derrota, una hazaña que solo habían conseguido anteriormente Turrialba y Desamparados, pero nunca de forma invicta en dos ediciones seguidas.
Durante todo el torneo, el conjunto cartaginés mostró regularidad, carácter y solidez colectiva, superando jornadas exigentes y rivales de peso sin conocer la derrota.
Para Nataly Santos, capitana del equipo, el título fue el reflejo del compromiso del grupo.
“Fue un proceso muy difícil, pero el equipo estuvo muy unido y cada minuto que jugamos en la cancha se demostró el amor que tenemos por Cartago y por el deporte”, aseguró.
Además, resaltó el valor del balonmano en la formación de las atletas. “El deporte le aporta muchísimo a la formación integral de los jóvenes, y por eso debemos apoyarlo”, agregó.
La mejor jugadora de la final fue Jimena Fallas, quien vivió estos Juegos como mamá y atleta, luego de haber competido embarazada en los Juegos Deportivos Nacionales del 2022 y ya con su hija nacida, ganó oro en Guanacaste 2024, así como en Limón 2026.
“Me siento feliz, emocionada y orgullosa, porque no es un trabajo fácil, es algo complicado, pero de la mano de Zoe (su bebé) lo he aprendido a llevar y la medalla del año pasado fue para ella, al igual que la de hoy”, expresó.
Desde el cuerpo técnico, el entrenador Guillermo Montenegro destacó que el bicampeonato es consecuencia de un trabajo sostenido.
“Este campeonato reafirma el proceso que se ha venido desarrollando desde las bases, con cambios importantes de generación y la inserción de jugadoras jóvenes, sin que se sintiera tan fuerte la salida de atletas con más experiencia”, explicó.
También subrayó el sacrificio detrás del logro. “Hay mucho trabajo de las muchachas, de los padres de familia y de los cuerpos técnicos. Sin el apoyo de la familia sería imposible”, señaló.
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El oro conseguido en Limón 2026 es la consolidación de un camino que se inició hace más de una década.
En 2015, Cartago participó por primera vez en una eliminatoria sin alcanzar la etapa final.
En 2016 llegó la primera presencia en Juegos Nacionales, mientras que en 2017 y 2018 no se alcanzó el objetivo, aunque se mantuvo el trabajo con la convicción de que era necesario cambiar estructuras y métodos.
En 2019 el equipo alcanzó las semifinales y obtuvo la medalla de bronce; en 2022 disputó su primera final y ganó la plata, antes de coronarse campeón en las dos últimas ediciones en las que se dejó dos oros consecutivos.
Con una base sólida, un proceso de alto nivel y un grupo que sigue creciendo, Cartago ya empieza a mirar hacia el futuro, con la ilusión intacta de sostener el proyecto y pelear por un histórico tricampeonato en los Juegos Nacionales del 2028.




