Dendra Díaz Torres tiene 19 años y ya sabe lo que significa crecer antes de tiempo. A los 16 años se convirtió en mamá de Aysé Chaves, una niña que hoy tiene dos años y ocho meses.
Ser madre tan joven no le impidió terminar sus estudios. Al contrario, se convirtió en una razón más para seguir adelante.
“Yo soy guacimeña 100%. Mis papás son indígenas, de la etnia bribri, y ellos son de Buenos Aires de Puntarenas. Por cuestiones de trabajo y de buscar nuevas oportunidades se vinieron para la zona de Limón, donde nací y vivo”, contó.
Dendra estudió en la escuela Los Naranjos y después se graduó del Colegio Técnico Profesional de Guácimo, donde obtuvo un título técnico en Contabilidad y Finanzas.
Cuando llegó el momento de realizar la práctica profesional, tenía una preocupación muy grande: necesitaba aprender y prepararse para conseguir trabajo, pero también debía cuidar a su pequeña hija.
LEA MÁS: ¿Alguien podría estar viendo por la cámara de su celular sin que usted lo sepa?
“Mi bebé todavía estaba muy chiquita, apenas tenía un año. Mi mamá también estudia, entonces se me complicaba un poco dejarla mucho tiempo”, explicó.
Junto con su profesora y la coordinadora técnica del colegio, comenzó a buscar una empresa donde pudiera hacer la práctica y desarrollar realmente sus capacidades.
Quería aprender y crecer
La posibilidad de hacer la práctica apareció de forma perfecta con la empresa De Raíz Entertainment, misma que le llamó la atención desde el principio, ya que es una productora de cine.
El mundo del celuloide y los eventos siempre le había generado interés y la propuesta le pareció una oportunidad diferente.
“El enfoque que tenía Raíz me llamó mucho la atención, así como la posibilidad que me dieron de hacer la práctica de forma virtual”, recordó.
Después de pasar las pruebas, comenzó la práctica el 6 de octubre de 2025.
Lo que encontró fue mucho más que un lugar donde cumplir las horas necesarias para graduarse.
“Sí quería, aún más que todo, aprender mucho. La parte de ir a un lugar donde no aprendiera tanto, tenía temor”, confesó.
Durante su paso por la empresa conoció clientes y participó en proyectos reales, además de aprender sobre producción de eventos y el trabajo con instituciones públicas y empresas privadas.
“Para mí fue muy linda la experiencia, muy provechosa. Estoy muy agradecida porque mejoró tanto mi parte de seguridad, en conocer las necesidades de los clientes, en trabajar con mi personalidad y también en la parte del servicio público y privado”, aseguró.
Una de las enseñanzas que más valora es descubrir la importancia del trabajo en equipo.
“Cada pedacito del enfoque que brindamos cada uno, porque es un equipo, no se trabaja solo, es importante para lograr que al finalizar el evento se concluya”, dijo.
La práctica se convirtió en una beca
Cuando terminó su práctica, Dendra participó junto con otros estudiantes en un concurso para optar por una beca y consiguió uno de esos espacios dentro de Raíz. Actualmente, estudia Administración de Empresas.
Mientras estudia y trabaja, De Raíz Entertainment impulsa el programa Construyendo Líderes, dirigido a estudiantes de colegios técnicos y que combina prácticas profesionales con formación en habilidades blandas, inglés e inteligencia artificial.
Aprovechó el programa para crecer profesionalmente y ahora trabaja directamente con Raíz y disfruta de la beca.
Construyendo Líderes
Leonardo Solano Moraga, de De Raíz, explicó que la empresa nació como una productora de eventos y que sus fundadores, varios de ellos profesores universitarios, detectaron una necesidad entre los estudiantes de colegios técnicos.
“Nos dimos cuenta de que las habilidades blandas no estaban funcionando. Había una sobreabundancia de acceso al conocimiento, pero con muy poco saber. Entonces decidimos crear un programa piloto con chicos de colegios técnicos”, explicó.
Así nació Construyendo Líderes, una iniciativa que combina las prácticas profesionales con formación en habilidades blandas, inglés, inteligencia artificial y trabajo en proyectos reales. Los jóvenes reciben clases y, al mismo tiempo, participan en actividades que les permiten conocer cómo funciona una empresa y enfrentarse a situaciones laborales reales.
“Estos chicos hacen la práctica profesional con la empresa, entonces hacen trabajos reales. La diferencia es que, además de trabajar en actividades reales, nosotros les damos clases de inglés, de habilidades blandas y de emprendimiento”, detalló Solano.
LEA MÁS: Doctor Sonrisas le receta 10 segundos de risa a Costa Rica este 2 de octubre
El empresario destacó que los jóvenes no deben pagar para participar y que la selección toma en cuenta principalmente su actitud y sus valores.
“Buscamos que tengan empatía, independencia y los valores que buscamos. También buscamos colegios que no tengan tanto acceso, porque no es lo mismo un chico que viene con un superpresupuesto que otro que nunca tuvo computadoras”, explicó.




