Shirley Sandí.15 agosto

A sus 55 años, Flor Rodríguez es la cabeza de una familia singular y diversa.

Desde que enviudó, hace casi 20 años, decidió sacar a sus cuatro hijos adelante ella sola, como muchas jefas de hogar que hoy celebran el Día de la Madre orgullosas de sus logros.

Flor Rodríguez (centro), quien tiene un hijo gay, Jorge Abarca Rodríguez, y una nieta trans (ausente en la foto). En la foto, además de Flor y Jorge, aparece su hija Melissa Ramírez (der). Foto: Rafael Pacheco
Flor Rodríguez (centro), quien tiene un hijo gay, Jorge Abarca Rodríguez, y una nieta trans (ausente en la foto). En la foto, además de Flor y Jorge, aparece su hija Melissa Ramírez (der). Foto: Rafael Pacheco

Pero la familia de doña Flor, en la que hay ahora siete nietos, tiene algo muy particular: encierra diversidad de punta a punta y ahí nadie esconde lo que es y lo que siente.

Hace cinco años que Flor decidió hacer público que es lesbiana. Uno de sus hijos, Jorge, salió del clóset hace mucho y es un exitoso estilista gay con un salón en Goicoechea y hace un año, una nieta de Flor de 17 años anunció a la familia que es trans y nos aseguraron que es el primer menor de edad que lleva a cabo en el país el proceso para hacer su transición en un hospital de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Vida de cambios

Flor habló abiertamente de la diversidad que ha experimentado su familia con los años.

El primero en la lista fue Jorge, quien desde pequeñito reflejó su orientación sexual. Se ponía los zapatos de su mamá, la veía maquillándose y lo molestaban en la escuela por su manera de actuar. A los 15 años decidió contar que era gay, pero a su madre no le sorprendió la noticia. La respuesta fue: “aquí no ha pasado nada, yo sé que usted es así ¿y qué importa? Igual yo lo voy a amar”.

Jorge tiene ahora 28 años.

Jorge es un exitoso estilista y le gusta chainear a su mamita . Foto: Rafael Pacheco
Jorge es un exitoso estilista y le gusta chainear a su mamita . Foto: Rafael Pacheco

Pero la noticia de que Flor es lesbiana sorprendió más a la familia.

“Desde niña me gustaban las mujeres. No fue que yo era heterosexual y luego cambié. Yo estaba metida en el clóset y me salí. Yo quería ser hombre, me ponía botas, camisas de hombre, ropa vaquera y era feliz. Pero al decirlo en aquel tiempo era capaz que me quemaban viva”, asegura.

Dice que tomó la decisión de “gritarlo” a los cuatro vientos luego de que le gustó “alguien” y dio el paso de formalizar una relación.

“Si yo hubiera sabido que mi mamá, mis hermanos, mis sobrinos tenían una mente tan abierta, quizá no hubiera cometido tantos errores por temor al qué dirán. No me arrepiento de mis hijos, tampoco de que me gusten las mujeres. Mi mejor amiga me aceptó sin problemas, todo el mundo lo ha aceptado, gracias a Dios”, comentó la mamita, quien agrega que los 20 años que estuvo casada fueron “bonitos”, pero hubo un gran vacío en la parte sexual.

Asegura que se casó por las apariencias, pero ahora tiene un relación con Maritza, una persona que la llena y la respeta.

Siguió la nieta

Hace un año llegó la noticia de que una nieta es trans y que ya está en proceso de transicionar (operarse para convertirse en Donovan).

“Mi nieta quiere hacerse esa operación y todos la apoyamos, hasta el abuelo. Ella se siente segura, yo pienso que así debe ser una familia, debe darle seguridad a sus miembros, que se sientan bien y con apoyo, diga lo que diga la gente”, Flor Rodríguez, abuela.

“Yo fui la que me di cuenta de lo de mi nieta, ella tenía cinco años cuando la pesqué besándose con una chiquita del barrio. Me dijo que no le dijera nada a la mamá y yo así lo hice. Yo he sido la alcahueta de mi nieta, al igual que de mi hijo.

"Cuando ella (la nieta) llegó a sola a mi apartamento y me dijo que iba a darme una noticia, que se operaría para quitarse los pechos, a mí me impresionó. Yo le dije ‘usted es mujer, no importa que usted sea así, mi amor, hay personas que sufren porque se los quitan’. Pero me respondió ‘Tita, yo quiero’. En ese momento aceptó que hizo muchas cosas de pequeña por no desairar a la mamá, como el vestido que usó en los quince años. Ahora le digo que siga adelante, si ella es así, ¿quién se lo puede quitar?” , se pregunta Flor.

Apoyo total

La Teja conversó también con Jorge y Melissa, dos de los hijos de Flor y quienes comentaron que este Día de la Madre lo celebrarán trabajando pues en el salón de belleza dichosamente tienen muchas citas.

En la noche, ya con calma, seguramente se reunirán para cenar.

“No aceptar la diversidad es falta de educación, estamos en un país un poco atrasado en el tema de derechos LGTBIQ. Mi mensaje es acepten y quieran a las personas que tienen cerca tal y como son, cada quien vive su vida como quiera”, comentó Jorge, quien asegura que no le sorprendió que su mamita les anunciara que es lesbiana.

Melissa trabaja con Jorge en el salón. Ella es la mamá de Donovan, el chico trans que prefirió no hablar para esta nota.

“A mi hija desde pequeñita le gustaba vestir como hombre, me decía que quería ser hombre. A los doce años reconoció que le gustaban las mujeres y ahora está en proceso de transición. Aceptarla no me costó, sí me costó un poco llamarlo Donovan, ya no es mi princesa, ahora es mi príncipe”, indica Melissa.

Donovan ya pasó el criterio del psiquiatra. Con este visto bueno pasa a la fase de inyección de testosterona y luego a las mastectomía (quitar los senos).

El proceso para cambiar de nombre en el Registro Civil ha sido más lento, pues deben esperar seis meses para el envío de la historia clínica (epicrisis).

“Tanto a los homofóbicos como a los que meten la religión en esto, les digo que Dios es amor y nos ama a todos por igual. Ya es hora de que cambien el chip, hay que vivir con esta realidad quieran o no”, Melissa Ramírez, mamá de chico trans.