Entre el bullicio y la emoción de la Marcha de la Diversidad 2026, una joven llamada Jimena caminó feliz por las calles del centro de San José, junto a dos amigas que la entienden y la apoyan.
Fue su segunda vez asistiendo al Pride y asegura que lo hace como parte de la lucha por la igualdad y los derechos de la comunidad LGTBIQ+.
Para ella, el propósito de tomar las calles es muy simple pero poderoso: la libertad.
“El mensaje es la libertad que todos podemos tener juntos, siendo distintos, y no pasa nada. Eso no va a cambiar nada, todos estamos bien con eso”, comentó con entusiasmo.
El respeto como puente ante las diferencias
Jimena, quien forma parte de la comunidad, reconoce que ha sufrido discriminación. Afortunadamente, confiesa que ha sido “muy poco”, pero tiene claro que el objetivo de este tipo de actividades masivas es que esos episodios de rechazo se acaben por completo, permitiendo que la gente pueda “ser libre y mostrarse tal cual es”.
Consultada sobre qué le diría a aquellas personas que no aceptan a la comunidad o que critican a quienes piensan y viven distinto a ellos, Jimena ofreció una respuesta llena de madurez y empatía, alejándose de cualquier confrontación:
“No pasa nada, todos tienen opiniones diferentes y está bien, simplemente, mientras se respete todo, no va a escalar a más”, aseguró.
Su conclusión es un recordatorio valioso para toda la sociedad costarricense.
“Mientras haya respeto, todos pueden tener opiniones diferentes”.




