Una pareja que asistió a la Marcha de la Diversidad 2026 hizo una dolorosa confesión sobre la realidad que viven las personas de la comunidad LGTBIQ.
El colorido evento se llevó a cabo este domingo 28 de junio en el centro de San José. El desfile salió de la estatua de León Cortes, pasó por el paseo Colón y la avenida segunda, hasta llegar a la Plaza de la Democracia.
La música, las banderas y los carteles con fuertes mensajes en defensa de sus derechos estivueron presentes en todo momento, excepto cuando pasamos frente al hospital de Niños y al San Juan de Dios, ahí desfilaron en silencio por respeto a los pacientes.
Engel es una joven que pertenece a la comunidad y llegó a la actividad acompañada de su novio, Ángel, quien es un hombre trans.
Los dos saben bien los obstáculos que deben enfrentar quienes tienen identidades de género distintas a la de la mayoría y contaron que para ellos la marcha es un espacio seguro que esperan todo el año.
Ella portaba un cartelito que decía “Estoy hecha de amor”, en honor a una canción que le gusta mucho y aseguró que asistió en busca de comprensión y aceptación por parte de la sociedad.
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“Hay que entender que hay diferentes personas y todas pensamos diferente, pero todos tenemos amor. Es bonito que vean la forma de pensar de los demás y que quieran ser parte del amor y apoyar a las personas que realmente lo necesitan ahora”, contó.
Su familia la acepta tal y como es
Engel dice que se siente muy afortunada porque su familia la acepta tal y como es, pero sabe que son muchos los casos de personas que son rechazadas en sus hogares por tener una orientación sexual diferente y eso le duele mucho.
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“Mi novio y yo a veces sufrimos discriminación cuando vamos a algún lugar y eso no está bien. A veces la gente se nos queda viendo y también pasa mucho que, aunque él se presenta como Ángel y como un hombre, la gente lo trata como a una mujer y eso no debe ser así, deben respetar su identidad de género”, relató.
Por su parte, Ángel dijo que él espera con muchas ansias la Marcha de la Diversidad, a la cual asiste desde hace años porque puede ser él mismo, y confesó el fuerte motivo por el que espera todos los años la marcha con tanta ilusión.
“Es como un respiro, pocas veces me siento tan libre como cuando estoy en la marcha; es un día muy feliz para mí, por eso la espero todo el año. Aquí uno se da cuenta de que la comunidad es mucho más grande de lo que uno cree porque podemos vernos y apoyarnos.
“Yo también tengo la suerte de que mi mamá me aceptó tal y como soy, pero tuve que educarla sobre el tema para que me entendiera. Necesitamos que otras personas comprendan que nosotros no somos extraños, solo pensamos y sentimos diferente y venimos a luchar por nuestros derechos y para vivir en igualdad”, añadió el joven.
Sentía que su familia no la aceptaría
Alina Trejos es una joven trans que también asistió al Pride 2026. Ella es originaria de Esterillos Oeste, un lugar que describe con una sonrisa como “el más precioso de toda Costa Rica”. Alina empacó sus maletas hace cuatro años para descubrir el mundo más allá de su pueblo costero.
Para ella, participar en la actividad va mucho más allá de los reflectores o la fiesta. Su presencia en las calles josefinas tiene un propósito claro y contundente: la defensa de los derechos humanos.
“El objetivo principal de estar en esta marcha no es andarme mostrando. Significa venir aluchar contra la homofobiay por los derechos humanos para las personas de la comunidad. Es un día para decirle al mundo: ‘Aquí estamos, desde elrespetoy la comunicación’”, afirma Trejos.
Uno de los procesos más íntimos y complejos para las personas trans suele ser laaceptación familiar. Alina confiesa que, al principio, ella misma construyó barreras mentales, asumiendo que su familia no la iba a aceptar. Sin embargo, su madurez y empatía le han enseñado una lección invaluable que hoy comparte con las nuevas generaciones.
“No hay un manual para los papás de cómo tener un hijo trans, y no hay un manual para los hijos trans de cómo tratar y comunicarse con sus papás”, aseguró.
“De nada me sirve odiar a mi papá. Es mejor acercarme a mi familia y decirle:‘Papá, acéptame, porque aquí está tu creación’”, reflexiona con evidente emoción, haciendo un llamado a la comunicación genuina en los hogares costarricenses.
Se siente agradecido porque se le respeta su identidad
Alina es consciente de la realidad nacional. Reconoce que, a nivel social, Costa Rica aún enfrenta retos importantes en comparación con naciones europeas donde la diversidad se abraza con mayor naturalidad. Los estigmas y la discriminación aún laten en las calles.
Sin embargo, a pesar de los dolores que esto genera, su corazón está lleno de gratitud porque en Costa Rica se le ha permitido existir legal y plenamente como la mujer que es.
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) respaldó su cambio de identidad. Su cédula, sus títulos educativos están a nombre de Alina Trejos.
“Me siento orgullosa y feliz de ser ciudadana costarricense. Puedo mirar a otros países en el mundo donde ni siquiera podría ser yo misma, y saber que aquí hasta el Gobierno me respalda”, concluye Alina, antes de sonreír para una de las tantas fotografías que le piden durante la marcha.









