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Nicaragüense salió adelante a pesar de las adversidades y nos contó su secreto

Antonio Padilla nació en Nicaragua, llegó a Costa Rica siendo joven y, tras quedarse sin trabajo durante la pandemia, encontró en un carrito de copos la oportunidad de convertirse en su propio patrón.

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Las personas buscan dónde esconderse cuando cae un aguacero en La Fortuna de San Carlos, pero el nicaragüense Antonio Padilla Madriz, más bien sonríe y le agradece a Dios.

Después de seis años detrás de su carrito de “Copos Pura Vida”, aprendió algo que todavía sorprende a quienes lo escuchan por primera vez.

“Cuando llueve es de los momentos que más copos vendo. Debajo de la lluvia la gente me sigue comprando. Un día había un tremendo aguacero, creí que no vendería nada, pero se paró un carro y de un solo me compraron seis copos. La lluvia es una bendición”, cuenta entre risas.

Las personas buscan dónde esconderse cuando cae un aguacero en La Fortuna de  San Carlos, pero el nicaragüense, Antonio Padilla Madriz, más bien sonríe y le agradece a Dios porque así venderá más copos
Antonio Padilla Madriz atiende a turistas de distintas nacionalidades desde su carrito en el parque de La Fortuna, por supuesto que también a los sancarleños. (Eduardo Vega Arguijo)

Quizás por eso le resulta tan fácil encontrarle el lado bueno a las dificultades. Hace algunos años perdió el trabajo que había tenido durante más de una década en un hotel de La Fortuna debido a la pandemia del covid-19.

Lo que parecía una desgracia terminó convirtiéndose en el empujón que necesitaba para cumplir el sueño de poner su propio negocito.

Cuando conversamos con Toño por primera vez, en 2022, apenas comenzaba a abrirse camino como emprendedor. Había sido despedido y trataba de salir adelante vendiendo copos en el parque de La Fortuna, pero no sabía casi nada del producto. Comenzó por pura necesidad. Hoy la historia es distinta.

Aunque reconoce que el turismo tiene temporadas buenas y malas, asegura que el negocio le ha permitido vivir con tranquilidad y continuar sosteniendo a su familia.

“Me ha ido bien, gracias a Dios. Hemos tenido altos y bajos porque aquí vivimos del turismo y cuando el turismo baja, también bajan las ventas, pero ahí vamos. Claro que hemos podido seguir comiendo. Durante la pandemia hubo momentos muy difíciles, pero gracias a Dios, nunca nos faltó lo necesario”, recordó.

Las personas buscan dónde esconderse cuando cae un aguacero en La Fortuna de  San Carlos, pero el nicaragüense, Antonio Padilla Madriz, más bien sonríe y le agradece a Dios porque así venderá más copos
El emprendedor nació en Río San Juan, Nicaragua, y llegó a Costa Rica en busca de oportunidades. (Eduardo Vega Arguijo)

La historia de este pulseador comenzó lejos de Costa Rica. Nació en Río San Juan, Nicaragua, donde vivió hasta los 18 años. Después tomó la decisión de venir a buscar oportunidades laborales de este lado del San Juan.

Su camino estuvo marcado por trabajos pesados y largas jornadas. Primero fue la construcción, luego arrancó yuca en una empacadora bajo el sol y la lluvia, más adelante pasó una década trabajando en un aserradero y finalmente encontró estabilidad en el sector turismo.

Poco a poco fue creciendo dentro de la industria hotelera hasta llegar a desempeñarse como recepcionista. Entonces llegó la pandemia y todo cambió.

El hotel cerró sus puertas y Toño se quedó sin empleo. Sin embargo, en medio de la incertidumbre apareció una oportunidad que terminaría cambiando su vida.

Las personas buscan dónde esconderse cuando cae un aguacero en La Fortuna de  San Carlos, pero el nicaragüense, Antonio Padilla Madriz, más bien sonríe y le agradece a Dios porque así venderá más copos
El copo de coco con piña se mantiene como el producto favorito de muchos visitantes. (Eduardo Vega Arguijo)

Con un carrito de copos, mucho esfuerzo y una enorme capacidad para relacionarse con las personas, comenzó una nueva etapa que hoy suma seis años.

“Dios tiene todo preparado para nosotros. Uno no entiende las cosas cuando pasan, pero después se da cuenta de que había un propósito.

“Ahí va uno día a día saliendo adelante. Este trabajo ha sido una bendición enorme para mí”, aseguró el pasado 18 de junio cuando lo visitamos en el puritico corazón de La Fortuna, el parque central.

La experiencia acumulada durante años atendiendo turistas sigue siendo una de sus mayores fortalezas. Aunque no domina el inglés, eso nunca le ha impedido conversar con visitantes de todas partes del mundo.

“A veces, paso media hora hablando con un turista y no sé si él me entendió o si yo lo entendí completamente, pero al final terminamos conversando y compartiendo”, comentó entre carcajadas.

Las personas buscan dónde esconderse cuando cae un aguacero en La Fortuna de  San Carlos, pero el nicaragüense, Antonio Padilla Madriz, más bien sonríe y le agradece a Dios porque así venderá más copos
Toño asegura que la pandemia le quitó un empleo, pero le abrió la puerta para cumplir su sueño de trabajar por cuenta propia. (Eduardo Vega Arguijo)

Durante estos años ha aprendido que vender copos va mucho más allá de raspar hielo y echarle sirope. El trato a las personas sigue siendo la clave de su éxito.

Muchos clientes lo buscan por recomendación y otros regresan cada vez que visitan La Fortuna. Su producto estrella continúa siendo el copo de coco con piña, una mezcla que conquistó el paladar de turistas nacionales y extranjeros. Incluso nos sorprendió poniéndoles barquillos a los copos.

Pero cuando se le pregunta cuál ha sido realmente el secreto para mantenerse tantos años, la respuesta llega de inmediato.

“Habrá gente que piense que vender copos no es gran cosa, pero para mí esto es de lo mejor que me ha pasado en la vida. Me gusta atender a la gente, conversar con ellos y servirles. Todos los días aprendo algo nuevo y conozco personas distintas. Eso me hace feliz”, afirmó.

Seis años después de iniciar su emprendimiento, don Antonio Padilla sigue demostrando que las oportunidades pueden aparecer en los momentos más difíciles. Tal vez por eso, cuando las nubes cubren el cielo de La Fortuna y comienza a caer la lluvia, él no se preocupa.

Las personas buscan dónde esconderse cuando cae un aguacero en La Fortuna de  San Carlos, pero el nicaragüense, Antonio Padilla Madriz, más bien sonríe y le agradece a Dios porque así venderá más copos
Seis años después de iniciar su negocio, sigue convencido de que la atención al cliente es la clave del éxito. (Eduardo Vega Arguijo)

Al contrario. Sonríe, acomoda su carrito y espera a los clientes, convencido de que, como tantas otras cosas en su vida, hasta los aguaceros pueden convertirse en una bendición.

Eduardo Vega

Eduardo Vega

Periodista desde 1994. Bachiller en Análisis de Sistemas de la Universidad Federada y egresado del posgrado en Comunicación de la UCR. Periodista del Año de La Teja en el 2017. Cubrió la Copa del Mundo Sub-20 de la FIFA en el 2001 en Argentina; la Copa del Mundo Mayor de la FIFA del 2010 en Sudáfrica; Copa de Oro en el 2007.

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