Cuando Eddy Monterrey Duarte observa la máscara de madera del Macho Ratón que lo acompaña desde hace más de dos décadas, no ve solamente una pieza artesanal.
Ve parte de la historia de Nicaragua, de su propia vida y también de miles de compatriotas que han tenido que abandonar su país en busca de seguridad y nuevas oportunidades.
Este nicaragüense de 65 años nació y creció en Bluefields, en la costa caribe de Nicaragua, una región donde la música, los bailes y las costumbres tienen una marcada influencia afrodescendiente, muy parecida a la que caracteriza a Limón en Costa Rica.
Hoy vive en San Rafael Arriba de Desamparados, pero su corazón sigue conectado con las tradiciones que marcaron su infancia.
Por eso convirtió el folclor en una herramienta para mantener vivas las raíces culturales de la comunidad nicaragüense que reside fuera de su país.
Exilio que le cambió la vida
Monterrey llegó a Costa Rica en 2021 luego de verse obligado a abandonar Nicaragua.
Según relata, ejercía el periodismo cuando comenzó a recibir amenazas relacionadas con su trabajo y la situación política de su país.
“Me vi forzado a buscar el exilio para resguardar mi integridad física. Una vez que llegué a Costa Rica, me encontré con muchos otros periodistas nicaragüenses que también habían tenido que salir de Nicaragua.
“Empecé a trabajar con organizaciones y colectivos de derechos humanos porque compartíamos historias similares y entendíamos perfectamente lo que significa dejar atrás tu tierra”, contó.
Con su documentación migratoria al día y una nueva vida en Costa Rica, decidió que no podía permitir que la cultura de su país se olvidara entre la nostalgia y la distancia.
Macho Ratón como símbolo de resistencia
Fue entonces cuando tomó más fuerza uno de los personajes que más ha promovido durante años: el Macho Ratón, figura asociada a El Güegüense, una de las expresiones culturales más importantes de Nicaragua.
“Es bien difícil ser folclorista de tu tierra fuera de tu tierra. Aquí en Costa Rica vi la necesidad de rescatar nuestro folclor, sobre todo para la gran cantidad de hermanos que desde el 2018 se han visto obligados a abandonar Nicaragua.
“El personaje del Macho Ratón se convirtió en una gran motivación y en un ejemplo de resiliencia. Nos recuerda quiénes somos y nos ayuda a fortalecer nuestra identidad nicaragüense a pesar de estar lejos de casa”, explicó.
La máscara que utiliza tiene un valor especial. Fue elaborada hace más de 20 años por el artesano José del Carmen Suazo, vecino del histórico barrio Monimbó, en Masaya, considerado la cuna del folclor nicaragüense.
LEA MÁS: Nicaragüense perdió su casa, 7 negocios, terminó en la cárcel y hoy lucha por triunfar en Costa Rica
“Para mí es una reliquia. Está hecha completamente de madera y, cuando la gente en Costa Rica la ve, le llama mucho la atención el trabajo artesanal que tiene. Esa máscara representa a cualquier nicaragüense en cualquier parte del mundo”, afirmó.
De Costa Rica para Europa
El esfuerzo de años comienza ahora a rendir frutos más allá de Centroamérica.
Monterrey forma parte del ballet folclórico Raíces de mi Tierra, agrupación integrada por artistas nicaragüenses que viven en Costa Rica.
Del 14 al 30 de agosto, 27 integrantes viajarán a España y Portugal para representar la cultura de Nicaragua en varios escenarios europeos.
“Para nosotros es un orgullo enorme llevar la representación cultural de Nicaragua desde Costa Rica hasta Europa. Es una oportunidad para demostrar que nuestras raíces siguen vivas y que la cultura puede sobrevivir incluso cuando las personas tienen que abandonar su país.
“También nos llena de orgullo visitar España en momentos en que Sergio Ramírez ha sido integrado a la Real Academia Española. Son noticias que nos representan a todos los nicaragüenses y centroamericanos”, comentó.
Antes de ese viaje, el grupo celebrará su tercer aniversario con una presentación especial el próximo 13 de junio en el Teatro Eugene O’Neill, en San Pedro, a partir de las 6 de la tarde.
Un Caribe que también vive en Costa Rica
La historia de Eddy también refleja los vínculos culturales que unen a Nicaragua y Costa Rica.
LEA MÁS: Nicaragüense emprendedora levanta panadería en Desamparados y conquista paladares con sabor casero
La costa caribe nicaragüense comparte con Limón una fuerte influencia afrodescendiente que se manifiesta en la música, la gastronomía, las celebraciones populares y ritmos como el reggae, el soca y el calipso.
Esa riqueza cultural forma parte de la identidad que Monterrey busca preservar desde el exilio.
Además, el personaje que promueve está ligado a El Güegüense, una obra que mezcla teatro, danza y música, considerada una de las expresiones culturales más importantes de América Latina y reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Mientras se prepara para cruzar el Atlántico llevando una máscara de madera cargada de historia, Eddy tiene claro cuál es su misión: demostrar que las raíces culturales pueden viajar miles de kilómetros sin perder su fuerza ni su significado.





