William Hernández Hernández tenía apenas nueve años cuando supo que algún día viviría en Costa Rica.
Mientras muchos soñaban con Estados Unidos, él tenía claro que quería construir su vida en suelo tico. Décadas después, ese niño nacido en Jinotepe, Carazo, y criado en Managua, puede decir con orgullo que Costa Rica se convirtió en el país donde logró levantarse una y otra vez.
Hoy, a sus 51 años, William vive en Heredia, trabaja como auxiliar en enfermería, también como estilista y dirige el grupo folclórico Xochiquetzal, una agrupación que rescata las raíces más profundas del baile tradicional nicaragüense.
“Yo nunca soñé con el sueño americano en Estados Unidos. Yo soñaba con Costa Rica. Desde niño sentía una conexión especial con este país.
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“Conocí una familia costarricense en Managua que tenía una zapatería y casi me vengo con ellos cuando era pequeño. Siempre tuve esa idea en mi corazón y la vida me fue trayendo poco a poco”, recordó.
Gracias a un comercial
William llegó a Costa Rica en 1999, cuando tenía 27 años. Lo hizo gracias a una oportunidad inesperada relacionada con su trabajo como estilista.
“Llegó una productora a Managua para grabar un comercial de La Curacao y ahí conocí productores costarricenses. Ellos me trajeron a trabajar aquí como estilista en la serie de Canal 7, La Pensión.
“Trabajé con doña Eugenia Fuscaldo y don César Meléndez. Para mí fue una experiencia maravillosa porque me adapté rapidísimo. Ya había viajado a otros países y Costa Rica me recibió muy bien”, contó.
Aunque también estudió enfermería, el arte siempre estuvo presente en su vida. Desde los 12 años ingresó a la Escuela Nacional de Danza en Managua y se graduó como bailarín a los 17 años.
“Yo crecí bailando. El folclor para mí no es un pasatiempo, es parte de mi esencia. Bailé en el ”Ballet Folklórico Macehuatl" y desde joven entendí que la cultura es identidad, es memoria y es orgullo”, explicó.
Perdió todo en Nicaragua
En el 2015 decidió regresar a Nicaragua porque quería abrir una academia y un salón de belleza. Ya era costarricense nacionalizado desde el 2010 y pensó que podía emprender tranquilo en su país natal.
Sin embargo, todo cambió en el 2018 durante las manifestaciones sociales en Nicaragua. “Ayudé durante 11 meses brindando primeros auxilios a adultos mayores que estaban siendo agredidos.
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“Después comenzaron las acusaciones falsas. Me señalaron por terrorismo y posesión ilegal de armas, puras mentiras. Me metieron en una lista negra. Allanaron mi negocio, me robaron todo y hasta me expropiaron un terreno que tenía”, recuerda con dolor.
William volvió a Costa Rica el 16 de marzo del 2019 prácticamente sin nada. “Regresé sin trabajo, sin dinero y emocionalmente destruido. Empecé otra vez desde cero en Alajuela trabajando como estilista.
“Después me fui para Suecia buscando asilo político, pero me lo negaron porque yo ya era ciudadano costarricense. Me tocó quedarme allá durante la pandemia trabajando en una peluquería”, relató.
En el 2021 volvió definitivamente a Costa Rica y asegura que ya no piensa irse nunca más. “Compré mi casita en Heredia y aquí me quedo. Costa Rica me ha dado felicidad, estabilidad y gente maravillosa que creyó en mí cuando más lo necesitaba”.
Feliz con el folclor nicaragüense
El 17 de enero del 2025 nació oficialmente el grupo Xochiquetzal, palabra de origen náhuatl que significa “flor de plumas preciosas”, la diosa de las artes.
William decidió crear un grupo distinto, enfocado en rescatar la esencia indígena y tradicional de los bailes nicaragüenses.
“Yo quería volver al origen, a cómo bailaban nuestros indígenas. Mucha gente conoce el folclor, pero nosotros quisimos rescatar la esencia pura del baile de negras y fantasía, que nació como una sátira contra los españoles durante la época colonial”, explicó.
El grupo ha llamado mucho la atención en Costa Rica por sus coloridos vestuarios, maquillajes y danzas tradicionales.
“Mis integrantes son de Masaya y Monimbó, ellos llevan el folclore en la sangre. Bailan la marimba con el alma, de oído, con pasión. Yo aprendo mucho de ellos también. Hemos tenido una respuesta lindísima, tanto de nicaragüenses como de costarricenses”, comentó.
Actualmente, el grupo ya participó en actividades como Transitarte y el próximo 13 de junio se presentará en el Teatro Eugene O’Neill. Asegura que vive una de las mejores etapas de su vida.
“Me siento pleno, realizado y feliz. Trabajo como auxiliar en enfermería, hago estilismo los sábados y el resto de mi tiempo lo dedico al baile. Costa Rica me permitió volver a empezar cuando yo creía que lo había perdido todo. Aquí encontré paz y también encontré una familia enorme formada por ticos y nicaragüenses que aman el arte y la cultura”, asegura emocionado.
Incluso, próximamente viajará a Portugal y España como bailarín invitado junto con el ballet Raíces de mi Tierra para representar a Nicaragua.
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“Para mí eso es un honor enorme. La vida me golpeó fuerte, pero también me premió. Hoy puedo decir que soy un hombre realizado y agradecido con Dios y Costa Rica”.






