Eduardo Vega.31 julio, 2018

Miguelito tiene apenas 10 meses de nacido, pero a esa corta edad logró llegar hasta el pico más alto del país, el cerro Chirripó, a 3.820 metros sobre el nivel del mar.

Miguel Rojas Gamboa es el hijo Mela Gamboa, quien tiene 29 años, y de Luis Rojas, de 28. Ellos se propusieron imponer un récord, que todavía analizan si es mundial, porque el menor podría convertirse en el primer bebito que logra superar los 3.500 metros sobre el nivel del mar.

Miguelito nunca perdió el hambre, le entró sabroso al pinto. Cortesía Aturena.
Miguelito nunca perdió el hambre, le entró sabroso al pinto. Cortesía Aturena.

Desde hace varias semanas, estos vecinos de Escazú y de la zona de los Santos, se alistaron para el reto, se informaron muy bien con médicos pediatras y con expertos en condición física, fueron ellos quienes les autorizaron a que cumplieran el sueño de subir con Miguelito.

Para lograr el ascenso les ayudó en todo momento el experto Gilbert Dondy, uno de los guías y socorristas de mayor experiencia en el país. Para los papás y para el propio Dondy, lo esencial era que el bebé nunca corriera peligro y eso hicieron durante todo el reto. Miguelito más bien pasó en una pura carcajada y hasta se comió puras tejas el gallo pinto que sus tatas le llevaron para el desayuno en las alturas.

Dondy pertenece a la Asociación Aturena, encargada de subir personas de San Gerardo y San Jerónimo de Pérez Zeledón hasta la cima del Chirripó, y no es la primera vez que hace el recorrido con niños a lo más alto del cerro; sin embargo, nunca lo había hecho con uno de diez meses, lo que para él, y lo confirma, es todo un récord nacional.

Luis, Mela y Miguelito salieron de San Jerónimo y de ahí se fueron directo hasta Crestones, la otra estación en la que se detuvieron fue en Los Conejos, para desde ahí agarrar el impulso necesario hasta el punto más alto del país.

Mela cargó a su bebito por largos tramos del ascenso, también el tata ayudó tamaño poco. Cortesía Aturena.
Mela cargó a su bebito por largos tramos del ascenso, también el tata ayudó tamaño poco. Cortesía Aturena.

Los hombros de los dos papás fueron el perfecto refugio de Miguelito, quien ni se mojó un pelo porque para cargarlo hasta le pusieron techito de plástico, así que iba pura vida, calentito y bien sequito el condenillo.

Miguelito y su mamita llegaron a la cumbre y la disfrutaron por un buen rato. Cortesía Aturena.
Miguelito y su mamita llegaron a la cumbre y la disfrutaron por un buen rato. Cortesía Aturena.

“Es un sueño que se nos hizo realidad, estoy muy orgullosa de Miguelito, jamás imaginé que respondiera tan bien, superó todas las expectativas. Además, agradezco a Aturena porque sin ellos no lo habríamos logrado”, comentó la mamita.

Don Gilbert Dondy también quería una foto con el bebé porque eso no se ve todos los días. Cortesía Aturena.
Don Gilbert Dondy también quería una foto con el bebé porque eso no se ve todos los días. Cortesía Aturena.

“Miguelito se comportó como todo un campeón en la altura. Le agradezco a don Gilbert Dondy y a Costa Rica por tener una naturaleza tan linda para poder realizar todo este tipo de actividades, estamos muy felices”, afirmó el orgulloso tata.