En el parque central de Coronado se izó la bandera más grande de Costa Rica este 1 de setiembre para iniciar la celebración del mes de la patria.
El evento congregó autoridades del cantón, de la Fuerza Pública y de los Bomberos, además contó con la presencia de una niña de 8 años, Keyla Chavarría, quien se robó las miradas con el discurso tan aleccionador que le dio a los adultos presentes y a todo el país.
Si bien la izada de la bandera (que mide 17 metros de largo por 10 metros de ancho) fue el tema central de la patriótica actividad y todos quedaron impresionados de lo grande que es, cuando Keyla comenzó su discurso, se robó la admiración y los aplausos. No solo porque se lo aprendió de memoria, sino por la fuerza de las palabras que dijo una niña.
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Gran petición a los adultos
“Por eso hoy quisiera pedirles algo a los adultos que nos acompañan. Enséñenos con su ejemplo. Enséñenos que podemos estar en desacuerdos sin convertirnos en enemigos. Enséñenos que nuestras palabras pueden construir en lugar de lastimar.
“Enséñenos que la paz no significa solamente vivir en un país sin ejército, significa también aprender a convivir, perdonar, escuchar y resolver nuestras diferencias sin violencia”, fue parte del discurso.
La gran belleza de las palabras de la pequeñita es que siempre habló como una niña hacia los adultos.
“Y es que, a lo largo de la historia de nuestro país, hemos estudiado y aprendido sobre la importancia y lucha de nuestra libertad y paz, de la que todos ustedes aquí presentes han disfrutado, así como la democracia.
“Nosotros, los niños, también queremos seguir heredando esa libertad y paz para seguir construyendo nuestro futuro y en la generaciones que vendrán después de nosotros, porque Costa Rica no se construye solamente con sus montañas, sus pueblos, sus escuelas o sus servicios. Costa Rica se construye con las acciones de cada uno de nosotros”, dijo.
Además, en sus palabras, advirtió la importancia de cuidar las bendiciones que disfruta hoy por hoy el país, como el respeto y la libertad de pensamiento.
“Tenemos el privilegio de vivir en un país de paz, libertad y democracia, pero esos valores no debemos darlos por sentado.
“La democracia es un tesoro que recibimos de quienes estuvieron antes que nosotros y que tenemos la responsabilidad de cuidar, respetar y enseñar a las nuevas generaciones, y nosotros queremos seguir cuidándola, pero tenemos que aprender con el ejemplo porque aprendemos democracia cuando vemos que las personas pueden pensar diferente y, aun así, se hablan con respeto.
“Aprendemos democracia cuando, en lugar de gritar e insultar, escuchamos y dialogamos. Cuando cumplimos las normas y cuando entendemos que todas las personas merecen ser tratadas con dignidad”, declamó.
Incluso, Keyla nos dejó recomendaciones para disfrutar setiembre en buen blanco, azul y rojo: “Vivamos este mes de la patria con amor por nuestra tierra. Levantando con orgullo nuestra mirada hacia la bandera que hoy ondea con fuerza.
“Y recordemos que en sus colores están representados nuestra historia, nuestra libertad y nuestros sueños. Defendamos siempre el respeto, construyamos juntos una cultura de paz”, dijo.
Se lo aprendió de memoria
Doña Laura Bonilla es la maestra que le da clases en segundo grado a Keyla. Le preguntamos cómo hizo para que la niña se aprendiera de memoria el discurso sin un solo error u olvido. Nos explicó que desde el año pasado la venía preparando para que se lo aprendiera y lo sintiera.
“Trabajo una técnica con colores y otras ayudas para que los niños se aprendan todo el discurso, además, que lo sientan en el corazón. Keyla se aprendió de memoria los 4 minutos y 14 segundos que duró ese discurso, lo hizo muy bien porque practicó mucho.
“Cuando nos llaman para un discurso es un asunto de todo el aula. Si bien es solo un niño el que lo dice, cuando se practica en el aula ya todos lo sienten y casi que se lo saben todos. Se usan palabras que trae la guía del Ministerio de Educación trae”, aclara.
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“Lo que hago es irles explicando. Pongo el discurso al nivel de los niños para que entiendan perfectamente, por ejemplo, lo que es el respeto, la solidaridad. Es increíble como los niños logran captar todo y hacer suyo el discurso”, agrega la profesora Bonilla.
Ama las barbies
Doña Cindy Jiménez Chacón es la mamá de Keyla y, estando junto a su pequeñita, nos confirmó que su hija es excelente.
“Es muy respetuosa, le encanta ir a estudiar. Ella ama ir a la escuela. Este tema de los discursos le fascina, le encanta hablar en público”, dice la mamá y, al mismo tiempo, Keyla afirma: “me fascina”.
No es fácil hablar frente a la gente, mucho menos con un discurso aprendido de memoria. Doña Cindy reconoce que no es algo que los papás le heredaron sino que ella ya lo traía desde muy niña.
“Días antes del discurso de hoy nos preparamos bastante en casa. Le puedo decir que se pone más nerviosa la mamá porque como le digo, a ella le gusta mucho hablar ante la gente. Le pregunté si se puso nerviosa y me dice que un poquito, pero lo puede manejar”, explica.
Ya cuando hablamos con Keyla nos confirmó su pasión por la oratoria.
“No tengo problemas para hablar en público, es muy lindo. Antes de comenzar sí sentía un poquito de nervios, pero ya cuando inicié se me olvidaron. Siempre es así. Con la maestra lo practicamos bastante y sí lo tenía bien aprendido”, dijo la niña.
Le encantan las matemáticas y la natación, de hecho, nos dijo que, cuando fuera grande, quería ser una nadadora profesional y representar al país en competencias.
No olvidemos que tan solo tiene 8 años y su gran felicidad también es jugar con barbies.
“Me encantan las muñecas, tengo como 15 y para diciembre le voy a pedir al Niño una casita para mis barbies”, cuenta con mucha ilusión.

