Franklin Arroyo.5 mayo

Camila Jiménez Porras tiene apenas diez años y las dificultades que ya ha enfrentado no le impiden sonreírle a la vida pese a no tener movilidad de la cabeza para abajo.

La pequeña es cuadrapléjica, pero aprendió a dibujar con la boca y sus papitos, Byran Jiménez y Kimberly Porras, la estimulan cuanto pueden para que vaya a la escuela y no se quede atrás en el aprendizaje.

Camila es empunchada y nunca deja de luchar. Aprendió a dibujar y a pintar con la boca. Foto: Cortesía
Camila es empunchada y nunca deja de luchar. Aprendió a dibujar y a pintar con la boca. Foto: Cortesía

A ella le gusta pintar cuadros (como si fueran dibujos abstractos), pero también hace paisajes, dibuja a la familia o casas, que tienen que ver con el sueño de una casita propia, algo que desea toda la familia.

Camila lo entiende todo, habla bien, escucha y piensa, pero no puede mover un solo músculo por un quiste neuroentérico intramedular, que ya fue operado.

La situación de la hermosa niña es irreversible.

Hace tres años la historia era otra. Ella andaba para allá y para acá. Corría, saltaba, en la escuela participaba en cuanto baile hubiera, pero a los 7 años, el 24 de abril del 2017, todo cambió.

Ella formó parte de los alumnos que hicieron una presentación por el Día del Libro en la escuela Mariana Madrigal de la O, en Tuetal de Alajuela. Todo había salido bien, pero después de bailar se sintió mal y entonces los papás la llevaron al hospital San Rafael de Alajuela.

“Llegó casi sin poder mover los pies, sin obtener ningún diagnóstico fue trasladada al Hospital Nacional de Niños, que ha sido nuestra segunda casa y a quienes agradecemos cuanta atención ha recibido Camila”, explica la mamá.

La operaron de un quiste en la médula que le produjo la cuadriplejía y dificultad para respirar por su cuenta.

"Es doloroso, extrañas ese abrazo, esos corre corre, ese momento donde solo ella podía abrirle la puerta al papá cuando llegaba del trabajo, esa ayudante de cocina de mamá. Ahora tienes que luchar hasta con personas irresponsables que no tienen discapacidad alguna y se parquean en lugares que son estrictamente para personas con discapacidad”, cuenta Kimberly sobre la realidad de su niña.

Bryan (32) y Kimberly (28) son papás jóvenes que se desviven por su princesa. Foto: Cortesía
Bryan (32) y Kimberly (28) son papás jóvenes que se desviven por su princesa. Foto: Cortesía

Pero la niña es carguísima. No solo aprendió a dibujar con la boca sino que usa una computadora con un puntero para estudiar y hacer otras cosas por medio de Internet. Ella, según cuenta su mamita, nunca ha perdido la sonrisa y es una luchadora ejemplar.

Más trabas

Las dificultades que tiene la familia son muchas, al punto que requiere ayuda para hacer frente a los gastos que demanda el cuido de Camila.

Ahorita viven en un pequeño cuarto que les cedió la abuela paterna pero no reúne las condiciones que la niña necesita. El papá no tiene un trabajo fijo y la madre está operada de la columna.

Bryan, el padre, contaba con un trabajo estable pero cuando sucedió lo de la niña debió renunciar porque ya no le daban tantos permisos para llevar a su pequeña a las citas en el hospital de Niños, a la escuela y a las terapias. La mamá, por el problema de la columna, no podía alzarla.

Bryan empezó a “uberear” para sacar adelante a la familia, pero solo le alcanzaba para pagar la cuota y no había comida en la casa. Tuvo que dejarlo.

Entonces su suegro pidió un crédito, sacaron un carro y lo tenían para la niña pues la condición de salud impide que la anden en transporte público (hay un certificado que así lo constata). El vehículo en el que la movilicen debe estar siempre desinfectado.

Pero llegó otro problema. El 5 de febrero Bryan tuvo un accidente, ya no puede usar el carro y desde ese entonces no consigue trabajo y menos con la situación del Covid - 19.

Hoy viven de lo que les puede dar de comer la abuela materna y lo que puede aportar económicamente el abuelo paterno.

Gran dificultad

El 27 de abril de este año estaba Kimberly con su familia en sus cositas diarias cuando ocurrió algo terrible. Un camión se llevó el cableado en Tuetal y dejó la zona sin electricidad.

Camila necesita estar conectada las 24 horas a dos máquinas: un respirador artificial y una que le succiona las flemas y sin electricidad el sufrimiento fue terrible.

Ellos viven en un cuarto en esta casa, con gradas que dificulta la alzada de Camila. Foto: Cortesía
Ellos viven en un cuarto en esta casa, con gradas que dificulta la alzada de Camila. Foto: Cortesía

Cuando la luz se va, las baterías de las máquinas entran en funcionamiento inmediatamente por unas cuatro horas. Pero el 27 de abril se fue siete horas.

La familia se movió en busca de soluciones y el ICE les facilitó un generador, así burlaron la situación, pero no se quieren imaginar otro día como el que pasaron.

Así quedó el carro, el de la derecha, que estaba usando Bryan para trasladar a Camila. Foto: Cortesía
Así quedó el carro, el de la derecha, que estaba usando Bryan para trasladar a Camila. Foto: Cortesía

Priscila Santamaría, una agente del OIJ que es vecina de la familia en Tuetal, les contó el caso a sus compañeros y ahora buscan soluciones.

De momento tienen un montón de comidita que les van a ir a dejar pronto, pero desean ir más allá y conseguir la plata para comprar un panel solar para que el recibo de la luz les baje un poco.

También quieren donarle una casita a la familia, que tiene un lote pero no puede construir por falta de recursos.

Por eso hay una campaña para hacer realidad todo eso y usted, si quiere participar de alguna manera, puede llamar al 8879-8684.

Dibujo de Camila Jiménez
Dibujo de Camila Jiménez