En el corazón de Upala vive don Armando Olivas Ruiz, un héroe anónimo de 86 años que ha exaltado su tierra a través de la música.
Con sencillez y orgullo, este vecino del centro del cantón ha compuesto alrededor de cuatro canciones inspiradas en los paisajes y tradiciones de su comunidad.
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Su talento no nació en academias ni estudios formales, sino del amor profundo por su entorno. A lo largo de los años, sus letras han retratado la esencia de Upala, sus llanuras y su gente.
Canciones que nacen del orgullo
Don Armando interpreta sus composiciones con emoción, recordando cada rincón de su cantón.
“Del cerro Miravalles, montaña adentro de la Bijagua, se ve un llano muy hermoso que es el precioso cantón de Upala. Se ven todas sus llanuras, cacaotales y barrosales, con ganado por todas partes”, nos cantó a capela don Armando.
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Olivas nos dijo que no le da vergüenza y que más bien le gusta expresar por medio de la música lo orgulloso que está del lugar que lo vio nacer.
“Cuando vayas por el norte, no te olvides de pasar por ese bonito pueblo que Upala has de llamar. Qué bonitos caseríos tiene el cantón de Upala, fronterizo con Guanacaste, ahí queda Aguas Claras”, fue otro fragmento que nos cantó.
Durante muchos años fue invitado a participar en actividades cívicas, donde compartía su música con orgullo, manteniendo viva la tradición local, solo que por ahora ya está retirado de las presentaciones.
Una vida de esfuerzo y pasión
Más allá de la música, su historia está marcada por el trabajo desde muy joven.
“Desde que tenía nueve años laboraba con adultos y trabajaba quebrando cacao, chapeando para sembrar frijoles y todo”, nos contó don Armando.
También tuvo una gran pasión por el deporte, especialmente el fútbol y el béisbol.
“Conmigo no podían, yo no jugué en Primera División porque en aquel tiempo no pagaban”, nos contó.
Aunque equipos se interesaron en él, decidió continuar trabajando en el campo, construyendo así una vida basada en el esfuerzo, la familia y el amor por su tierra.





