.21 agosto, 2018
Los encuentros ocasionales del sacerdote Víquez, supuestamente, se daban en las cercanías del parque Morazán. Foto: Albert Marín.
Los encuentros ocasionales del sacerdote Víquez, supuestamente, se daban en las cercanías del parque Morazán. Foto: Albert Marín.

Dos grupos de defensa de los derechos de la comunidad LGTBI denunciaron hace más de dos años un doble discurso por parte del sacerdote Mauricio Víquez en cuanto al tema gay. Así lo dio a conocer La Nación el 18 de marzo del 2016.

Según dijeron, él predicaba en público contra las parejas del mismo sexo, calificándolas como una amenaza contra la familia, pero al tiempo mantenía relaciones con otros hombres.

Las denuncias, encabezadas por el Movimiento Diversidad y la Asociación Pro Derechos Humanos Igualitarios, acusaban a Víquez de actuar en contra de lo que pregonaba. Señalaron que su predica dañaba a personas homosexuales que, según decían, él busca para encuentros íntimos.

En alguna de sus declaraciones, el sacerdote, como vocero de la iglesia en temas de familia, aseguro que esta solo podía formarse por la unión de heterosexuales, además aseguraba que existían organizaciones que atentaban contra este concepto.

Sobre la denuncia de las organizaciones LGTBI, Víquez afirmó en aquella oportunidad que había exageraciones en torno a los detalles de esos encuentros con otros hombres.

“Si el encuentro es en la parte sexual, digamos, física, le voy a decir que no (se dio), pero ahora, el tema es si eso (el encuentro) implica salir, estar en el departamento conversando, tomando algo, que un abrazo, obviamente es otra cosa.... Un abrazo, un beso, bueno, esas cosas pueden ser”, había dicho el sacerdote.

Víquez nunca negó haber tenido contacto con dos denunciantes que afirmaron haber tenido acercamientos con él, cuando tenían entre 18 y 25 años.

Además, aceptó la existencia de conversaciones digitales con frases inadecuadas, según su criterio.

“Evidentemente uno, pues a veces comete errores, a la hora de decir una cosa, una frase, que tal vez uno pueda considerar inadecuada, o que se puede entender mal, pero, este, ciertamente uno asume ese proceso”, dijo el cura.

Sobre este hecho del 2016, Rafael Ángel Sandí, canciller de la Curia Metropolitana, indicó que no recibieron una denuncia formal de ninguna persona, no obstante la Iglesia actuó quitándole algunos oficios al sacerdote. A pesar de eso, Víquez podía celebrar algunos sacramentos.