Laura Fernández despidió al embajador de Costa Rica en México, Pablo Heriberto Abarca.
La noticia se dio a conocer este viernes poco antes del medio día.
La Teja contactó a Abarca, quien confirmó la noticia. Él dijo que antes de recibir la notificación oficial de su destitución empezó a recibir consultas de la prensa sobre el tema, algo que le extrañó; poco después fue informado por el Gobierno de que debía dejar el cargo.
“He sido notificado del cese de mi nombramiento como embajador en los Estados Unidos Mexicanos.
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“Agradezco al expresidente Rodrigo Chaves por la oportunidad de representar a Costa Rica en un país tan extraordinario como México. De acá al 14 de noviembre estaré concentrado en el cierre de mi gestión”, detalló Abarca.
La Teja consultó en Casa Presidencial el motivo del cese del nombramiento del exdiputado socialcristiano y si ya se sabe quién ocupará el cargo que él deja. Estamos a la espera de la respuesta.
Abarca era embajador en ese país desde agosto del 2022.
Antes de llegar a la embajada, se había desempeñado como diputado entre 2018 y 2022, además de ocupar cargos vinculados con el sector turístico y empresarial costarricense
Cuestionamientos mientras fue embajador
Mientras Abarca fue embajador, recibió varios cuestionamientos. Uno de los episodios que generó controversia ocurrió en abril de 2023, cuando Abarca publicó información sobre una supuesta «alianza taurina» entre la ganadería mexicana Piedras Negras y la Ganadería 3X (de Costa Rica), vinculada con su familia.
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Las publicaciones despertaron cuestionamientos, por lo que la Cancillería abrió una investigación preliminar. Luego el Gobierno comunicó que no abriría un procedimiento administrativo sancionatorio por ese episodio. Abarca reconoció que había sido un error utilizar el término “alianza” y negó que buscara beneficios comerciales para él o sus familiares.
Otro tema polémico fue el caso de la exdiputada del PUSC, Vanessa Castro, quien afirmó que Abarca le había contado que contactó al expresidente Rodrigo Chaves con representantes de una empresa de comunicación para gestionar la terminación del contrato profesional que ella mantenía con la compañía.
El tema llegó a la Asamblea Legislativa, donde los diputados interrogaron al embajador sobre su eventual participación. Abarca se abstuvo de responder varias preguntas y argumentó que el asunto estaba relacionado con una investigación.
Tiempo después, su nombre reapareció en las discusiones legislativas relacionadas con la empresa mexicana Tradeco y las presuntas gestiones para favorecerla en proyectos de infraestructura vial en Costa Rica. Durante una comparecencia ante diputados, Abarca fue consultado sobre contactos y reuniones vinculados con el caso.
Estos episodios alimentaron el debate político sobre los límites de las actuaciones de un representante diplomático y la obligación de rendir cuentas por sus gestiones.

