El expresidente Miguel Ángel Rodríguez recibió un premio internacional y aprovechó su discurso para mandar unos cuantos filazos sobre la tensa situación política que se vive en el país.
El exmandatario fue galardonado con el premio ODCA de Derechos Humanos 2026, otorgado por la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) durante la cuarta edición del Foro América Libre, celebrada en México.
Rodríguez recibió el reconocimiento de manos de la presidenta de ODCA, Mariana Gómez del Campo, y del Consejo Directivo de la organización, en un foro que reúne a representantes de partidos y organizaciones democráticas del centro y centro-derecha de América Latina.
Rodríguez destacó que el premio adquiere un significado especial por los nombres de quienes lo han recibido en sus anteriores ediciones: el obispo nicaragüense Rolando Álvarez, la líder venezolana María Corina Machado y la defensora de la democracia cubana Rosa María Payá.
“Lo recibo mucho más que como un premio personal, como un reconocimiento a Costa Rica, a su lucha por la libertad y la democracia, una tradición que viene desde los orígenes mismos de nuestra independencia y que ha permitido construir una democracia de la que debemos sentirnos orgullosos”, afirmó el expresidente.
Mandó un fuerte mensaje a los líderes políticos
En su intervención, Rodríguez fue enfático en que escuchar a las personas y a las organizaciones que representan distintos sectores de la sociedad es una responsabilidad esencial de quienes ejercen liderazgo político.
Señaló que la democracia no se limita a las instituciones y los procesos electorales, sino que requiere diálogo permanente, capacidad de escuchar y disposición para comprender las distintas realidades y preocupaciones de la ciudadanía.
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También hizo un llamado a recuperar las buenas maneras, el respeto y la cordialidad en la vida pública, como elementos indispensables para una convivencia democrática saludable.
“La democracia y el Estado de derecho requieren también de buenas maneras, de respeto hacia las personas y de la disposición a escucharnos, aunque pensemos diferente. Esa responsabilidad corresponde especialmente a quienes ejercemos o hemos ejercido responsabilidades políticas”, expresó.
“Este premio honra a nuestra democracia, pero también nos recuerda que tenemos la responsabilidad de seguir luchando para que Costa Rica no desfallezca en la defensa de la libertad, la dignidad de todas las personas, la solidaridad y la fraternidad”, agregó.

