El Gobierno pasó de ver el Acuerdo Transpacífico como un golazo de campeonato mundial a algo malo para el país en solo cinco meses.
El 6 de mayo pasado, en su última conferencia como presidente, Rodrigo Chaves destacó la conclusión de las negociaciones del polémico tratado que pondría al país a competir comercialmente de forma directa con países como Japón, Australia, Malasia, Nueva Zelanda, Brunéi, Vietnam, Canadá, Chile, México, Perú, Reino Unido y Singapur.
Ese día, el entonces ministro de Comercio Exterior (Comex), Manuel Tovar, equiparó el resultado con anotar un gol en los últimos minutos de una final de la Copa del Mundo. Chaves tomó la palabra para ampliar la comparación y señaló que el resultado equivalía a marcar el gol decisivo, ganar el partido y levantar el trofeo del mundo.
Pese a que Chaves describió el Acuerdo Transpacífico como la pomada canaria para solucionar los problemas nacionales, Laura Fernández, la presidenta de la continuidad del chavismo, se echó para atrás, archivó el tratado y reconoció que no era lo mejor para los productores nacionales.
Pero ¿por qué en tan poco tiempo se dio un cambio de criterio tan grande?
La gran fuerza de la lucha social y la prensa
El politólogo Gustavo Araya dice que la explicación del gran cambio de criterio se basa en varias razones.
“El Proyecto Transpacífico quedó archivado por varias razones; entre ellas, la más importante sin duda alguna, es porque el Gobierno temió correr con el costo político de aprobar un proyecto como este, un tratado comercial en el que ya sabía que las zonas productoras iban a estar totalmente en contra y se iban a movilizar.
El Gobierno, antes de correr con ese costo político, porque además está a las puertas del proceso electoral del año 2028 municipal, en donde se juega la posibilidad de quedar electo en las municipalidades, el chavismo prefirió echar para atrás todo lo que tenía que ver con el acuerdo comercial.
Temen perder el apoyo de quienes han votado por ellos
Araya dice que esas poblaciones rurales de los sectores productivos son zonas en las que normalmente el chavismo había encontrado de alguna manera algún nivel de apoyo mayor que en el resto del país.
“(No les conviene) echarse de enemigas a zonas que son simpatizantes del chavismo y que están distribuyendo información de un ecosistema de noticias que el chavismo ha mantenido controlado para poder llevar su desinformación.
“Aquí entonces ha jugado un papel fundamental la prensa independiente, han jugado un papel esencial las redes sociales que los medios de comunicación tienen en las zonas alejadas de la aglomeración metropolitana y las redes sociales de los diferentes sectores agrícolas. Eso le dolió muchísimo al Gobierno y, evidentemente, antes de correr con el costo político, lo que hicieron fue echar para atrás”, agregó.
El politólogo destaca también que la decisión de la presidenta Fernández deja muy en claro que las luchas sociales, las manifestaciones, las marchas y las organizaciones de los distintos sectores sociales siguen teniendo un enorme peso en la toma de decisiones políticas, porque son movimientos que no se pueden ignorar.
Ganaron los que no se quedaron callados
La diputada Joselyn Sáenz, del Partido Frente Amplio, coincide con Araya y destaca la importancia de la lucha social.
“Ganó la organización, ganó el campo de este país y ganó la gente que decidió no quedarse callada frente a los riesgos y amenazas que representa el Acuerdo Transpacífico para el agro nacional.
“Celebramos esta victoria, celebramos la organización y les recordamos que organizarse, levantar la voz, salir a las calles funciona. Si no se atienden en la institución, les tienen que atender desde la organización”, manifestó la legisladora.
La diputada Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, dijo que esta es una gran lección que la mandataria Laura Fernández debe aprender.
“Esto que sea una lección aprendida de que cuando los sectores, cuando la ciudadanía levanta la voz de manera organizada, de manera respetuosa, pero contundente, esto tiene un impacto positivo porque la voz de las personas pesa.
“Me gustaría felicitar a todas las personas del sector que se organizaron, que levantaron su voz, que informaron al resto de la ciudadanía por qué este acuerdo era perjudicial y que lograron mediante diálogo y negociación que una administración, que por más de 52 meses estuvo abogando por este tratado, diera marcha atrás”, señaló Dobles.
Por su parte, el diputado Marco Badilla, de Liberación Nacional, dice que el Gobierno debe siempre tomar en cuenta la posición de los distintos sectores antes de tomar decisiones importantes.
“Fue fundamental la movilización ciudadana, la cobertura de los medios de comunicación independientes y la posición firme de los diputados de oposición que desde el bloque democrático cuestionamos las implicaciones de este tratado.
“Cuando los sectores productivos, la ciudadanía, la prensa y la oposición se hacen escuchar, se fortalece la democracia”, aseguró el legislador.


