¿Ha escuchado hablar del Acuerdo Transpacífico, un gigantesco tratado comercial internacional al que nuestro país quiere entrar?
Formalmente es conocido como el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un tratado de libre comercio que integra a 12 economías de América, Asia, Oceanía y Europa.
El asunto se ha complicado en las últimas semanas porque el Gobierno avanza en los trámites para unirse al tratado internacional, pero los diferentes sectores productivos están preocupados porque el Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) ha manejado todo con un gran secretismo.
Un trato a ciegas y con reglas ya hechas
Para entender bien la preocupación de los productores, el economista de la Universidad Nacional (UNA), Leiner Vargas, explicó cómo está el asunto. Él aclara que Costa Rica no está negociando nada, sino pidiendo una adhesión.
“Adherirse significa asumir las condiciones de entrada que ya están pactadas”, detalló el experto. Es decir, nos toca aceptar las reglas del juego que otros países ya pusieron, dejando muy poco margen para proteger a nuestros sectores agrícolas.
¿Y esto nos bajará los precios en el súper? Vargas es muy sincero: podríamos ver más variedad de productos, pero eso no garantiza que la comida nos salga más barata a los consumidores.
El asunto es tan delicado que hasta el mismo Donald Trump sacó a Estados Unidos de este acuerdo en 2017, porque consideró que el tratado terminaba perjudicando la economía y a sus propios trabajadores.
“Los lácteos no se negocian”: Lecheros en pie de lucha
Los productores de leche están en contra de que Costa Rica se una al acuerdo. Ellos tendrían que competir con Nueva Zelanda, un país que produce 18 veces más leche y a mitad de precio.
La Cámara de Productores de Leche fue tajante: “No existe competencia justa cuando uno de los participantes juega en una liga completamente distinta”. Ellos advierten que abrir el mercado así pondría en riesgo a las comunidades rurales.
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En un emotivo video que se hizo viral, Alejandro Quesada, hijo de un productor lechero, alertó que en 13 años la leche neozelandesa entraría pagando cero impuestos. Además, denunció una “trampa” con las reglas de origen: las grandes corporaciones podrían comprar leche extranjera, procesarla aquí y venderla como si fuera 100% tica.
Luis Alfredo Rodríguez, un productor de San Carlos, también alzó la voz para defender su sustento: “Esto sería la ruina de la mayor parte de los productores de leche del país y de la producción nacional en general”, manifestó.
La carne y el café también corren peligro
Y no crea que solo la leche está en la cuerda floja. La Corporación Ganadera (Corfoga) también ratificó su total oposición a que el país se meta en este tratado.
Ellos advierten que exponernos a competir contra potencias como Australia es un riesgo inmenso, ya que solo las exportaciones de ese país equivalen a casi 16 veces toda la producción anual tica. De hecho, los cortes premium de carne entrarían con un alto beneficio del 0% de arancel desde el puro inicio.
En el caso del café, a los productores nacionales les tocaría competir con países como Vietnam, donde la mano de obra es baratísima porque los trabajadores no tienen los derechos laborales que sí se respetan y cuidan en Costa Rica.
Hasta el sector de la piña está sumamente preocupado, recordando el triste fracaso que sufrieron con un tratado similar en China, donde la fruta llegaba podrida o verde simplemente por no escuchar a los expertos.
Iglesia católica está en contra del acuerdo
La Iglesia católica también se ha pronunciado contra el Acuerdo Transpacífico. Durante la tradicional misa del 1 de mayo anterior, monseñor José Rafael Quirós, arzobispo de San José, solicitó al Gobierno que no incluya a Costa Rica en el tratado.
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Para el líder católico, el acuerdo no trae ninguna oportunidad de comercio ni de acceso para diversificar las exportaciones. Además, resaltó la importancia de proteger a los agricultores.
“Su oferta y precios pueden prestarse a situaciones inaccesibles por causas climáticas, políticas, de logística o especulativas, entre otras”, dijo el religioso.
El polémico “secretismo” que enoja a todos
Lo que más molesta a estos sectores es que, según denuncian, el Gobierno ha mantenido estas vitales negociaciones totalmente “a puerta cerrada”.
La diputada Diana Murillo, del Partido Liberación Nacional (PLN), cuestionó fuertemente esta falta de transparencia y le solicitó formalmente el texto del acuerdo a la ministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos Gallo.
Sin embargo, en el Comex le respondieron que el protocolo está apenas en revisión legal y que se conocerá hasta que la presidenta Laura Fernández lo firme en el mes de noviembre.
“No es correcto negociar las condiciones que afectarán directamente a nuestros productores sin que ellos hayan sido escuchados”, reclamó con mucha firmeza la legisladora Murillo.
Luego de que el Gobierno firme el ingreso al acuerdo, el tratado de libre comercio debe ir a la Asamblea Legislativa para su aprobación. Normalmente este tipo de acuerdo requieren la mayoría simple, es decir, los diputados oficialistas que tiene la mayoría en el Congreso podría aprobarlo sin la necesidad de buscar votos en otras fracciones.
La Teja consultó a Comex qué tipo de beneficios traería el Acuerdo Transpacífico para los costarricenses. También le pedimos una reacción sobre los posiciones de las distintas industrias que temen verse afectadas por el tratado. Estamos a la espera de la respuesta.



