Recibir un diagnóstico de prediabetes puede generar mucha ansiedad y, a menudo, la primera reacción es creer que hay que vaciar la alacena de todo lo que son harinas o carbohidratos.
La prediabetes es una condición en la cual los niveles de glucosa en la sangre se encuentran más altos de lo normal, pero todavía no llegan a los rangos para un diagnóstico de diabetes tipo 2.
Debido a que muchas personas no experimentan síntomas, esta alerta suele detectarse únicamente mediante controles médicos y exámenes de laboratorio.
Ante esta realidad, el Colegio de Profesionales en Nutrición hace un llamado a la calma y a la información: una persona con prediabetes no necesita someterse a dietas extremas ni eliminar los carbohidratos de su vida.
El gran mito
De acuerdo con los especialistas en nutrición, uno de los errores más recurrentes cuando se recibe el diagnóstico es suprimir de forma radical alimentos cotidianos como el arroz, las tortillas, el pan, la avena o las frutas.
En lugar de prohibir, los expertos señalan que lo verdaderamente importante es aprender a elegir mejores opciones, controlar el tamaño de las porciones y hacer las combinaciones adecuadas de alimentos.
“La prediabetes no debe verse como una sentencia, sino como una oportunidad de actuar antes de que aparezcan complicaciones mayores.
“Con cambios sostenibles en el estilo de vida, muchas personas logran mejorar sus niveles de glucosa y evitar el desarrollo de diabetes tipo 2”, aseguró Elizabeth Delgado, vocera de la entidad.
El secreto está en “vestir” los carbohidratos
El Colegio es claro: los carbohidratos sí pueden —y deben— formar parte de una dieta saludable para quienes presentan prediabetes. La estrategia clave radica en darles prioridad a los carbohidratos de alta calidad y “vestirlos” con grasas saludables, proteínas y fibra, lo cual ayuda a disminuir los picos de glucosa.
¿Cómo se ve esto en el plato? Aquí le dejamos tres ejemplos de comidas balanceadas que promueven una respuesta glucémica más estable:
- Combinar su porción de arroz con frijoles, pollo y una buena ensalada.
- Consumir avena acompañada de yogur y semillas.
- Comerse una tortilla acompañada con huevo y aguacate.
Guía rápida: Qué comer y qué errores evitar
Para construir un patrón de alimentación que proteja su salud, el Colegio recomienda incluir los siguientes alimentos:
- Vegetales y frutas enteras.
- Cereales integrales y leguminosas.
- Proteínas magras.
- Grasas saludables, destacando opciones como el aguacate, el aceite de oliva y las semillas.
Por otro lado, es vital no caer en las trampas de la desinformación. Las autoridades en nutrición alertan sobre estos errores frecuentes, como saltarse los tiempos de comida, abusar del consumo de productos ultraprocesados que se venden como “dietéticos” y pensar erróneamente que el azúcar es lo único que afecta los niveles de glucosa.
Un enfoque más allá del plato
Los profesionales enfatizaron que el control exitoso de la prediabetes no es un asunto exclusivo de lo que comemos. Para que el tratamiento sea efectivo, debe ir acompañado de hábitos integrales como:
- Realizar actividad física de manera regular.
- Dormir adecuadamente.
- Aprender a manejar el estrés.
- Mantener horarios de alimentación regulares.
Al final del día, el mensaje del Colegio es un alivio para los pacientes.
“El objetivo no es hacer dietas extremas, sino construir hábitos saludables, realistas y sostenibles a largo plazo”, concluyó Delgado.



