Shirley Sandí.26 agosto

El país vive momentos muy rudos debido a falta de bretecitos, por lo que muchas familias la pasan a “coyol quebrado, coyol comido”.

A raíz de lo anterior, el experto Javier Angulo, director de Finanzas con Propósito, ofrece diversos bolados a las personas que están atravesando una situación de este tipo, para darles esperanza pues asegura que “siempre hay espacio en toda historia para un mejor final”.

“Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos atravesado un momento de crisis financiera” y por más dura que sea la prueba, se debe reconocer que estas experiencias forman carácter y desafían a buscar formas de crecimiento personal para salir del hueco”, deja claro Angulo.

–¿Qué se experimenta en una crisis?

Cada moneda cuenta. Solo quienes hemos experimentado este tipo de situaciones sabemos lo que significa juntar monedas para comprar pan, café, leche o cubrir cualquier necesidad”, Javier Angulo, director Finanzas con Propósito.
Javier Angulo, director de Finanzas con Propósito . Foto Jorge Castillo
Javier Angulo, director de Finanzas con Propósito . Foto Jorge Castillo

La crisis se asoma cuando no hay nada o son menos los ingresos en la casa, porque no hay trabajo o el negocio no genera lo suficiente. Incluso se llega a caer en los índices de pobreza y por un tiempo hay que vivir de las ayudas del Gobierno, la familia, la iglesia o alguna organización.

Otro caso es cuando se pierde el empleo y hay que agotar los ahorros y muchas veces las tarjetas de crédito se vuelven el “salvavidas”, que en realidad son como un buremán que se nos devuelve después con altos cargos de intereses.

Igual hay quienes quedan financieramente en crisis después de un divorcio, una enfermedad o la muerte de un ser querido que proveía los ingresos. Y hay casos en que nuestras decisiones no fueron las adecuadas, hubo malas inversiones o gastamos de más o nos sobre endeudarnos.

–¿Cómo impacta una crisis?

Los problemas financieros tienen una incidencia directa en la parte emocional y mental de las personas. Dependiendo de la fortaleza emocional, muchos pueden llegar al desánimo, la baja autoestima, la inseguridad y la tristeza.

Hay casos que se canalizan más bien a través del enojo, el descontento o la envidia por lo que otros pueden y ellos no. Hay quienes por ratos les da por sacar su estrés llorando y orando para pedirle a Dios por un milagro, mientras tocan puertas para conseguir trabajo.

En una crisis cada moneda cuenta.
En una crisis cada moneda cuenta.

Es la dificultad de ver a los ojos a sus seres amados y ver cómo les dices que por ahora no se puede, que quizá más adelante. Todo esto muchas veces les lleva incluso a vender en los semáforos algo que les dé la oportunidad para comprar el pan y la natilla del día siguiente.

La mayoría de las personas viven sus crisis financieras en el anonimato, porque esperan que ojalá nadie se entere en el barrio, la familia, el círculo de amigos o incluso en el trabajo, pues hay que aparentar que todo va superpura vida, aunque por dentro se los esté llevando la trampa.

“La presión se traslada inevitablemente a la familia, y en casos de parejas en la presión para que él o para ella de conseguir trabajo lo antes posible. Son más de lo pensado, las personas que podemos imaginar que viven este drama día a día”, Javier Angulo, director Finanzas con Propósito.

No faltan personas o entidades que se aprovechan para ofrecer salidas financieras no convenientes, que más bien traen más estrés. Mantener el status quo hace que muchos padres mantengan a sus hijos en colegios privados aún con varios meses de no pagar, con la esperanza que pulseándola encontrarán una salida a su crisis.

A continuación los bolados que se deben seguir en un momento de crisis.

Con el agua hasta el cuello

Acciones recomendadas por un experto ante las crisis financieras.

Reconocer que no hay dinero suficiente para tener o hacer lo que queremos o necesitamos.


Hablar con uno mismo (meditar) y compartirlo con no más de dos personas.

Es clave ver si la situación financiera se debe a asuntos externos como pérdida de trabajo o a malas decisiones como sobreendeudarse y un estilo de vida mayor al de nuestros ingresos.

Empezar a variar los productos que compra y los lugares que frecuenta para no gastar más de lo que tiene. Entrar en modo “a veces sí a veces no” (a veces compramos cierto producto y a veces no, y un gustito muy de vez en cuando)

Modificar las dietas de la casa para que alcance la comida en raciones y tipos (algunos optan por hacer sopas que rinden más). Celebrar más en casa que comiendo fuera.

Empezar a decir no a aquellos compromisos o gastos que no podemos cubrir.

Empezar a buscar salidas a su situación, aún las que menos posibilidades cree que podrían tener.

Es vital hablar con las entidades financieras, explicar la situación para explorar opciones como fundir deudas, readecuarlas, u otros mecanismos de apoyo.

Crear ingresos es la meta principal y cada persona incansablemente debe buscar opciones que le permitan cubrir la luz, la comida, el alquiler y otros gastos.

Muchas veces una crisis es la puerta que Dios aprovecha para mostrarnos que podemos crear nuestro propio negocio y emprendimiento tomando las medidas, cálculos y consejo necesarios.

A los hijos o pareja la situación para que se sumen a la solución.

Tomar cursos de educación financiera que ayuden a organizar los ingresos, ahorrar y salir de deudas.

Uno de los últimos recursos es vender activos que le permitan a la persona cancelar deudas o cubrir gastos prioritarios.

Tener fe y soportar el vendaval mientras se toman decisiones de cambio de comportamiento y de estilo de vida, para aprender las enseñanzas y tomar medidas preventivas a futuro.

FUENTE: Javier Angulo, Finanzas con propósito.    || Francela Zamora. / LT.