El televisor estaba encendido, pero en una casa cartaginesa había una costumbre que nunca cambiaba cuando jugaba la Selección de Costa Rica. Su papá le bajaba por completo el volumen al televisor y subía el de la radio para escuchar la narración de Radio Columbia.
Ese acto del progenitor fue para el ahora narrador costarricense Ronald Villalobos Obando, el inicio del sueño que marcaría toda su vida hasta llevarlo al Mundial 2026.
El momento que terminó de encender esa ilusión llegó durante el Mundial de Estados Unidos 1994. Con apenas nueve años entendió que no quería ser futbolista ni levantar una Copa del Mundo. Lo que realmente quería era ponerle voz a las emociones del fútbol.
Treinta y dos años después, aquel niño de La Pitahaya de Cartago acaba de cumplir la promesa que se hizo siendo un chiquillo.
Hoy narra el Mundial 2026 desde Estados Unidos como parte del equipo de Fútbol de Primera, la cadena oficial en español de la Copa del Mundo para ese país, mientras también representa a Radio Columbia, la misma emisora que despertó su pasión cuando apenas comenzaba a descubrir el fútbol.
“Mi tata (don Ronald Villalobos Vázquez) fue el responsable de todo esto porque siempre ponía Radio Columbia cuando había partidos. Yo al principio no entendía por qué le bajaba el volumen al televisor, pero terminé enamorándome de la radio. Desde los nueve años decidí que quería ser narrador y narrar un Mundial. Lo que nunca imaginé fue que tendría que esperar 32 años para lograrlo”, recordó.
El camino fue muy largo
Ronald comenzó su carrera en Radio Cartago en el 2006. Después pasó por Radio América y más adelante por el Grupo Extra, donde durante años trabajó como periodista deportivo sin recibir la oportunidad de narrar partidos.
En ese tiempo en la banca apareció una gran figura que lo animó a nunca desmayar y a que debía luchar siempre por sus sueños porque la oportunidad llegaría: su mamá, doña Silvia Obando Cascante.
En el 2019 ingresó a Radio Columbia y finalmente empezó a narrar encuentros, aunque el gran objetivo seguía siendo una Copa del Mundo.
“Hay que tener mucha paciencia. Hay que saber esperar, reconocer cuando alguien es mejor que uno y seguir trabajando. Yo siempre les digo a los más jóvenes que sean necios e insistentes, pero con trabajo.
“Esta profesión es lindísima, aunque también es ingrata. La oportunidad llega para quien no deja de prepararse. Yo tengo 41 años y esperé 32 para cumplir el sueño que tenía desde chiquillo.”
Insistió y trabajó
Durante más de una década buscó una oportunidad con Andrés Cantor, uno de los narradores más reconocidos del fútbol en Estados Unidos y director de Fútbol de Primera.
Primero le escribió correos electrónicos. Después comenzó a contactarlo por redes sociales. Finalmente consiguió su número de WhatsApp. La primera vez que le escribió lo dejaron en visto. Muchos se habrían rendido ahí. Él no.
Una semana después volvió a enviar otro mensaje. Esa insistencia terminó cambiándole la vida.
“El 16 de diciembre del 2019 me llamó para decirme que podía colaborar con ellos. Después, casi voy al Mundial de Catar, pero al final no se dio. Cuando Costa Rica quedó eliminada para este Mundial me pegué una llorada enorme porque pensé que otra vez el sueño se me escapaba”.
Pero la historia todavía tenía un capítulo por escribir. “El 29 de diciembre recibí una llamada de Cantor invitándome a formar parte del equipo para el Mundial.
“Ahí lloré otra vez. Mi mamá escuchó la noticia y fue una felicidad enorme. Nunca imaginé que la persona que me iba a dar la oportunidad de narrar un Mundial sería precisamente él”.
Entre estrellas del fútbol mundial
Hoy Ronald comparte cabina con nombres que cualquier aficionado al fútbol reconoce de inmediato: Carlos “El Pibe” Valderrama, Jorge Burruchaga, Álex Aguinaga, Mauro Silva, Javier Castrilli, Mauricio “Chicho” Serna y otros referentes del deporte.
Sin embargo, asegura que lo que más lo ha marcado no es la fama de quienes lo rodean, sino la humildad con la que lo recibieron.
“Me han tratado como si trabajara con ellos desde hace muchísimos años. Son campeones del mundo, figuras enormes, pero tienen una calidad humana impresionante. Uno aprende muchísimo compartiendo con personas que llegaron tan alto y que siguen siendo tan sencillas.”
Hasta ahora ya suma varios encuentros narrados durante la fase de grupos y espera seguir sumando partidos conforme avance el torneo.
Mientras él narra desde Estados Unidos, sus padres escuchan la señal desde Costa Rica igual que lo hacían décadas atrás, solo que ahora la voz que sale por los parlantes ya no es la de un narrador desconocido. Es la de su hijo.
El niño de 9 años tenía razón
¿Qué le diría al niño de 9 años que tuvo un sueño mundialista? Entre lágrimas nos responde: “Le diría que tenga paciencia. Que sí se puede. Que el sueño va a llegar. Y que la persona menos esperada será quien le dé la oportunidad. Nunca imaginé que Andrés Cantor sería quien me abriría esta puerta”.
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Hoy en día, cada relato sigue teniendo el mismo origen: aquella sala donde don Ronald bajaba el volumen del televisor para subir el de la radio. Sin saberlo, ese pequeño gesto no solo cambió el rumbo del destino de su hijo. También le regaló a Costa Rica un narrador mundialista.









