Desde que tiene memoria, la marimba ha estado presente en la vida de Raziel Acevedo Álvarez.
Antes de convertirse en profesor del proyecto preuniversitario de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica (UCR), antes de dirigir a decenas de estudiantes y mucho antes de soñar con representar al país tocando marimba en un escenario internacional, ya escuchaba las historias de sus abuelos paternos, quienes fueron parte de una generación que ayudó a escribir la historia de este instrumento en Guanacaste.
“Mi vida giró desde el principio alrededor de la marimba”, resume el puntarenense, que lleva 40 años viviendo en Guanacaste y tiene 63 años, y hoy se prepara para viajar a Indianápolis, Estados Unidos, donde el Ensamble de Marimbas y Percusión del Recinto de Santa Cruz participará en el PASIC, considerado el encuentro más importante del mundo para los instrumentos de percusión.
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Su historia comenzó mucho antes de que él naciera. Sus abuelos, don Manuel Acevedo y Maclovia Acevedo, originarios de Santa Cruz y Filadelfia, emigraron hacia Puntarenas en la década de 1920 para trabajar en la zona bananera.
Allí nunca dejaron de tocar la marimba y años después, en 1930, compraron en Guatemala la histórica Marimba Chorotega, un instrumento de doble teclado que ayudó a impulsar esa modalidad en Guanacaste y marcó un antes y un después en la evolución musical de la provincia.
“Siempre escuché asuntos de marimba con mis abuelos. Ellos me hablaban de cómo funcionaba el instrumento, de cómo se tocaba y de las historias que habían vivido gracias a la música”, recuerda Raziel.
Sueño construido durante décadas
Hoy ese niño que creció rodeado de melodías tradicionales lidera un grupo que se ha ganado un lugar entre los mejores.
El proyecto preuniversitario de Artes Musicales de la UCR lleva más de cuatro décadas enseñando gratuitamente a niños y jóvenes la música de tradición oral guanacasteca mediante la banda y la marimba.
El profesor explica que el objetivo siempre ha sido rescatar, conservar y difundir ese patrimonio cultural para que las nuevas generaciones lo mantengan vivo. El primer director que tuvo fue don Urpiano Duarte Arrieta (fallecido), gran marimbista y fundador de la Marimba Nacional Diriá.
Con el paso de los años, el trabajo constante elevó el nivel artístico del ensamble hasta llamar la atención de la Percussive Arts Society, organizadora del PASIC.
Del 11 al 14 de noviembre viajarán nueve integrantes del grupo, entre ellos dos estudiantes que lograron obtener su visa. Otros jóvenes no podrán acompañarlos porque el trámite de la visa de Estados Unidos no ha salido, una realidad que también forma parte del enorme esfuerzo detrás de este proyecto.
Guanacaste sonará ante el mundo
El repertorio será una carta de presentación de Costa Rica. Obras como Pájaro Carpintero, Luna Liberiana, Piangüita y Nostalgia en la pampa mostrarán la riqueza de la tradición oral guanacasteca ante músicos, compositores y especialistas provenientes de distintos países.
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Don Raziel asegura que además de la calidad técnica, el grupo llevará un elemento que distingue a la música tradicional costarricense: la improvisación.
Mientras muchas agrupaciones interpretarán repertorio clásico, los costarricenses apostarán por una expresión musical llena de identidad, espontaneidad y raíces.
Casi medio siglo formando marimbistas
Más allá de este viaje histórico, la participación del ensamble representa el reconocimiento a casi cinco décadas de trabajo en favor de la marimba guanacasteca, uno de los símbolos culturales más importantes del país.
El Ensamble de Marimbas y Percusión del Recinto de Santa Cruz nació en 1978 con la misión de enseñar, preservar y proyectar la música tradicional.
Desde entonces, ha formado a más de 12.000 estudiantes y actualmente atiende cada año a unos 375 niños y jóvenes entre ocho y diecisiete años, guiados por un equipo de profesores especializados.
Su trayectoria también incluye cerca de 1.800 presentaciones en Costa Rica y alrededor de 500 en el extranjero, llevando el sonido de la marimba nacional a escenarios de América y Europa.
Además, ha compartido proyectos con orquestas nacionales y ha participado en importantes conciertos en el Teatro Nacional y el Teatro Popular Melico Salazar.
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Ahora el reto será distinto. Frente a algunos de los mejores percusionistas del planeta, el ensamble demostrará que la tradición oral de Guanacaste tiene un lugar entre las expresiones musicales de mayor calidad artística del mundo.
Más que un “mundial de la marimba” será una oportunidad para que cada golpe de baqueta cuente la historia de un pueblo que ha hecho de este instrumento una parte esencial de su identidad y para que el legado que comenzó con familias como la de Raziel Acevedo siga sonando mucho más allá de las fronteras ticas.







