Para Laura Solano Matamoros, la disciplina y el olor a competencia no son nada nuevos. Nacida y criada en el corazón de San José, en barrio Luján, creció siendo una niña con una energía inagotable.
Sin antecedentes de deportistas de alto rendimiento en su hogar, fue su mamá quien buscó canalizar esa energía que tenía metiéndola en cuanta actividad fuera posible.
Fue así como llegó a la natación con el Comité Cantonal de Deportes de San José, destacando en el estilo pecho y subiendo de forma constante a los podios de Juegos Nacionales y torneos centroamericanos.
LEA MÁS: Prueba de fuego para selección de ingeniería aeroespacial de la UCR en Estados Unidos
Sin embargo, tras años de piscinas y madrugadas en el agua, el ingreso a la Universidad de Costa Rica (UCR) para estudiar Ingeniería Civil marcó el cierre de su ciclo en el agua y el inicio de un camino insospechado sobre dos ruedas.
La “bicicletilla” que venció al autobús
El viaje entre las presas de la capital y la UCR se volvió insostenible en autobús. Buscando una alternativa más rápida y económica para moverse sin abandonar la actividad física, Laura tomó una decisión práctica: compró una bicicleta montañera sencilla, un “portoncito”, como suele recordar entre risas, únicamente como medio de transporte.
Lo que inició como una solución práctica contra las presas se transformó rápidamente en “amor a primera vista”.
“Como siempre fue atleta, comencé a competir contra el reloj en el trayecto diario a la U, intentando bajar de 20 a 15 y luego a 12 minutos la llegada a las aulas universitarias desde mi casa, sin importar que tenía una bicicletilla que no se compró para competencias”, reconoció.
Aunque al principio su mamá no quería verla metida en el tráfico de la calle por temor a un accidente, nada la detuvo.
Pronto, el uso de la bici entre clases se convirtió en salidas de fin de semana y, casi sin darse cuenta, en el descubrimiento de un nuevo talento.
De las recreativas al pelotón competitivo
“Mi primer acercamiento al ciclismo real fue en una prueba recreativa en Coronado. A bordo de esa misma bicicleta de montaña sin modificaciones, logré cruzar la meta en puestos de privilegio y llevarme un reconocimiento a casa. A partir de ese día entendí que la velocidad y el esfuerzo sobre el asfalto eran lo mío.
LEA MÁS: Un pedacito de Costa Rica a 16 mil kilómetros de distancia: El calor patrio calentó en Australia
“Me invitaron unos compañeros de ruta a dar el salto al entrenamiento formal. Pude superar las dudas iniciales sobre las exigencias del alto rendimiento e ingresé a equipos como Legión del Este y Ciclo Víctor Vargas”, recordó.
Hoy, a sus 34 años de edad y con 15 años de trayectoria en los pedales, se define como una corredora combativa, versátil y apasionada por los terrenos quebrados, repechos y descensos técnicos donde el carácter marca la diferencia.
Ingeniería, madrugadas y la Vuelta
·Combinar la ingeniería civil con el ciclismo de alto nivel exige una coordinación tan rigurosa como un plano de construcción.
“Me levanto a las 4:50 a. m. para entrenar a primera hora de la mañana y estar lista en mi puesto de trabajo a las 8 a. m.
“Un día mío termina a las 5 p. m. Guardo los fines de semana exclusivamente para hacer los recorridos de gran fondo y disputar las competencias”, explica.
Esa perseverancia la llevará a disputar su cuarta Vuelta Ciclística a Costa Rica Femenina. Luego de ediciones donde le tocó aprender a sobrevivir en el pelotón y superar caídas bajo la lluvia.
“Enfrentaré la edición 2026 con mayor confianza y madurez”, aseguroa, así como con el respaldo incondicional de sus papás, Patricia Matamoros y Francisco Solano, así como de su hermano Carlos.
La Vuelta Femenina a Costa Rica 2026 será del próximo miércoles 30 de setiembre al domingo 4 de octubre. En total, serán 434 kilómetros divididos en cinco etapas que pasarán por cinco provincias.
Una alianza que inspira al talento femenino
Para esta edición de la Vuelta Femenina 2026, Laura vestirá los colores del Team Megasuper-Wild Protein, sexteta dirigida por Alexander Ruiz y conformada también por las ciclistas Ana Méndez Camacho, Paola Chacón Fuentes, Fiorella Zamora Víquez y Sharon Ramírez Moya.
LEA MÁS: WichApp, la aplicación para celulares 100% costarricense en la que todo es a puro trueque
Mauricio Lépiz, vicepresidente comercial de Megasuper, habló de la importancia de respaldar a este equipazo de ciclistas.
“Estas mujeres representan mucho más que el deporte. Son estudiantes, trabajadoras y profesionales que encuentran la manera de combinar sus responsabilidades con una disciplina que exige esfuerzo y constancia.
“Queremos que sus historias inspiren a niñas y jóvenes a comprender que pueden perseguir distintos sueños y que no existen límites para desarrollar su potencial”, manifestó Lépiz.






