Las motos se han convertido en una salida rápida y barata para moverse entre las presas, pero si usted pide una a través de una aplicación, hay una pregunta que vale la pena hacerse antes de ponerse el casco: ¿quién responde si ocurre un accidente?
Las presas, el costo de movilizarse y la necesidad de llegar rápido al trabajo, la universidad o la casa están haciendo que más personas encuentren en una moto solicitada desde el celular una alternativa para trasladarse.
Y los números empiezan a reflejarlo.
DiDi informó a La Teja que desde el lanzamiento de DiDi Moto en Costa Rica, en marzo de 2025, las solicitudes de viajes han aumentado un 40% año contra año. Un recorrido cuesta, en promedio, menos de ¢2.000 y dura menos de 15 minutos.
Según DiDi, San José, Alajuela y Heredia concentran el 60% de todas las solicitudes de DiDi Moto en el país, lo que confirma que el servicio se usa sobre todo en la Gran Área Metropolitana. La empresa añade que el mayor movimiento ocurre entre semana, con un pico los viernes, y que los viajes conectan principalmente hogares, trabajos y centros de estudio. A nivel regional, la compañía estima que alrededor del 60% de las personas pasajeras son mujeres.
Uber, por su parte, asegura que Uber Moto tiene especial movimiento en horas pico y es utilizado para ir al trabajo, a centros de estudio o para completar recorridos después de viajar en bus o tren.
Pero entre tanta prisa aparece una pregunta que posiblemente usted se haya hecho antes de montarse: si hay un accidente, ¿quién paga?
Las dos plataformas dicen tener seguro
DiDi aseguró que las personas usuarias cuentan con cobertura de responsabilidad civil y accidentes personales durante los viajes solicitados mediante la aplicación.
Según la compañía, esa protección se aplica durante el trayecto. Además, afirma que el 99,99% de los viajes completados mediante la aplicación terminan sin incidentes reportados.
Uber también confirmó a La Teja que Uber Moto cuenta con una cobertura de seguro de ASSA, además de las herramientas de seguridad disponibles en su aplicación.
La empresa señala que para realizar estos viajes es obligatorio el uso del casco y de la cinta reflectiva.
Es decir, ambas compañías aseguran que existe una póliza cuando el viaje se realiza mediante sus plataformas.
Ambas aplicaciones aseguran contar con herramientas adicionales durante el viaje. DiDi destaca funciones como el monitoreo en tiempo real, números de contacto anonimizados, un botón de emergencia, un código PIN para verificar al conductor, visualización previa del destino y alertas en zonas consideradas de riesgo. La empresa añade que colabora con las autoridades mediante el portal LERT.
Uber, por su parte, asegura que Uber Moto opera bajo los mismos más de 40 estándares de seguridad de la aplicación, incluyendo filtros de verificación.
Una extra para cuando la plata no alcanza
Pero las motos no solamente están resolviendo el traslado de pasajeros. Por otro lado hay personas que han encontrado en ellas una forma de completar los ingresos de la casa.
Santiago Salazar empezó a realizar viajes en Uber Moto hace unos diez meses. No dejó su trabajo: se conecta después de la jornada y aprovecha principalmente los fines de semana.
“Empecé a hacerlo porque mi novia quedó embarazada, después nos juntamos. Y bueno, con una bebé aumentaron las responsabilidades. Entonces, por eso decidí hacerlo como una extra”, contó.
Normalmente trabaja entre Moravia, Guadalupe, San José y Coronado y prefiere evitar recorridos demasiado largos.
Su experiencia también deja otra realidad sobre la mesa: viajar como pasajero en motocicleta requiere cuidados.
Salazar recuerda a una señora de unos 55 años que estaba tan asustada durante el recorrido que permanecía completamente rígida.
“Yo le decía que se tranquilizara, que se calmara, pero estaba toda asustada y súper tiesa”, recordó.
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También hay otra realidad
Hay choferes que ofrecen su servicio en moto, pero no están registrados en las plataformas no cuentan con seguro, por lo que debe tener cuidado y es mejor no arriesgarse.
El crecimiento de estos servicios avanza mientras Costa Rica todavía discute cómo regular las plataformas digitales de transporte. Así que la próxima vez que pida una moto, hágase esta pregunta antes de subirse: ¿el viaje quedó registrado en la aplicación o se subió a ciegas con un desconocido?


