Rocío Sandí.4 febrero
Estas cabañas son para los adultos mayores que están en el aislamiento. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Estas cabañas son para los adultos mayores que están en el aislamiento. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.

62 adultos mayores que vivían en las calles fueron rescatados durante la pandemia por la organización “Chepe se baña”.

Mauricio Villalobos, director del programa, cuenta que la Municipalidad de San José les permitió usar un terreno localizado en Rohrmoser, en el que hicieron una cabañas para tener ahí los viejitos que sacan de la indigencia.

En el campamento tienen atención médica diaria. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
En el campamento tienen atención médica diaria. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.

“Todo esto del covid-19 complicó mucho más la situación de los adultos mayores en condición de calle. Por eso implementamos el campamento, un lugar donde llevamos a las personas que rescatamos, las aislamos, les hacemos la prueba del coronavirus. Además, se les empiezan a tratar todos los padecimientos que tienen, ya que muchos llegan con hasta tres o o cuatro enfermedades que ni siquiera saben que tiene porque no tienen control médico.

“Si dan positivo a la prueba de coronavirus, se quedan en aislamiento en la cabaña para que pasen ahí la cuarentena, si dan negativo los pasamos al lugar donde están todos los demás para que compartan. Cada uno está en el campamento aproximadamente mes y medio, tiempo en el que reciben atención médica, hacen ejercicios, reciben terapias y se preparan para luego ir a vivir a un hogar de larga estancia en el que puedan estar tranquilos”, explicó Villalobos.

Contó que durante la emergencia nacional, unas siete personas han dado positivo a la prueba y por fortuna todos han superado la enfermedad.

Urgen manos y ayudas

El director de Chepe se baña dice que todo eso tiene un alto costo económico y es por eso piden ayudas, ya sean económicas o donaciones de ropa y comida, también necesitan manos de voluntarios que se sumen a la noble causa.

“Siempre necesitamos la colaboración de médicos, odontólogos, psicólogos, trabajadores sociales y personas en general que nos ayuden, por ejemplo, a repartir comida en las noches, cosa que estamos haciendo todos los días en el centro de San José.

También se desestresan y reciben terapia. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
También se desestresan y reciben terapia. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.

“Estamos muy agradecidos con Multiplaza Escazú, que nos prestó un local para poner una tienda solidaria, ahí las personas pueden llegar a donar lo que quieran. Pueden ir a alguna tienda del centro comercial y comprar bóxers, medias, camisas, lo que deseen, y llevarlo a nuestra tienda solidaria para donarlo. Si lo prefieren, pueden donar dinero en efectivo y a cambio se pueden llevar un recuerdo lindo y personalizado, hecho por las mismas personas que antes vivían en las calles. Tenemos camisetas, tazas y cuadernos”.

En la tienda también pueden notarse quienes deseen convertirse en voluntarios de Chepe se baña.

Otra forma de ayudar al proyecto es depositando dinero por medio de SINPE móvil al número 8709-4208.

Algunos días a la semana se ejercitan para que estén bien fuertes. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Algunos días a la semana se ejercitan para que estén bien fuertes. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Multiplaza Escazú prestó un local para que Chepe se baña tenga su tienda solidaria. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Multiplaza Escazú prestó un local para que Chepe se baña tenga su tienda solidaria. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Los viejitos pintan y hacen los diseños de las camisetas y bolsos. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Los viejitos pintan y hacen los diseños de las camisetas y bolsos. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Los colaboradores del proyecto buscan a las personas que viven en la calle y les ofrecen ayuda. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.
Los colaboradores del proyecto buscan a las personas que viven en la calle y les ofrecen ayuda. Foto: Cortesía de Mauricio Villalobos.