Rocío Sandí.12 enero

Tracy Jiménez no puede ver una cucaracha ni en pintura.

Esta publicista les tiene fobia, o sea, un temor muy fuerte desde que era niña, pero como la vida está llena de hechos curiosos hace tres años y medio le pasó algo insólito relacionado con esos bichos a los que detesta: gracias a las cucas consiguió trabajo.

Raro, pero cierto.

Tracy Jiménez vive en San Ramón y tiene su propia empresa. Foto: Cortesía de Tracy Jiménez.
Tracy Jiménez vive en San Ramón y tiene su propia empresa. Foto: Cortesía de Tracy Jiménez.

“Desde siempre (las cucarachas) me han parecido asquerosas y siento el olor que tienen, si hay una cucaracha cerca, a unos metros, la detecto y si durante la noche una pasó por encima de un vaso a la mañana siguiente, si agarro ese vaso, siento el olor”, explica.

“Mucha gente me pregunta a qué huelen las cucarachas pero no sé explicarlo. Lo único que les puedo decir es que cuando uno pasa por una alcantarilla que está llena de cucarachas y huele feo, el olor no es de la alcantarilla, sino más que todo de las cucarachas, ese es el olor que tienen”.

La experiencia que llevó a la publicista a conseguir un cliente muy estable fue bastante particular y está muy viva en su mente.

“Yo vivo con mi mamá, Mayra Valerio, y con mi hija Isabella, en el centro de San Ramón. A unos veinticinco metros de la casa hay una alcantarilla que siempre pasa llena de cucarachas. Mi chiquita es alérgica a esos insectos así que en aquel momento hablamos con un pediatra y él nos recomendó fumigar”.

La mamá de Tracy compró entonces un veneno y en la noche lo pusieron, ya cuando Isabella se había acostado.

Desde que era pequeña ella siente mucho asco por esos insectos. Foto: Grupo Nación.
Desde que era pequeña ella siente mucho asco por esos insectos. Foto: Grupo Nación.

“Lo colocó solo en las tuberías porque ahí viven principalmente. Recuerdo que fue un sábado y ese día yo salí a bailar y mi mamá se quedó con mi hija en la casa; ella me avisó que había puesto el veneno para que cuando llegara no abriera los tubos y evitar que se lavara el veneno”, recordó la publicista.

La fobia es el miedo irracional y desmesurado hacia algo que nos produce desagrado y la katsaridaphobia es la fobia a las cucarachas. Es bastante común que las cucas despierten ese tipo de emociones en la gente debido a que son insectos que están relacionados con la suciedad y los entornos menos higiénicos, esto hace despertar el asco.
Terrible impresión

Tracy se pegó su bailadita y a eso de 1:30 de la madrugada regresó a la casa y aun sin entrar se llevó una terrible impresión; el veneno había funcionado, sí, pero de una forma más fuerte de la esperada.

“Me bajé del taxi y como estaba oscuro no vi nada raro en la calle. Abrí el portón y cuando puse el pie en la primera grada que hay en la entrada de mi casa sentí como algo acolchonado, saqué el celular para alumbrar y vi que todo el corredor estaba lleno de cucarachas y lo que yo había majado eran un montón de esos insectos muertos...”.

Solo imaginen el grito que pegó que despertó a la mamá. “Y seguro a todo el barrio”, añade.

Doña Mayra, la mamá, pensó que le estaba pasando algo malo a su hija, se levantó de la cama y salió corriendo

“También se sorprendió al ver la cantidad de cucarachas que había por todo lado, parecía que habían llegado las cucarachas hasta del siglo pasado, eran cientos, muchas estaban muertas y otras andaban como tontas por todo lado”, detalla Tracy.

“Cuando logré entrar a la casa me bañé y me fui a dormir con el miedo de que una cucaracha se me subiera a la cama. Como a las dos y media de la mañana el vecino de la par llegó a la casa de él y al entrar vio un montón de cucarachas en el corredor de él, se estaban pasando...”.

Isabella es la hija de Tracy, la pequeña es alérgica a las cucarachas. Foto: Cortesía de Tracy Jiménez.
Isabella es la hija de Tracy, la pequeña es alérgica a las cucarachas. Foto: Cortesía de Tracy Jiménez.

Naturalmente el vecino se sorprendió muchísimo y empezó a llamar a doña Mayra.

“Nos despertamos y salimos a ver qué pasaba, nos dijo que creía que iba a temblar o algo así porque andaban un montón de esos insectos en su corredor, pero mi mamá le explicó lo que había pasado y se quedó más tranquilo”, relató.

Sin descanso

Doña Mayra y Tracy regresaron a sus camas, pero fue poco lo que pudieron descansar por tanto alboroto y por la pensadera.

“Ya a las cinco de la mañana estábamos levantadas, nos preocupaba que llegaran pajaritos a comerse las cucarachas envenenadas y entonces fuimos a barrer la calle y el corredor. Recogimos con la pala el montón de cucas, fue algo increíble”, contó.

Luego de toda la locura, la comunicadora subió un video chistoso a la red social Snapchat y a Facebook contando la experiencia. A mucha gente le hizo gracia y la mamá de Tracy se lo enseñó al dueño de una ferretería y él le habló del asunto al dueño de una empresa que distribuye el insecticida Cybor en el país.

Cybor es el cliente más fuerte y duradero que ha tenido la publicista. Foto: Cortesía de Tracy Jiménez.
Cybor es el cliente más fuerte y duradero que ha tenido la publicista. Foto: Cortesía de Tracy Jiménez.

“Él señor me llamó y me preguntó a qué me dedicada, le expliqué que soy publicista y diseñadora gráfica y él me dijo que le interesaba que trabajara para él, así que desde entonces trabajo con ellos por medio de outsourcing (subcontratación). También doy mis servicios a otras empresas, pero Cybor es la más estable”, agregó.

Con Cybor ha trabajado en el logo, en diseños para demostraciones y se encarga de las redes sociales de la empresa.

Por su trabajo, Tracy pasa muy pendiente de las redes sociales y las tendencias y últimamente le ha estado sacando el jugo a TikTok. Hace poco subió una historia de cómo la fobia por las cucas le ayudó a conseguir trabajito y los videos hicieron loco porque gustaron un montón.

Paul Hanson, experto de la UCR en insectos, dice que en el país hay unas ocho especies de cucarachas que habitan en casas y más de 100 que viven en los bosques. Reconoce el riesgo de contaminación que causan estos insectos y dice que la aplicación de ácido bórico con maicena, azúcar y vainilla cada dos meses ayuda a mantener a raya a las cucas.