Jeremy Buzano Paisano, quien fue condenado a 79 años de prisión por el femicidio de Nadia Peraza, habría tomado la decisión de acabar con la vida de la muchacha y desmembrar su cuerpo después de haberle revisado su celular, en el que encontró un mensaje de texto que lo hizo enojar.
Así lo contó Joseph Rivera, abogado que asumió la representación legal de la familia de Peraza durante el proceso legal que se llevó a cabo en los Tribunales de Heredia y que finalizó con la condena de Buzano.
Según explicó el abogado, Nadia, en apariencia, tenía una relación sentimental con un compañero de trabajo, quien incluso participó como testigo en el juicio, y un día antes de que ella desapareciera, habían quedado en realizar un viaje juntos a la playa.
“Todo esto se generó porque Nadia tenía un novio, que incluso llegó a declarar. Él la había llevado a la casa donde la mamá, y ahí la querían mucho; también este muchacho quería mucho a la niña (hija de Nadia).
Este muchacho iba a ir con Nadia a la playa, pero el hombre este (Buzano) le revisó el teléfono (a Nadia) y se dio cuenta de que eso iba a pasar (viaje a la playa) y se volvió loco, ahí creemos que fue que dijo: “que si no era de él, no era de nadie”, explicó el abogado.
Ese joven, así como otros testigos, relataron el círculo de violencia en el que vivía Nadia, a quien siempre le observaban moretones o golpes en distintas partes del cuerpo, aun cuando ella trataba de ocultarlos.
“Antes de que este sujeto matara a Nadia, la mandaba crucificada, con golpes en las costillas, en la cabeza, en la cara, moretones en los brazos, mordiscos en el cuerpo”, agregó Rivera.
Encerrado con los restos
El abogado también indicó que otro detalle que también se dio a conocer durante el debate fue el hecho de que Buzano prácticamente pasó tres meses encerrado con los restos de Nadia en el pequeño apartamento que compartían en Bajo Los Molinos, en San Rafael de Heredia.
“Toda esta situación generó que efectivamente se diera una investigación y se determinó que ese sujeto pasó casi tres meses encerrado con ese cuerpo.
“Uno de los jueces le preguntó al dueño de la casa si alguien llegó a ver a Jeremy en ese tiempo, o si alguien llegó a dejarle comida, y respondió que no. Él pasó encerrado en esa casa durante esos casi tres meses”.
Según Rivera, esa situación, sumada a otros elementos que se descubrieron a lo largo de la investigación, dio pie a la hipótesis de un posible acto de canibalismo, aunque al final este nunca pudo ser comprobado.
“Cuando se habló de necrofagia caníbal, una señora socióloga, muy inteligente, en su declaración dijo que hipotéticamente se pudo haber dado, pero que tenían que valerse de la prueba indiciaria directa para determinar eso”.
Rivera también se refirió a la condena civil en la que Buzano fue sentenciado al pago de más de ¢125 millones por daño moral e indicó que claramente es imposible que este pueda asumir eso, pero destacó el hecho de que se trató de una sentencia ejemplarizante.
