La alegría de una fiesta familiar se convirtió en uno de los recuerdos más dolorosos para los seres queridos de Dereck López, el niño que murió tras resultar herido durante una balacera en Cartago.
Horas antes de la tragedia, el pequeño había disfrutado de una fiesta por el cumpleaños de su abuela materna. Bailó, jugó y compartió con sus familiares en Llanos de Santa Lucía (Paraíso, Cartago).
Su abuelo materno, Carlos Moya, recordó conmovido aquella celebración que se extendió hasta la madrugada del domingo y aseguró que Dereck disfrutó como pocas veces.
“Él y yo hicimos una pequeña fiestica. Estuvo ahí bailando, y él era muy inquieto, porque siempre andaba para todos lados. Hicieron una piñata y ahí estaba tirándose y todo eso. Disfrutó como nunca”, contó.
Al terminar la celebración, el pequeño tuvo la oportunidad de quedarse a dormir en la casa de sus abuelos, pero se negó.
“Mi hija le dijo que se fuera conmigo para que se quedara durmiendo aquí, pero él dijo: ‘No, no, yo me quiero quedar aquí en la casa’”, recordó el abuelito.
Esos momentos ahora tienen un significado especial para la familia, que jamás imaginó que horas después recibiría una noticia tan dolorosa.
Salió a jugar en bicicleta
Según contó su abuelo, al día siguiente Dereck salió a andar en bicicleta por el barrio. Tenía una ilusión: comprarse un copo.
“ Él le dijo a la mamá que le diera dinero para comprarse un copo y se fue,” relató.
Moya describió a su nieto como un niño muy sociable que acostumbraba a detenerse a saludar y conversar con las personas que encontraba en el camino.
“Todo el que veía en el camino, él se paraba a hablar. Él iba caminando de aquí para allá y a todo el mundo le hablaba, aunque no lo conociera”, dijo.
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El abuelo explicó que ellos creen que el pequeño conocía a uno de los hombres que se encontraba donde se dio la balacera, pues en algunas ocasiones este lavaba carros y le pedía ayuda a Dereck. Por eso, la familia cree que Dereck pudo haberse detenido a saludarlo. Ese hombre también resultó herido durante la balacera y falleció.
La noticia llegó de manera inesperada. Un hermano de la esposa de Moya vive cerca del sitio donde ocurrió el ataque y fue quien alertó a la familia.
Uno de los hijos de Moya llegó al lugar y trasladó a los heridos al hospital, pero lamentablemente el pequeño no logró sobrevivir.
Esperaba emocionado su graduación
Entre los sueños que Dereck tenía estaba el de disfrutar de su graduación escolar.
“Iba emocionadísimo y estaba esperando ahora la graduación,” recordó.
La familia había visto que en la escuela preparaban los detalles para ese momento y quería que le entregaran la cinta para que pudiera lucirla.
“Estaba muy contento, lo querían mucho,” expresó.
Dereck era el mayor de los ocho nietos de Carlos y uno de los más apegados a sus abuelos. Creció muy cerca de ellos y pasaba buena parte de sus días en su casa.
“Él era casi el más apegado, porque se crió aquí con nosotros. La mamá venía a recogerlo a la escuela y aquí se quedaban hasta la noche”, explicó.
El pequeño tenía una hermanita de siete años, que ahora también deberá enfrentar la ausencia del pequeño.
Una tragedia que golpeó a la familia
Moya reconoció que la situación de inseguridad en el barrio se había complicado con el paso del tiempo y lamentó que la violencia terminara alcanzando a su adorado nietito.
“Uno nunca espera. Uno ve las noticias de que mataron allá, mataron aquí, pero nunca espera que sea alguien de la familia de uno. Una cosa es verlo y otra vivirlo uno mismo”, expresó.
La familia esperaba completar los trámites para recibir el cuerpo de Dereck y darle el último adiós en la capilla de la iglesia católica de la comunidad.


