Alejandra Portuguez Morales.9 julio

Una de las últimas cosas que la alemana Karin Holzapfel le dijo a su mamá antes de desaparecer en Costa Rica es que sentía temor.

La última vez que la familia se comunicó con ella fue el 28 de junio de este 2020 mediante una llamada por WhatsApp.

Ante esta situación la familia de la extranjera se comunicó con la cónsul de Alemania en Costa Rica, Desirée Leonhardt, para que les ayudara a denunciar la desaparición de Karin ante el OIJ.

Karin Holzapfel tiene 33 años y se vino a vivir durante seis meses a suelo tico; ella no tiene ningún pariente en el país.

Meinolf Schulte, amigo de la familia de Karin, contó que este martes 7 de julio denunciaron en el OIJ la desaparición y piden ayuda de la ciudadanía, pues temen por la vida de ella.

Karin Holzapfel mantenía una relación muy cercana con sus parientes, incluso, siempre les enviaba fotos o videos en un grupo de WhatsApp. Los parientes dicen que si ella se quedaba sin señal buscaba la manera para avisarles.

Ella vivía en Santa Teresa de Cóbano, Puntarenas, desde el 17 de marzo anterior y allí estuvo hasta el 18 de junio.

Lo último que le dijo a su mamá fue que un conocido la recogió el 18 de junio y la llevó hasta San Mateo de Alajuela, donde la recogió una mujer que, al parecer, la llevaría a un retiro terapéutico y espiritual.

Karin Holzapfel es simpática, le gusta la aventura y dice que le encantaba Costa Rica. Foto: Cortesía Meinolf Schulte, para La Teja
Karin Holzapfel es simpática, le gusta la aventura y dice que le encantaba Costa Rica. Foto: Cortesía Meinolf Schulte, para La Teja

“Tuvimos contacto con Karin todos los días. Durante este tiempo habló positivamente sobre las experiencias terapéuticas que tuvo y dijo que era un trabajo exigente de personalidad, se escuchaba muy entusiasmada”, dijo la familia de la joven por medio de Meinolf Schulte.

Karin les dijo que se quedaría dos semanas más, sin embargo, el sábado 27 de junio la familia notó a Karim muy extraña, de acuerdo con Meinolf ella huyó descalza y en pijama del retiro y llegó hasta una casa a tres kilómetros de distancia.

“En una llamada telefónica del domingo por la mañana (28 de junio), le informó a su madre que el retiro ya no era un lugar seguro para ella y que el propietario podía usar su poder para influir negativamente en ella, dijo que estaba en peligro, dejó el campamento en la noche para que nadie se diera cuenta”, dijo Meinolf.

Supuestamente, la extranjera contactó a un amigo y se fueron a Jacó, también estuvieron en Puntarenas y desde ese momento perdieron el contacto con ella.

Al parecer, lograron contactar al amigo, quien dijo que Karin no quiso seguir en el carro y se comportaba de una manera extraña.

Karin es una joven de 1,63 metros de altura, de contextura delgada y con el cabello café y ondulado. Según las autoridades, al momento de su desaparición, la alemana vestía una blusa de color celeste, una enagua negra y unas sandalias.
Karin Holzapfel desapareció el domingo 28 de junio anterior, cuando al parecer estuvo en Jacó. Foto: Cortesía Meinolf Schulte para La Teja.
Karin Holzapfel desapareció el domingo 28 de junio anterior, cuando al parecer estuvo en Jacó. Foto: Cortesía Meinolf Schulte para La Teja.
Le gustaba viajar sola

Karin era divorciada y trabajaba en el área de logística de la compañía de automóviles alemana Audi, pero dejó su trabajo para viajar a Costa Rica, país que varios amigos le recomendaron.

En marzo anterior fue una semana a Panamá para asistir al festival espiritual Tribal Gathering, pero como llegó la pandemia del COVID-19 se regresó a suelo tico antes de que cerraran las fronteras para extranjeros.

De acuerdo con los allegados, ella no planeaba irse para otros países.

La familia dice que a ella le encanta viajar sola y así lo hizo a varios países sudamericanos.

Además, saben que ha visitado varios lugares ticos como Puerto Viejo, Uvita, Dominical, Jacó y La Fortuna.

“Cuando Karin viajaba, siempre sabíamos dónde estaba y qué había planeado para luego”, familiares de Karin, por medio del amigo de la familia Meinolf Schulte.

“En la última llamada que recibimos de ella estaba ansiosa y paranoica. Estaba pensando que no estaba a salvo donde estaba, pero probablemente estaba bajo la influencia de alguna sustancia psicodélica”, respondieron los allegados por medio de Meinolf Schulte, amigo de la familia.

A Karin la consideran como una persona confiable y amante de la diversión, es deportiva y aventurera y le encanta estar activa.

Si usted la ha visto o sabe dónde está llame a la línea confidencial 800-8000-645 del OIJ.