Sucesos

Asesinato de dos hermanos en Nosara truncó un negocio familiar por arrancar y dejó a una familia a la deriva

Carlos y su esposa tenían casi listo un proyecto turístico con un catamarán de 56 pies

Carlos Obando Rosales estaba más cerca de cumplir uno de los sueños por los que tanto había trabajado junto con su esposa, Raquel Vogel. Quería tener su propio negocio turístico en el mar, en Guanacaste, donde nació y en donde quería construir un futuro con su familia.

Sin embargo, el proyecto quedó inconcluso cuando Carlos y su hermano Oldemar Obando Rosales fueron asesinados a balazos el martes 8 de setiembre en Nosara, Guanacaste.

Raquel, quien es oriunda de Alemania, conversó con La Teja desde ese país, donde permanece junto con los tres hijos que tiene con Carlos, de 10, 5 y 3 años. Obando también era papá de un adolescente de una relación anterior.

La mujer recordó que conoció a Carlos en 2014, cuando ella llegó a Sámara para trabajar como voluntaria. Él tenía 21 años y trabajaba en un restaurante vegano.

“Así fue como comenzamos a conocernos y nos enamoramos”, contó.

La pareja vivió durante un año en Barco Quebrado de Nosara, Nicoya, Guanacaste, pero luego decidió mudarse a Berlín, Alemania, donde Raquel estudió para convertirse en médica veterinaria y ambos formaron una familia.

Después de siete años, decidieron regresar a Costa Rica en 2023.

La pareja planeaba traer a Costa Rica un catamarán de 56 pies con dos mástiles y tres velas que había construido el abuelo de Raquel hacía unos 40 años.

“Él estaba superemocionado de que ya iba a tener su propio negocio. Era un catamarán muy hermoso”, recordó su esposa.

Oldemar, de 46 años era conocido como Perico y Carlos Obando Rosales, de 33 años, le decían Paloma son los hermanos asesinados a balazos en Nosara, Nicoya. Foto: Tomada de redes sociales
Oldemar, de 46 años y Carlos Obando Rosales, de 33 años, son los hermanos asesinados a balazos en Nosara, Nicoya. Foto: Tomada de redes sociales (Tomada de redes sociales/Tomada de redes sociales)

Carlos ya había participado en una travesía con el papá de Raquel y una tripulación. Entre abril y junio de este año, viajó desde Alemania hasta las islas Canarias. El siguiente paso era viajar a Panamá para obtener su licencia de capitán y luego regresar a las islas Canarias para trasladar la embarcación hasta Garza, Guanacaste.

La pareja incluso tenía los tiquetes comprados para noviembre y esperaban completar el traslado una vez que pasara la temporada de huracanes. Así, Carlos podría comenzar a trabajar con el catamarán y hacer realidad su sueño de tener un negocio propio.

Su hermano Oldemar también formaba parte de ese proyecto. Él tenía experiencia en botes y se dedicaba a la pesca deportiva y a realizar tours, principalmente para extranjeros. Los dos querían desarrollar el negocio junto con el mejor amigo de Carlos.

“Lo que más le gustaba a él era estar en el mar”, contó Raquel.

Carlos Obando Rosales estaba más cerca de cumplir uno de los sueños, pero fue asesinado en Nosara, Nicoya junto a su hermano Oldemar en setiembre del 2026. Foto: Cortesía Raquel para La Teja
La vida de Carlos Obando Rosales era en el mar. Foto: Cortesía Raquel para La Teja (Cortesía Raquel para La Teja/Cortesía Raquel para La Teja)

La última vez que la familia estuvo junta fue el 29 de junio, cuando Raquel viajó a Alemania con sus hijos para pasar un tiempo con sus familiares antes de que comenzaran los trabajos con el catamarán.

La idea era aprovechar esa visita porque una vez que el negocio estuviera en marcha, posiblemente tendrían menos oportunidades de viajar.

Pero mientras ella estaba al otro lado del mundo, recibió la noticia de que su esposo y su cuñado habían sido asesinados. A Raquel le faltaba aproximadamente una semana para regresar a Costa Rica con los niños.

Además del negocio turístico, la familia tenía otros planes. Querían construir una casa y convertir la vivienda en la que estaban en una clínica veterinaria, para que Raquel pudiera ejercer su profesión.

Todo eso cambió con la muerte de Carlos.

“En un solo segundo me arrebataron todo mi futuro, mi presente, mis planes, mis sueños, todo en un solo instante”, expresó la mujer con la voz entrecortada.

Carlos Obando Rosales estaba más cerca de cumplir uno de los sueños, pero fue asesinado en Nosara, Nicoya junto a su hermano Oldemar en setiembre del 2026. Foto: Cortesía Raquel para La Teja
Este era el catamarán que Carlos Obando Rosales iba a llevar a Guanacaste y en el que trabajaría. Foto: Cortesía Raquel para La Teja (Cortesía Raquel para La Teja/Cortesía Raquel para La Teja)

Raquel reconoció que ahora no sabe cómo podrá sostenerse sola en Costa Rica con sus tres hijos, especialmente porque el negocio que habían planeado juntos ya no podrá desarrollarse como esperaban.

La esposa también defendió el recuerdo que tiene de Carlos y aseguró que no era una persona que buscara hacerles daño a los demás.

“Él nunca anduvo ni en drogas ni nada así. A él sí le gustaba tomar cerveza si estaba en una fiesta, pero no tenía problemas. Nadie puede decir algo malo de él, nunca le quiso hacer mal a alguien”, afirmó.

El asesinato de los hermanos ocurrió en el parqueo de un centro comercial en barrio Arenales de Nosara. Según la versión preliminar del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), ellos estaban frente a un bar compartiendo con otras personas cuando, aparentemente, llegaron cuatro sujetos en dos motocicletas.

Los hombres se bajaron de las motos y dispararon en múltiples ocasiones contra quienes estaban en el lugar. Carlos y Oldemar murieron en la escena.

Hasta ahora, el OIJ mantiene la investigación para esclarecer lo ocurrido, identificar a los responsables y determinar el móvil del doble homicidio.

Alejandra Morales

Alejandra Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.