Rocío Sandí.24 julio

Campeón, el perrito que se hizo famoso por convertirse en el primer animal en ser defendido en un juicio por maltrato animal, pasó de vivir un infierno a estar en el paraíso con una numerosa familia.

En noviembre del 2017, con apenas seis meses, él fue rescatado de una casa en la que lo tenían amarrado con un cordón de zapato que le había causado heridas profundas en el cuello y una gran infección. Además, pasaba hambre, ya que estaba desnutrido.

Isabel asegura que Campeón se adaptó muy rápido a su nuevo hogar. Foto: Albert Marín.
Isabel asegura que Campeón se adaptó muy rápido a su nuevo hogar. Foto: Albert Marín.

Luego de que el peludito recibiera atención veterinaria durante 20 días, la abogada Isabel Aguilar se lo llevó para su casa, en Atenas, donde empezó una nueva vida.

“Yo tengo 16 perros en total y 18 gatos, en la propiedad de mi familia hay también gallinas de Guinea y chompipes. Cuando Campeón llegó a la casa todavía no tenía las heridas completamente cerradas, entonces, le adapté un lugar a la par de mi cuarto para tenerlo cerca por aquello de que le pasara algo.

“Él necesitaba varias limpiezas al día, tenía que pasarle un jabón especial, ponerle tres cremas y darle los medicamentos, así fue sanando. Durante ese tiempo lo tuve encerrado porque si jugaba con los otros perros podrían lastimarlo, eso lo ayudó también a irse adaptando a los animales de la casa porque al principio era muy nervioso y todo lo asustaba”, narró la mujer.

Luego de la recuperación, el perrito salió del encierro y desde entonces vive libre corriendo de un lado para otro.

El peludito tiene dos años y tres meses y es muy cariñoso. Foto: Cortesía de Isabel Aguilar.
El peludito tiene dos años y tres meses y es muy cariñoso. Foto: Cortesía de Isabel Aguilar.
Respetan el orden

Aguilar contó que el valiente y todos sus hermanos caninos tienen una taza específica para comer y cada uno respeta las tazas de los demás a la hora de desayunar y cenar, que son las dos comidas que hacen al día.

“Ellos duermen en un encierro cada uno porque en la propiedad de nosotros hay sapos y me da horror que los vayan a morder, ya un día me pasó que Campeón y tres perros más fueron a dar al veterinario por estar jugando con un sapo.

“A las cinco de la mañana los saco de los encierros y entre las siete y ocho de la mañana les doy el desayuno, comen frutas como banano y papaya, en la propiedad hay árboles frutales y a ellos les encanta comer mangos y limones dulces, hasta los saben pelar”, contó.

“En la tarde, a las cinco, les doy de comer de nuevo, les revuelvo alimento con sopa de pollo o carne con zanahoria, camote u otras verduras y ya luego a las seis de la tarde los meto en los encierros y les doy la bendición a cada uno para que pasen la noche”, agregó.

El perrito hizo historia este lunes al estar presente en el juicio en el que él es la víctima. Foto: Albert Marín.
El perrito hizo historia este lunes al estar presente en el juicio en el que él es la víctima. Foto: Albert Marín.

La abogada contó que ella notó cuando Campeón llegó a su casa que aprendió muy rápido los horarios de comida y ahora los espera con mucha ansiedad.

“Me imagino que antes pasaba mucha hambre, por eso ahora cuando el sabe que ya casi va a comer se pone cerca de los tarros en lo que almaceno el alimento y no se mueve de ahí hasta que le dé comer, además, se devora la comida como si se estuviera acabando el mundo”.

En el caso de los gatos la situación es un más libre, ya que ellos tienen sus camitas en una parte de la casa, pero pasan todo el día y la noche donde quieran. Ellos también comen dos veces al día y aunque son cariñosos son mucho más independientes.

“Todos tienen tienen juguetes y espacio de sobra para correr y jugar, les gusta perseguir las ardillas y le ladran a cualquier animal que ven”, relató.

El perrito se siente seguro siempre que está con la abogada. Foto: Albert Marín.
El perrito se siente seguro siempre que está con la abogada. Foto: Albert Marín.
Muchos cuidados

Isabel contó que como tiene tantos animales, una vez al año llega un veterinario a ponerles las vacunas respectivas a los perros y los gatos, para evitar que se enfermen. Además, cada tres meses ella los desparasita con pastillas.

“Cada 15 días bañamos a los perros, es algo curioso porque en casa hay un lago y a Campeón le encanta meterse en él, pero cuando lo bañamos pega unos gritos terribles porque no le gusta, él es el más arisco de todos a la hora del baño.

“También dos veces al mes les cortamos las uñas y les lavamos los dientes, a veces usamos pasta especial para perro, o si no mezclo bicarbonato con agua y con eso los cepillo”.

Aguilar se desvive por sus animales tanto que hasta sacrifica días libres y vacaciones por estar pendiente de ellos.

Campeón se mostró curioso ante los medios de comunicación que llegaron al debate. Foto: Albert Marín.
Campeón se mostró curioso ante los medios de comunicación que llegaron al debate. Foto: Albert Marín.

“Yo tengo una oficina, en Atenas, donde atiendo todos los días entre semana de 9 de la mañana a 4:30 de la tarde. También doy asesorías a empresas en San José, por lo que voy dos veces a la semana”.

“Me cuesta mucho irme de vacaciones y dormir fuera de casa porque aunque mi mamá y mis hermanos me ayudan, yo no estoy tranquila pensando en que algo podría pasarle a mis animales. Los feriados y los días de Semana Santa, por ejemplo, nunca salgo porque como en esos días las veterinarias están cerradas prefiero estar en la casa por si pasa algo”.

Aguilar dice que todos los “hijos” que tiene son adoptados y todos le han enseñado algo, por eso trata de darle lo mejor que puede y chinearlos siempre, en especial en casos como el de Campeón, porque sabe que tuvieron un pasado duro.

120 kilos de alimento gasta al mes la abogada.