Sucesos

El desgarrador y a la vez amoroso recuerdo que conservan los hijos de la pareja asesinada en “Donde Toño” en Alajuelita

Tres meses después del crimen don Toño y doña Maureen Molina que conmocionó Alajuelita

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El lugar que durante años fue sinónimo de encuentro, comida casera y sonrisas de muchos senderistas hoy está marcado por el dolor.

José Antonio “Toño” Badilla Chinchilla, de 75 años, y su esposa Maureen Molina Rodríguez, de 60, cumplieron tres meses de haber sido asesinados en el sitio que construyeron con esfuerzo y dedicación: la soda Donde Toño, en Alajuelita.

La tragedia no solo arrebató la vida de un matrimonio trabajador y querido en la comunidad, sino que dejó una herida profunda en sus familias.

La Teja conversó con los hijos de la pareja, quienes compartieron el legado de amor, unión y perseverancia que don Toño y doña Maureen les dejaron, incluso en medio de una despedida tan cruel.

Cristian Badilla, hijo de don Toño, describió con cariño a su padre y el gran respeto que este le tuvo a doña Maureen.

“Mi papá era un hombre de valores profundos, siempre dispuesto a compartir su conocimiento y a brindar apoyo con una sonrisa y una palabra de aliento. Doña Maureen, por su parte, emanaba calidez, empatía y una generosidad que hacía sentir a todos bienvenidos”, recordó.

José Antonio “Toño” Badilla Chinchilla, de 75 años, y su esposa Maureen Molina Rodríguez, de 60 años, asesinados en la soda Donde Toño en Alajuelita. Fotos: Karla Sandí para La Teja
José Antonio “Toño” Badilla Chinchilla, de 75 años, y su esposa Maureen Molina Rodríguez, de 60 años, asesinados en la soda Donde Toño en Alajuelita. Fotos: Karla Sandí para La Teja (Karla Sandí para La Teja /Karla Sandí para La Teja)

La pareja vivió un amor que perduró toda la vida. Según relata la familia, ellos se conocieron a inicios de los años 80, tuvieron una breve relación y luego cada uno siguió su camino.

Sin embargo, el destino los volvió a encontrar, no en cuestión de años, sino de décadas. Retomaron su vínculo y se casaron un 25 de diciembre del 2016.

Esa fecha no solo era su aniversario, sino el momento en que convocaban a amigos y allegados para celebrar con un rezo al Niño Dios.

José Antonio “Toño” Badilla Chinchilla, de 75 años, y de su esposa Maureen Molina Rodríguez, de 60 años, asesinados en su propio negocio: Donde Toño, en Alajuelita. Foto: Tomada de redes sociales
José Antonio “Toño” Badilla Chinchilla, de 75 años, y su esposa Maureen Molina Rodríguez, de 60 años, vivían en medio de las montañas de Alajuelita. Foto: Tomada de redes sociales (Tomada de redes sociales/Tomada de redes sociales)

La casa en la que ellos vivían no tenía electricidad y estaba en medio de un paraíso rodeado de montañas. No había camino para el ingreso de vehículos; el acceso era exclusivamente a pie y así trasladaban lo necesario para el hogar.

De esa manera, el matrimonio dio lecciones sobre lo esencial y los verdaderos lujos de la vida.

“La sencillez y la gratitud eran el núcleo de su vida. Apreciaban lo simple y valoraban cada pequeño gesto de bondad. Siempre se complementaban y demostraban un amor que trascendía las diferencias”, recordó Cristian.

Karla Sandí, hija de doña Maureen, coincide con las palabras de Cristian.

“Su verdadera riqueza siempre fue levantarse por la mañana y saber que tenían ese lugar hermoso para vivir, ver el amanecer, las montañas, respirar aire puro y recibir a gente, algo que también les hacía felices al hacerles sentir en su casa”, recordó Karla.

Doña Maureen era además una emprendedora que no le rehuía al trabajo: ella misma ordeñaba y fabricaba quesos.

José Antonio “Toño” Badilla Chinchilla, de 75 años, y su esposa Maureen Molina Rodríguez, de 60 años, asesinados en la soda Donde Toño en Alajuelita. Fotos: Karla Sandí para La Teja
Maureen Molina Rodríguez, de 60 años, era emprendedora, tenía un negocio en el que hacía y vendía queso. Fotos: Karla Sandí para La Teja (Karla Sandí para La Teja /Karla Sandí para La Teja)

“Muchas personas dirán: ¿cómo hacían para vivir sin electricidad, con dificultad de acceso o limitados de ciertas comodidades? Bueno, porque lo verdaderamente importante se basaba en lo simple. Les bastaba una planta de combustible, algunas luces con paneles solares, la cocina de gas y muy pocas facilidades para llevar a cabo sus actividades diarias. Lo demás era la belleza del lugar", expresó la hija.

Para Karla, ni para ninguno de sus familiares ha sido fácil enfrentar esta pérdida; sin embargo, en medio del dolor, recuerda esos gestos que quedaron marcados.

“Ella fue una mamá atenta y amorosa, siempre corriendo por las necesidades de sus hijos, muchas veces sobre las suyas. Un ser humano que cometió errores, pero que logró enmendar el camino con mucho amor, como hacen todos los padres que realmente aman.

“Mi mejor recuerdo y el más valioso es su rol como abuela; fue la mejor con dos nietas a las que llamaba sus princesas y un nieto que era su pollito. Siempre que se enviaban mensajes les decía que sus voces eran música para sus oídos; hasta la voz le cambiaba, siempre con tanto amor”, recordó Karla.

Don Toño y doña Maureen sufrieron múltiples puñaladas y fueron hallados sin vida pasadas las 7 a. m. del domingo 16 de noviembre del 2025, cuando se alistaban para recibir a los senderistas.

Un hombre de nacionalidad nicaragüense, a quien los esposos le dieron trabajo, es el sospechoso de cometer este daño contra la familia. Él sigue apegado al proceso, bajo el expediente 25-1934-0053-PE de la Fiscalía de Hatillo.

Alejandra Morales

Alejandra Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.

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