Sucesos

El doloroso momento en que una mujer vio cómo asesinaban a su esposo y a su hijo

La familia de Eduardo Alfaro Cordero y Dayron Alfaro Matarrita busca mantener vivo su legado

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El brutal homicidio de un padre y su hijo, identificados como Eduardo Alfaro Cordero, de 65 años, y Dayron Alfaro Matarrita, de 22 años, ocurrió frente a los ojos de la esposa y madre de las víctimas.

En medio de la impotencia de no poder defenderlos, la mujer tuvo que vivir los últimos y traumáticos segundos de vida de dos de las personas más importantes de su familia.

Así lo relató un familiar de ellos, aseguró que la familia nunca recibió amenazas ni encuentra explicación para lo sucedido.

Eduardo Alfaro Cordero, de 65 años, y Dayron Alfaro Matarrita, de 22 años, padre e hijo asesinados en Nosara, Nicoya, el miércoles 27 de mayo del 2026. Foto: Cortesía para La Teja
Eduardo Alfaro Cordero, de 65 años, era amante de los caballos. Foto: Cortesía para La Teja (Cortesía para La Teja/Cortesía para La Teja)

Durante cerca de 30 años, Eduardo Alfaro trabajó en construcción en una empresa propia. Sin embargo, hace unos 15 años decidió dar un giro a su vida laboral y apostar por el turismo.

“Fue una persona demasiado correcta en esta vida. Trabajó, como diría uno, como un caballo para tener lo suyo. Durante muchos años tuvo una compañía de construcción; aproximadamente, por treinta años. Dejó de trabajar en construcción hace unos 15 años”, señaló.

Eduardo Alfaro Cordero, de 65 años, asesinado junto a su hijo Dayron Alfaro Matarrita, de 22 años en Nosara, Nicoya, Guanacaste. Foto: Tomada de redes sociales
Eduardo Alfaro Cordero, de 65 años, asesinado junto a su hijo Dayron Alfaro Matarrita, de 22 años en Nosara, Nicoya, Guanacaste. Foto: Tomada de redes sociales (Tomada de redes sociales/Tomada de redes sociales)

Posteriormente, la familia inició un proyecto que se convirtió en el negocio familiar, dedicado al turismo en Nosara, Nicoya, Guanacaste, de donde son vecinos.

“Siempre le gustaron los caballos. Surgió la idea de trabajar en turismo y mi papá se encargaba de hacer los tours a caballo para los extranjeros. Dayron también ayudaba en este trabajo”, manifestó.

Según explicó, el proyecto nació hace aproximadamente 12 años y ahora ellos continuarán con el legado de don Eduardo.

“Hay que honrarlo. Él amaba los caballos y la idea es hacerlo cada día mejor”, expresó.

A Dayron, lo describió como un joven valiente, cariñoso y amable.

Eduardo Alfaro Cordero, de 65 años, y Dayron Alfaro Matarrita, de 22 años, padre e hijo asesinados en Nosara, Nicoya, el miércoles 27 de mayo del 2026. Foto: Cortesía para La Teja
Dayron Alfaro Matarrita, de 22 años, ayudaba en el negocio familiar. Foto: Cortesía para La Teja (Cortesía para La Teja/Cortesía para La Teja)

La última vez que vieron a Dayron fue pocas horas antes de la mortal agresión, cuando fue a recoger una motocicleta.

Mientras que una de las últimas actividades que realizó don Eduardo fue señalar que asistiría a una reunión con un abogado. Esa llamada ocurrió el martes 26 de mayo, un día antes del atroz crimen registrado la noche del miércoles 27 de mayo en la vivienda familiar.

En la agresión sobrevivieron la madre de familia y un primo.

“Nunca supe nada y no vi nada. Esto es una pesadilla de la que quiero despertarme, pero me doy cuenta de que sigo aquí”, señaló el pariente.

Las autoridades judiciales detallaron que la agresión fue reportada a las 9:58 p.m. del miércoles 27 de mayo.

“Al parecer, tres sujetos encapuchados habrían ingresado a una vivienda por la parte trasera. En apariencia, en el lugar se encontraban varias personas que al parecer eran familia y a quienes obligaron a tirarse al suelo bajo amenaza”, indicaron en la oficina de prensa judicial.

“Ambos recibieron múltiples impactos de bala, principalmente en la cabeza, y fallecieron en el sitio”, señalaron en el OIJ.

Los agentes judiciales decomisaron múltiples casquillos de bala dentro de la vivienda.

Familiares, amigos y vecinos despidieron a Eduardo y Dayron mediante una emotiva cabalgata antes de que sus cuerpos fueran cremados.

“Muchas personas conocían a don Eduardo como una persona muy recta y luchadora. Muchísimas personas vinieron a la cabalgata”, recordó el familiar.

Ahora, se continuará con el legado familiar y el proyecto turístico que construyó junto a su familia, dedicado a las cabalgatas, paseos en cuadraciclos y recorridos en kayak.

Alejandra Morales

Alejandra Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.

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