Las medidas de seguridad que tenía la vivienda donde murieron José Luis Sánchez Redondo, de 78 años, y su esposa Eibi Pineda durante un incendio en Curridabat, impidieron que los bomberos y vecinos pudieran salvarlos.
Sin embargo, la razón de esas verjas y refuerzo en la seguridad de la casa tenía un transfondo de mucho dolor y a la vez de amor.
Según contó Heivy Xiomara Pereira Sánchez, sobrina y ahijada de la pareja, don José Luis decidió reforzar la seguridad de la casa luego de que su esposa sufriera serios problemas de salud tras una trombosis.
La mujer explicó que doña Eibi sufrió un coágulo que afectó parte de su cerebro, provocándole pérdida de memoria reciente y episodios de desorientación.
“Mi tía solo guardaba recuerdos viejos, no nuevos”, explicó.
Debido a esa condición, en una ocasión la adulta mayor salió sola de la vivienda; en un segundo se escapó y sufrió una caída que terminó con una fractura de cadera.
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“Él siempre la protegía y no quería que nada le pasara”, contó la sobrina.
Para la familia, esa misma protección pudo convertirse, tristemente, en un obstáculo durante la emergencia.
“Tal vez, eso fue lo que no dejó que salieran en el momento del incendio”, lamentó Heivy, quien amaba profundamente a sus tíos y los veía como un ejemplo de amor verdadero.
Don José Luis siempre corría por el bienestar de su esposa y, en los últimos años, cuidarla y que ella estuviera bien se volvió su principal anhelo. Su familia asegura que siempre se amaron mucho, pero ahora ese amor era más grande al ver que ella tanto lo necesitaba.
“Mi tío nunca estuvo solo ni abandonado; circunstancias de la vida en ese momento se encontraban solos. Una nieta estaba con ellos siempre, pero ella trabaja y estudia; en el momento del incendio no había llegado a la casa y cuando llegó, se encontró con todo ese desastre”, dijo.
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Los mismos vecinos relataron que los esposos eran muy queridos por todos en la comunidad, por lo que ahora hay un profundo dolor.
La tragedia ocurrió la noche del miércoles en José María Zeledón de Curridabat, cerca de la piscina municipal.
Según el Cuerpo de Bomberos, las llamas consumieron gran parte de la vivienda de aproximadamente 100 metros cuadrados.
Durante la inspección dentro de la casa, los socorristas localizaron sin vida a los dos adultos mayores en una habitación.
“Mi tío era una persona muy dada a ayudar. Daba hasta lo que no podía”, expresó la sobrina.
Contó además que él nació durante la época de la guerra civil de 1948 y que siempre luchó por mantener unida a su familia.
“Adoraba a los chiquitos, compartía mucho con ellos en la comunidad y siempre estuvo pendiente de todos”, agregó.
La pareja había comprado la casa con la ilusión de vivir ahí su jubilación en Costa Rica, luego de muchos años residiendo en Honduras por motivos laborales.
“Compró esa casita con la esperanza de que cuando se jubilara aquí iba a pasar sus últimos días, y así fue”, dijo con tristeza la familiar.

