Rocío Sandí.19 enero, 2019
Aymee Caravaca trabaja en la Fiscalía de Santa Cruz, pero llevó el caso de la masacre de Liberia porque laboró poco más de un año en Liberia. Foto: Rafael Pacheco.
Aymee Caravaca trabaja en la Fiscalía de Santa Cruz, pero llevó el caso de la masacre de Liberia porque laboró poco más de un año en Liberia. Foto: Rafael Pacheco.

Aymee Caravaca, la fiscala que llevó el caso de la masacre de los cinco universitarios en Liberia ocurrida el 19 de enero del 2017, cuenta que lo más duro de la investigación fue tratar con la adolescente que sobrevivió al ataque.

Dos años después del homicidio múltiple, la funcionaria judicial recordó cómo fue llevar uno de los casos más duros de los tiempos recientes.

Las víctimas mortales del hecho fueron Joseph Briones, de 22 años; Stephanie Hernández, de 23; Dayanna Martínez, Ariel Vargas e Ingrid Massiel Méndez, los tres de 24 años. Una prima de Stephanie, de 14 años, fue la única sobrevivinte y fue clave para la investigación.

Menos de un mes después del crimen, el 3 de febrero, los agentes judiciales arrestaron al asesino, Gerardo Ríos Mairena, condenado en el 2018 a 126 años de prisión en parte gracias al buen trabajo hecho por la Fiscalía.

Gerardo Ríos Mairena fue condenado a 216 años de cárcel. Foto: Alonso Tenorio.
Gerardo Ríos Mairena fue condenado a 216 años de cárcel. Foto: Alonso Tenorio.

La Teja conversó con la fiscala sobre el doloroso caso de los universitarios.

– ¿Cómo lograron identificar el sospechoso tan rápido?

Cuando se dio el hecho se vino todo un equipo interdiciplinario del Organismo de Investigación Judicial que ayudó a la recolección de los elementos de prueba y al procesamiento de ellos así como a la realización de los perfiles del posible imputado y de las víctimas para poder tener una línea de acción.

Aparte de eso, el obtener la declaración de la sobreviviente fue fundamental porque vino a reforzar las hipótesis que ya habían realizado los peritos forenses sobre las características del posible homicida.

– ¿Qué obstáculos tuvieron durante la investigación?

Al principio fue complicado porque estábamos trabajando bajo una base con la declaración de la menor, pero no teníamos claro quién era la persona que había cometido el hecho, entonces eso sí nos tenía como llevando diferentes áreas de investigación para poder determinar quién era el responsable.

Los agentes del OIJ allanaron la casa del sospechoso el 3 de febrero del 2017 cuando lo arrestaron. Foto: John Durán.
Los agentes del OIJ allanaron la casa del sospechoso el 3 de febrero del 2017 cuando lo arrestaron. Foto: John Durán.

– ¿En qué momento supieron que Gerardo Ríos Mairena era el asesino?

Por ahí del 27 de enero nos llegaron casi de forma simultánea, en un lapso de tres días, dos pruebas fundamentales: el anónimo en el cual se decía quién era la persona que cometió los crímenes (que fueron a dejar a la iglesia local) y se nos informó que teníamos una huella de la mano del sospechoso, que había salido positiva de la casa de las víctimas. Ya con esos elementos pudimos vincular al responsable de los hechos.

Luego de la detención hicimos reconocimiento de los tatuajes que tenía el sospechoso y también se hizo reconocimiento físico con la sobreviviente, eso nos vino a determinar que él era el responsable.

– ¿Qué actitud mantuvo Ríos Mairena durante la investigación?

Él siempre mantuvo su estado de inocencia. Siempre se mantuvo callado en las indagaciones, nunca declaró, se veía confiado.

– ¿Cuál fue la parte más dura de la investigación?

El tratar con una víctima, que no es una víctima cualquiera, es una sobreviviente de unos delitos muy atroces y que ella después tenga que ir a reproducirlos es bastante complicado. Se trató en la medida de lo posible de no revictimizarla, su relato solo se tomó en dos ocasiones, el que ella dio en primer momento, en el que estuvo presente una psicóloga, y el del debate.

No queríamos traerle un recordatorio muy traumático ya que hasta había perdido un pariente en el ataque, no queríamos exponerla.

Los familiares de las víctimas estuvieron pendientes del juicio. Foto: José Cordero.
Los familiares de las víctimas estuvieron pendientes del juicio. Foto: José Cordero.

– ¿En algún momento creyó que los jueces podían dejar libre a Ríos Mairena?

No, considero de que el hecho de que estuviera la huella de la mano de él ahí en el sitio del crimen múltiple era un elemento contundente, un elemento objetivo, no es algo manipulable como el relato de una víctima, que pueden llegar a serlo. Es una prueba técnica que se recogió con todos los requisitos y estábamos seguros de que eso no iba a llevar a un buen resultado.

Aparte, otros elementos como el retrato hablado y el reconocimiento del imputado nos daban la seguridad de un resultado positivo en el juicio.

– ¿El caso de la masacre de Liberia marcó su vida?

Nosotros (los funcionarios judiciales) vemos los casos como nuestro trabajo, damos todo lo mejor como profesionales, este fue un asunto más que tuvimos que ver y dar una respuesta, nos deja una huella pero no nos marca para la vida.

Gerardo Ríos Mairena, el monstruo de Liberia, fue condenado el 30 de enero del 2018 a 216 años de cárcel y fue enviado a máxima seguridad de la cárcel La Reforma, en San Rafael de Alajuela. Francisco Herrera, abogado de Ríos, apeló la decisión del Tribunal y el caso aún está en revisión.
El condena está preso en la cárcel La Reforma, en San Rafael de Alajuela. Foto: José Cordero.
El condena está preso en la cárcel La Reforma, en San Rafael de Alajuela. Foto: José Cordero.