Cuando Claribel Ríos salió de Casares, en el departamento de Carazo, Nicaragua, rumbo a Costa Rica, llevaba consigo una promesa que nunca consideró imposible de cumplir.
Su hermano, Abraham Ríos Arias, llevaba varios días desaparecido en altamar y la incertidumbre consumía a toda la familia.
Sin embargo, ella se aferró a la fe y le aseguró a su madre que volvería con él.
“Antes de salir de Nicaragua, le dije a mi mamá y a mi familia que estuvieran tranquilos, que me iban a ver regresar con mi hermano de la mano, por fe y con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo”, recordó Claribel.
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Sus palabras cobraron fuerza cuando Abraham fue localizado con vida después de permanecer siete días desaparecido tras el naufragio de la embarcación Roxana II.
Para sus familiares, el pescador sobrevivió a circunstancias extremas que muy pocas personas lograrían soportar.
Claribel asegura que su hermano le contó que durante esos días tuvo que buscar cualquier forma de mantenerse con vida.
Según relató, sobrevivió alimentándose de cangrejos y conchas que encontraba a su alrededor.
Además, aprovechaba la lluvia para refrescarse y obtener agua, mientras luchaba contra el intenso sol que le provocó severas quemaduras en la piel.
“Este es un milagro que lo tiene que saber el mundo entero. Él sobrevivió a una tempestad, la marea lo estrelló contra unas piedras, lo dejó enganchado, él se desmayó y quedó con vida”, manifestó su hermana.
Abraham también le contó que pasó momentos de enorme desesperación.
En varias ocasiones observó embarcaciones e incluso helicópteros que pasaban relativamente cerca de donde se encontraba, pero ninguno logró verlo.
Su situación era especialmente complicada porque permanecía refugiado en una especie de zanja para protegerse del sol.
“El muchacho que iba de capitán en la panga que mandamos iba muy atento y él fue quien divisó a mi hermano cuando estaba metido como en una zanja, refugiándose del sol y él lo vio”, relató Claribel.
La familia había tomado la decisión de contratar una embarcación para reforzar la búsqueda y fue precisamente esa iniciativa la que terminó dando resultado.
Cuando finalmente lo encontraron, Abraham estaba extremadamente débil debido a los días sin alimento suficiente y a las duras condiciones que enfrentó.
Ahora permanece recuperándose mientras sus familiares esperan el momento de poder regresar junto a él a Nicaragua.
“Él es el único hermano varón que tenemos y el menor. No sabemos qué es lo que él quiere, pero no creo que la familia lo deje regresar a Costa Rica porque esta situación ha sido muy dolorosa”, expresó.
Mientras Abraham continúa recuperándose, la alegría por haberlo encontrado con vida convive con la angustia por la suerte de los otros tres pescadores que permanecen desaparecidos desde el naufragio.
Sin embargo, para Claribel, hay algo que ya nadie podrá quitarle: la oportunidad de volver a casa junto a su hermano, tal y como se lo prometió a su madre antes de iniciar la búsqueda.

