Sucesos

Hijo de dos añitos de María Fernanda Quesada imita con su manita cómo mataron a su mamá

Papás de María Fernanda Quesada luchan por mantener la custodia del pequeño ya que el sospechoso de matarla quiere quitarles la custodia desde la cárcel

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El hijo menor de María Fernanda Quesada Gutiérrez, un niño de dos añitos, pasa llamando a su mamita e imita con sus manitas cómo la mataron.

Quesada, de 28 años, fue asesinada a puñaladas la noche del jueves 3 de marzo de este año en La Garita Vieja de Tamarindo, Guanacaste y el único sospechoso es el esposo de ella, un sujeto de apellidos Rovira Vargas, de 40 años, quien además es el papá del bebito.

Don Mauricio Quesada y doña Xinia Gutiérrez, papás de María Fernanda y quienes quedaron a cargo del pequeño, tienen la esperanza de que se cumpla lo que les dice el sicólogo, que con el paso del tiempo al niño se le borrará esa dolorosa imagen.

“Él (bebé) sabe lo que pasó, tiene sus crisis, grita llamando a la mamá, dice, ‘papá, mamá' y hace la seña de lo que le hicieron a su mamá (las puñaladas)”, expresa don Mauricio.

Estos valientes abuelitos maternos también cuidan al hijo mayor de María Fernanda, un chiquito de 8 años que encontró el cuerpo de su mamá, ya sin vida, dentro de la casa. El menor de edad estaba con un primo cuando se dio el hallazgo.

“Mi otro nieto está igual que el pequeño, ellos lloran, por eso es que los está viendo un psicólogo.

“Poco a poco tenemos que salir adelante, no solo ellos como hijos, sino todos como familia”, expresó Quesada.

Pesadilla

Como si la pesadilla por perder a María Fernanda no fuera suficiente, ahora la familia también tiene que demostrar que merece la custodia provisional del bebé de dos años, debido a que el sospechoso, pese a estar encarcelado, está luchando para quitarles la tutela.

“El cuatro de marzo el Pani nos dio la custodia provisional, la institución le informó a este hombre (Rovira) de que a nosotros nos dieron la custodia temporal, él apeló esos derechos, porque en teoría tiene esos derechos como padre, pero un padre no hace eso.

“Tras de que mató a mi hija delante del niño y se lo robó, lo secuestró, porque no tenía derecho de estar cerca de él, lo terminó dejando donde la querida botado en el pueblo Portegolpe, porque así decía el documento que nos entregaron, que el pequeño estaba en la casa de la pareja sentimental de él”, contó don Mauricio.

Los padres de María Fernanda aseguran que no descansarán hasta dejarse la custodia de sus dos nieticos.

“Uno estas situaciones las ve en las noticias, de todas las familias que han perdido hijas y siempre uno dice, ‘pobrecitos esos hogares’, pero hasta que a uno le pasa uno entiende el dolor que afrontan, antes no.

“Lógicamente lo que quiero evitar para mi nieto son las cadenas de maltrato, agresiones, desgraciadamente tiene la sangre de ese asesino, porque no hay otra palabra para llamarlo, pero quiero romper esa cadena, para que sea una persona de bien, a mis nietos lo único que nos queda es darles mucho amor”, manifiesta el valiente abuelito.

Asegura que nieto mayor se salvó

Don Mauricio asegura que agradece demasiado que su nieto de 8 años no estaba en la casa cuando asesinaron a María Fernanda, pues cree la tragedia pudo ser mayor.

“Gracias a Dios no estaba en la casa porque sino lo hubiese matado, porque no era hijo de él”.

El niño se había ido a pasear a la casa de un primito.

Don Mauricio recordó que su hija se iba a ir a vivir con ellos, pues temía por su vida, tanto que por eso ya tenía medidas de protección que, lamentablemente no sirvieron de nada.

El papá de María Fernanda dice que a su hija le advirtieron que Roviera no era buena persona, pero cuando ella lo demostró e intentó dejarlo, ya era muy tarde.

“Sinceramente, a los cuatro o seis meses de haber conocido a ese tipo le dije a ella: ‘mi amorcito, deje ese hombre, yo no quiero que le hagan daño’, pero ella me decía, ‘no, papi, él no es así', al principio ella estaba ciega, luego se convenció al ver que la tenía amenazada, le dije, ‘deje a ese sujeto, no te quiero sacar en una bolsa’, pero mire, se cumplió lo que no quería”, lamentó el papá.

Recordó que ella tomó la decisión de denunciarlo en diciembre del año pasado.

“La Policía lo sacó, pero él siguió acosándola y de nada sirvieron las medidas que le pudieron. No sabemos cómo entró a la casa.

“Les hacía creer que era el esposo más cariñoso, pero manejaba varias armas de fuego, era un loco”.

Este padre le pide a las mujeres no aguantar ninguna muestra de agresión, porque siempre son el inicio de algo peor.

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