Hay despedidas que parecen rutina, pero terminan siendo eternas. Así fue la que tuvo Andrés Araya González antes de salir de su casa en Orosí de Paraíso de Cartago hacia Jacó, donde tenía que quedarse unos días por gira de trabajo.
Andrés despertó a su hija de apenas dos años para decirle que la amaba. Eso lo hizo antes de salir; ese gesto inesperado se convirtió en el último recuerdo que la mamá de la pequeña, Fabiola Sánchez, recuerda con cariño.
Andrés trabajaba con maquinaria pesada y pasaba varios días lejos de su casa; esta vez le tocaba Jacó. La mañana del martes 24 de febrero anterior, entró al cuarto de su pequeña y la despertó para abrazarla y decirle adiós, un gesto que no solía hacer cuando salía temprano.
“Él siempre se iba quedito, me daba un beso y la bendición; esta vez me despertó a la bebé y le decía: ‘Mi amor, te amo, no olvides que papito te ama, el sábado nos vemos’”, comentó Fabiola Sánchez.
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Esa escena quedó grabada en la mente de Fabiola Sánchez, madre de la niña, quien ahora la recuerda con el corazón destrozado. Lo que parecía una despedida más se convirtió en la última.
La menor, de apenas dos años, padece de parálisis cerebral y microcefalia, y dependía en gran medida de su padre.
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“Nosotros no tenemos pensión, él era el sostén de esta familia y ella gasta mucho por semana porque son muchas cosas que hay que darle”, expresó la mamá.
Su muerte por ahogamiento en Jacó dejó a una familia sumida en el dolor y a una pequeña sin el hombre que luchaba cada día por su bienestar.
La familia espera despedirlo este martes en Orosí.
Andrés se ahogó el viernes 27 de febrero anterior, cerca de las 6 p. m. Su cuerpo apareció este lunes 2 de marzo, luego de que su mamá lanzara al mar una almohada de su hijo y rezara frente al mar.

