Frente al mar, en medio del dolor y la incertidumbre, doña Giselle González lanzó la almohada de su hijo Andrés Araya González y pronunció unas poderosas palabras.
Horas después de esta acción, apareció el cuerpo de su hijo, quien estuvo 74 horas desaparecido en playa Jacó.
Doña Giselle conversó este martes 3 de marzo con La Teja y contó que la almohada la llevaron desde Orosí de Paraíso, en Cartago, de donde es vecina la familia.
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“Tenía que ser la propia almohada de él, con la que dormía, me la trajeron de la casa de él, el mar se llevó la almohada. Le pedí a Diosito, que es todopoderoso, le pedí que le exigiera al mar que me devuelva a mi hijo, así se lo dije. Dios tiene poder, él es el único que nos ayuda en todo y yo le pedí a Dios que lo hiciera”, manifestó la mamá.
Agregó que fue lo único que pidió y también se hincó frente al mar. Esto lo hizo durante la tarde de este lunes 2 de marzo y rezó al oscurecer ese mismo día.
“Me arrodillé, alcé mis manos y dije: ‘Señor, tú tienes el control, tú tienes el poder de devolverme a mi hijo’”, señaló esta mamá.
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Jorge Matamoros, de la Cruz Roja Costarricense, señaló que a las 8:17 p. m. encontraron el cuerpo del muchacho, a quien buscaban desde el viernes 27 de febrero.
“Luego de una intensa búsqueda que llevó tres días, trabajando con personal de la Cruz Roja, familiares y amigos”, señaló Matamoros.
Cuando les avisaron que encontraron un cuerpo, sabía que se trataba de él.
“Recuerdo que también le dije al mar que se llevara la almohada, que la revolcara, si la quería, pero que me devolviera a mi hijo”, mencionó.
Giselle no conocía Jacó y esta fue la dolorosa manera en la que esta madre tuvo que ir por primera vez a este lugar.
“Esta fue la primera vez que fui a Jacó. Desde que supe de la tragedia yo sentía la necesidad de estar ahí y poder llevarme el cuerpo para despedirlo”.
“El lunes nos fuimos como a las 3:20 de la mañana. Yo no me voy sin mi hijo, yo le dije a Diosito: ‘Hazme un milagro, devuélveme a mi hijo’”, manifestó la mamá.
Andrés era padre de familia. Él trabajaba con maquinaria pesada y estaba en Jacó por trabajo. Aprovechó su tiempo libre para ir a la playa, cuando le salvó la vida a un conocido.
La despedida que marcó a la familia
Andrés Araya tuvo una despedida que parecía rutina, pero que terminó siendo eterna. Él, antes de salir de su casa en Orosí de Paraíso de Cartago hacia Jacó, despertó a su hija de apenas 2 años para decirle que la amaba.
Eso lo hizo antes de salir, ese gesto inesperado se convirtió en el último recuerdo que la mamá de la pequeña, Fabiola Sánchez, recuerda con cariño.
Andrés trabajaba con maquinaria pesada y pasaba varios días lejos de su casa; esta vez le tocaba Jacó. La mañana del martes 24 de febrero anterior, entró al cuarto de su pequeña y la despertó para abrazarla y decirle adiós, un gesto que no solía hacer cuando salía temprano.
“Él siempre se iba quedito, me daba un beso y la bendición; esta vez me despertó a la bebé y le decía: ‘Mi amor, te amo, no olvides que papito te ama, el sábado nos vemos’”, comentó Fabiola Sánchez.
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Esa escena quedó grabada en la mente de Fabiola, quien ahora la recuerda con el corazón destrozado. Lo que parecía una despedida más se convirtió en la última.
La menor, de apenas 2 años, padece de parálisis cerebral y microcefalia, y dependía en gran medida de su padre.
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“Nosotros no tenemos pensión, él era el sostén de esta familia y ella gasta mucho por semana porque son muchas cosas que hay que darle”, expresó la mamá.
Su muerte por ahogamiento en Jacó dejó a una familia sumida en el dolor y a una pequeña sin el hombre que luchaba cada día por su bienestar.
La familia despidió a Andrés este martes, lo recibieron con globos blancos y luego lo sepultaron en Orosí.
De cariño le decían “Machillo” y en redes sociales muchas personas han manifestado el cariño que le tenían, lo recuerdan como un muchacho bondadoso, que siempre tenía una sonrisa para las personas que con frecuencia trataba.
Su última acción fue salvarle la vida a uno de sus compañeros de nombre Nelson, quien fue arrastrado por la corriente.



