El destino golpeó dos veces a una misma familia de Alajuela en menos de media hora.
Jesús Jiménez Ávila, de 34 años, murió la madrugada de este martes 10 de febrero, tras perder el control y volcar el vehículo que conducía en Chomes, Puntarenas, cuando se dirigía al hospital San Rafael de Alajuela para ver a su madre, quien estaba internada desde el domingo.
Sin saber que su hijo ya no llegaría, doña Bernarda Jiménez, de 80 años, falleció minutos después en ese centro médico. Ninguno supo de la partida del otro; ahora, el dolor recae sobre una familia que debe despedirlos a ambos.
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Accidente ocurrió de madrugada
María Luisa Hernández, prima y sobrina de los fallecidos, confirmó la lamentable situación que enfrenta la familia.
La Cruz Roja Costarricense recibió la alerta a las 2:13 a. m. de este martes, cuando Jesús manejaba un camión de carga liviana; de inmediato, informaron al OIJ.
“Al parecer, perdió el control de este, se salió de la vía y se volcó. Se tuvo que contar con la colaboración de los Bomberos, debido a que el vehículo transportaba químicos y se tuvo que controlar el derrame de estos”, explicaron en la oficina de prensa del OIJ.
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Se despidieron sin saberlo
Madre e hijo se vieron por última vez la tarde del domingo anterior, cuando él la llevó y luego la visitó en el hospital.
“A mi tía hace veintidós días le quiso dar un infarto y, justamente, Jesús dijo que la lleváramos rápido al hospital. El médico nos dijo que, si no hubiese hecho eso, la mamá hubiese fallecido ese mismo día. A ella le hicieron un cateterismo y salió bien del procedimiento. Este domingo él la fue a visitar en el hospital, en el área de Cuidados Intensivos Coronarios; él la vio bien”, manifestó la prima.
Este lunes 10 de febrero, Jesús viajó a Guanacaste por trabajo, pero cerca de las 11 de la noche lo llamaron para informarle que la mamá se había puesto mal.
“Lo llamamos para avisarle y él dijo que regresaba para ver a la mamá; en ese momento mi tía seguía viva”, agregó la familiar.
Doña Bernarda falleció a las 2:45 a. m.
Jesús trabajaba limpiando piscinas. De cariño le decían “Chuz” y era un apasionado del Saprissa.
La familia espera poder despedirlos juntos en la iglesia de San Rafael de Alajuela y sepultarlos el mismo día.


