La noticia de que el juicio por la muerte de Ariel Mauricio Arauz Alvarado se realizará hasta el 5 y 6 de julio del 2029 cayó como un balde de agua fría para su madre, Marilyn Alvarado, quien lleva esperando justicia desde el 2022.
En La Teja le habíamos contado el caso, pero ya la Corte Suprema de Justicia nos explicó la razón por la que la mamá debe esperar tanto tiempo en busca de justicia.
Por medio de la oficina de prensa explicaron que el Tribunal Penal de Heredia enfrenta una carga de trabajo que supera ampliamente su capacidad.
Según la oficina de prensa del Poder Judicial, en los últimos años han ingresado numerosas causas complejas y de crimen organizado que requieren varias semanas de juicio, lo que reduce la disponibilidad de espacios en la agenda.
Además, señalaron que existen procesos que por ley deben tener prioridad, entre ellos:
- Casos en los que los imputados o las víctimas están privadas de libertad.
- Procesos relacionados con la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres.
- Casos que involucran a adultos mayores.
- Delitos sexuales.
En Costa Rica, una persona no debe estar más de 24 meses en prisión preventiva, ya que ese plazo se debe a que ha tenido una ampliación de dicha medida.
Debido a estas prioridades, la gestoría penal y los tribunales deben coordinar los espacios disponibles para programar los juicios sin alterar el orden de ingreso ni las prioridades establecidas por la ley.
Sin embargo, para doña Marilyn es difícil comprender estas explicaciones.
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“Qué injusta es muchas veces la justicia. Yo necesito cerrar con esto, pero tampoco voy a dejar de insistir; mi hijo merece justicia. Me quedé sin palabras cuando me dieron la fecha y ahora con la respuesta”, expresó.
Añadió, :“Nos parece injusto como familia y doloroso el que se diga hay prioridades de casos y no agilicen este caso, ya que somos una familia doliente que quiere cerrar un ciclo de luto, el dolor, la ansiedad, que causa este proceso es algo que se debería valorar, la muerte de mi hijo fue injusta y es demasiado tiempo ya,seguimos con una herida abierta, pido a Dios, y al sistema judicial pueda agilizarse este proceso para estar en paz”.
La tragedia ocurrió el 16 de abril del 2022 en el barrio Las Terrazas, en San Rafael de Heredia.
Esa noche Ariel, de 24 años, estaba en su casa y conversó con su madre cerca de las 9 p. m., pues debía entregar una prenda que había vendido para enviarla a Guanacaste. En el barrio se realizaba la tradicional quema de Judas.
“Estaba jugando play. Ese día había adultos mayores y niños. Él salió y se sentó en unas gradas cerca de unos amigos”, recordó su madre.
Minutos antes, según vecinos, se había presentado un incidente en el que una patrulla de la policía municipal habría atropellado a un muchacho. Oficiales que venían de atender disturbios en Bajo Los Molinos se resguardaron en una esquina y se escucharon disparos que muchos pensaron que eran balas de salva.
Ariel fue impactado por una bala, por lo que caminó 25 metros y cayó tendido.
Los vecinos lo trasladaron en un vehículo particular al Hospital San Vicente de Paúl, donde falleció poco después. La bala ingresó por un costado, atravesó el pulmón y le alcanzó el corazón.
Mientras llega la fecha del juicio, su madre asegura que seguirá insistiendo para que el caso no quede en el olvido.
“Mi hijo merece justicia, y tener que enfrentar estos retrasos en los tribunales provoca más dolor para mí y para toda mi familia. Su papá, sus hermanos y yo no dejaremos de insistir”, dijo.


