Rocío Sandí.12 febrero
El choque se dio el miércoles 6 de febrero en Caldera. Foto: Andrés Garita / Archivo.
El choque se dio el miércoles 6 de febrero en Caldera. Foto: Andrés Garita / Archivo.

Krixia Chaves Cano soñaba con convertirse en policía, así lo hacía ver en las publicaciones que ponía a menudo en su página de Facebook; sin embargo, un terrible choque le arrebató la vida con apenas 12 años.

Ella fue una de las cuatro víctimas mortales que dejó un aparatoso choque entre un carro y una ambulancia, ocurrido el pasado miércoles 6 de febrero en Caldera, Puntarenas.

La tragedia ocurrió precisamente el día que la chiquita iniciaría su sexto grado de escuela. Ella quedó mal herida y fue llevada al Hospital Nacional de Niños, donde falleció horas después.

Pero el golpe para su familia fue doble ya que el suceso causó también la muerte de Keylor Valverde Cano, de 17 años, hermano de Krixia. Él murió el sábado en la noche en el hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas.

Ellos dos iban en el carro particular, junto con otro hermano, de 15 años, quien sobrevivió y está fuera de peligro, pero muy afectado psicológicamente.

El vehículo era conducido por un vecino de los menores, identificado como César Herrera Araya, de 29 años, quien también estuvo internado varios días y este lunes en la mañana murió.

Fabiola Cano, prima de los menores, contó que la mamá de ellos está destrozada.

Krixia Chaves Cano de 12 años y Keylor Valverde Cano, de 17, murieron por el accidente. Foto: Cortesía de Fabiola Cano.
Krixia Chaves Cano de 12 años y Keylor Valverde Cano, de 17, murieron por el accidente. Foto: Cortesía de Fabiola Cano.

“Hoy (martes) a las ocho de la mañana enterramos a Keylor en Barranca, mi tía está muy mal, imagínese lo que es perder a dos hijo de un solo golpe. El hermanos de ellos que sobrevivió también está muy afectado.

“Él dice que casi no recuerda nada, solo que un carro se le atravesó a César y él trató de quitárselo, luego sintieron el golpe”, narró la joven de 22 años.

La allegada dice que los tres salieron el martes 5 de febrero a hacer un mandado con el vecino, pero se les hizo tarde.

“Decidieron pasar la noche en la casa de un familiar de César y regresar el miércoles bien temprano porque Krixia tenía que ir a la escuela.

“Ella ya tenía todo listo y estaba muy contenta, dos días antes del choque me había enseñado el bulto, los cuadernos y todo lo que iba a estrenar en clases”, recordó Cano.

Barrio de luto

Tanto los hermanos como el chofer del carro crecieron en el barrio Plaza de Guadalupe, en Barranca, por lo que en el lugar se respira un aire de tristeza.

“Todos crecimos juntos jugando en el barrio. Keylor siempre fue muy alegre, le decíamos de cariño Perico, a Krixia le decíamos Nana.

Al parecer, al chofer del carro particular se le atravesó otro vehículo y eso lo hizo perder el control. Foto: Andrés Garita / Archivo.
Al parecer, al chofer del carro particular se le atravesó otro vehículo y eso lo hizo perder el control. Foto: Andrés Garita / Archivo.

“Mi primo tenía una hija bebé, ella no ha cumplido ni el año y ya se quedó sin papá. La mamá de ella sigue en la casa de mi tía y lo más probable es que se quede a vivir ahí porque no quieren alejarse de la bebita”, aseguró.

El cuarto fallecido del accidente fue el adulto mayor Práxides Marín González, de 81 años, quien viajaba junto a una hija en la ambulancia. Él iba hospital México para asistir a una cita de rutina.

Él era vecino de Miramar, en Montes de Oro, y es recordado por sus seres queridos como un gran bailarín y amante de los bueyes.

Producto del accidente, los socorristas tuvieron que atender a cinco personas más, dos todavía reciben atención médica, se trata del conductor de la ambulancia, Manuel Espinoza Agüero, quien este domingo fue enviado al Hospital del trauma del INS en la Uruca, y Marlin Marín Jiménez, hija del señor fallecido, ella también está en ese centro médico.

Las autoridades judiciales siguen investigando las causas del accidente. La Policía de Tránsito informó el día del suceso que César no tenía licencia.

“La última vez que vi a mi prima me había enseñado el bulto, los cuadernos y todo lo que iba a estrenar en clases”, Fabiola Cano, prima de dos víctimas.