Rocío Sandí.10 febrero
Sebastián no se cambiaba por nadie, ya que se sentía como un policía de verdad. Foto: MSP.
Sebastián no se cambiaba por nadie, ya que se sentía como un policía de verdad. Foto: MSP.

Sebastián Ramírez Villareal, de ocho años, vivió un día único el pasado viernes al cumplir el sueño de convertirse en oficial de la Policía Montada.

El chiquito, a su corta edad, ya sabe lo que es enfrentar la vida y también conoce lo especiales que son los caballos desde que recibe equinoterapia (tratamiento con caballos) la cual le ha devuelto la sonrisa

Este positivo cambio lo complementa con todo el amor que, desde hace seis meses, recibe de su tía materna Katherine Ramírez, con quien vive desde entonces.

“Un día que lo llevamos al Hospital de Niños por unas quemaduras que sufrió y se dieron cuenta de las secuelas que arrastraba, lo remitieron a una clínica de equinoterapia y los últimos dos meses ha tenido un cambio increíble.

“El relacionarse con caballos le ha hecho mucho bien, ya no es violento y ahora lleva una vida tranquila. En este tiempo que mi sobrino ha estado conmigo él me ha ido contando todo lo que vivió y es terrible pensar que un niño tan pequeño haya pasado por tanto dolor”, relató la mujer.

El pequeño disfrutó al máximo con los caballos que tanto le gustan. Foto: MSP.
El pequeño disfrutó al máximo con los caballos que tanto le gustan. Foto: MSP.

Parte de la ayuda estuvo enfocada en guiar al menor a tener una mejor integración con su nueva familia, ya que tenía problemas para socializar.

Como parte de la terapia con caballos el niño se estuvo reuniendo con la sicóloga Angélica Arias, quien un día le preguntó qué quería ser cuando sea grande y él respondió que policía y que quería andar a caballo, por lo que a ella se le encendió el bombillo y coordinó una visita a la Policía Montada, en La Sabana.

Inolvidable

La visita fue sorpresa y cuando Sebas llegó no lo podía creer. Sus ojos abiertos y brillantes y su gran sonrisa lo decían todo: ¡estaba encantado!

Los uniformados se portaron como los grandes con el niño, lo llevaron a hacer un recorrido, le explicaron sobre sus funciones y hasta lo llevaron a dar un paseo en ruco.

Sebas dijo que se sentía muy feliz de vivir la experiencia y que ahora más que nunca quiere convertirse en un gran oficial.

El angelito hasta hizo una ronda de patrullaje con sus
El angelito hasta hizo una ronda de patrullaje con sus "compañeros". Foto: MSP.

“Me encantó venir aquí, los caballos dan pasos muy grandes y yo podía controlarlo cuando se movía. Yo quiero ser policía porque me gustaría resolver casos y atrapar ladrones”, expresó el valiente.

El viceministro de Seguridad, Eduardo Solano, se mostró muy complacido con la actividad.

“Queremos que nuestros policías sean actores de transformación. Con este chico queremos ser esos policías que ayuden y brinden una mano para dar oportunidades”, detalló.

Los oficiales le regalaron a Sebas un sombrero como los que ellos usan y le prestaron una camisita de Fuerza Pública que le gustó mucho, por lo que se comprometieron en conseguirle un uniforme de su talla.

Nuevo comienzo

La tía del angelito dice que ella está luchando por adoptarlo de forma definitiva.

La familia vive en Hatillo 8 junto a las dos hijas de Katherine de diez y trece años. En este hogar todos saben que con amor podrán guiar a Sebas donde el desee llegar, y por ahora sus sueños los tiene en la Policía Montada.

Durante la equinoterapia el niño desarrolló una gran pasión por los caballos. Foto: MSP.
Durante la equinoterapia el niño desarrolló una gran pasión por los caballos. Foto: MSP.
“Dios no le falta a nadie y yo sé que Él nos va ayudar a darle una buena vida a Sebas porque mi chiquito se la merece”, Katherine Ramírez, tía de Sebas:
El valiente dice que cuando crezca quiere ser policía para atrapar a los malos. Foto: MSP.
El valiente dice que cuando crezca quiere ser policía para atrapar a los malos. Foto: MSP.