Alejandra Portuguez Morales.10 mayo

Los pilotos argentinos Damián Barreira y Cristian Sapun cumplen este domingo un año de haber sobrevivido a un accidente aéreo en Pavas.

Ambos coinciden que les hubiese encantado volar como una forma de celebrar la vida; sin embargo, eso deberá esperar ya que están en cuarentena en sus casas en Buenos Aires, Argentina, como medida de protección por el COVID-19 y por eso su pasión está en pausa.

Damián asegura que la amistad entre ellos se hizo más fuerte luego del accidente, agregó que se conocen desde que eran estudiantes de aviación en la base aérea del aeropuerto de Morón, Argentina.

Damián Barreira (camisa de flores) y Cristian Sapun son amigos desde que estudiaban aviación. Foto: Alonso Tenorio
Damián Barreira (camisa de flores) y Cristian Sapun son amigos desde que estudiaban aviación. Foto: Alonso Tenorio

“Hablamos casi todos los días, también nos cruzamos muy seguido. Argentina es muy grande, pero el ambiente de la aviación es chico, como en las demás partes del mundo”, contó Barreira.

El piloto comentó que la última vez que voló fue el 13 de marzo anterior, ya que en su país solo están operando vuelos sanitarios, humanitarios o de repatriación de personas varadas en otros sitios del mundo.

“Trabajo en una escuela de pilotos, se llama Aviación Lupetti, tiene base en el aeropuerto de Morón y allí soy instructor, pero como estamos en cuarentena, desde hace más de un mes no hemos salido, así que estoy esperando que esta situación mejore”, expresó Damián.

Señaló que es consciente de los daños económicos que está dejando la pandemia en grandes empresas, incluidas las aeronáuticas.

“Es muy triste ver que todas las aerolíneas tienen que reestructurar su plan de negocios para poder sobrevivir, sé que hay muchas que no lo van a lograr, pero bueno, ya van a venir tiempos mejores y vamos a poder salir adelante, no tengo ninguna duda de eso”, mencionó.

Damián dice que a pesar de estar encerrado, Facebook lo ha distraído al mostrarle las fotos de toda la travesía que vivieron desde Estados Unidos hasta suelo tico hace un año.

“Es increíble la forma en que la vida cambia de un año al otro. Facebook me ha estado recordando con fotos esos días que vivimos y luego cuando terminamos en Costa Rica. Ese país es increíble, con gente maravillosa. Esta es una sensación de alegría que me queda a pesar de estar encerrado, me emociona recordar la oportunidad de volver a nacer.

“Sigo con las ganas de volver a Costa Rica, de visitar a todas las personas increíbles que nos ayudaron, la verdad lo mas importante de un país es su gente y en eso te puedo decir que no hay como el suelo tico”, comentó Damián.

Así quedó la avioneta, pero afortunadamente los pilotos pueden contar la historia. Foto: Alonso Tenorio
Así quedó la avioneta, pero afortunadamente los pilotos pueden contar la historia. Foto: Alonso Tenorio
Repuestos de aeronave están en venta

Por su parte, Cristian Sapun, el otro piloto sobreviviente y dueño de la aeronave Cessna 150L matrícula N6941G, dijo que desde el día del accidente celebra la vida de otra forma, siendo más agradecido. Asegura que le gustaría pasar volando toda su vida.

“Estos doce meses han sido muy complicados y muy buenos también, han tenido una mezcla de sentimientos. Ha habido una gran lucha económica y mental para poder continuar en esta profesión”, expresó.

Al igual que su compa, tiene ganas de volver a suelo tico.

“Me encantaría regresar a Costa Rica, siento mucho amor por ese país y tengo muchos nuevos amigos allá. No voy por una cuestión de dinero, pero no faltará la oportunidad para regresar en algún momento, de verdad que son pura vida”, señaló Cristian.

Él asegura que voló poco antes de que comenzara la pandemia, pero desea que esta pausa en su carrera no se alargue más.

“El COVID-19, al igual que a todos, nos frenó muchos proyectos y simplemente me quedé con mi familia, estudiando y comiendo ricas comidas”, comentó entre risas.

“Tengo muchas fotos y hermosos recuerdos de un momento difícil que vivimos, en el cual en Costa Rica nos dieron una gran hospitalidad”, dijo Cristian Sapun, piloto argentino sobreviviente.

Explicó que por medio de la empresa Helicorp, del aeropuerto Tobías Bolaños en Pavas, están vendiendo lo que quedó de la avioneta como repuestos.

Por dentro la aeronave quedó intacta, por eso el piloto Cristian Sapun tiene en venta la cabina y otras partes. Foto: Alonso Tenorio
Por dentro la aeronave quedó intacta, por eso el piloto Cristian Sapun tiene en venta la cabina y otras partes. Foto: Alonso Tenorio

“Esta la cabina completa con sus respectivos instrumentos y asientos, también quedan las alas y no tengo definido el motor si venderlo, ya que se puede reconstruir y obtener un mayor valor, todo depende de la oferta, espero que pronto se pueda vender porque este accidente nos dejó grandes pérdidas económicas y deudas”, dijo.

Agregó que los interesados pueden contactar a la empresa Helicorp o bien a él por medio de las redes sociales o en la página de Facebook “Volando América 2019”.

“En Helicorp nos ayudaron como si fuéramos sus propios hijos, los extrañamos y les mandamos fuertes abrazos”, comentó Cristian.

Concluyó diciendo que seguramente este domingo recibirán varios mensajes por el primer aniversario de vida.

Cristian y su papá compraron la avioneta que fue fabricada en 1960. La adquirieron en Estados Unidos y la idea de los dos amigos era pilotearla por toda América hasta llegar a Argentina, donde la usarían para dar clases.

El itinerario
El itinerario de los pilotos era salir de Estados Unidos (donde compraron la avioneta), pasar por México,
Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, para finalmente llegar a su país.
El 15 de abril del 2019 salieron de Estados Unidos y llegaron a Costa Rica el 5 de mayo del 2019. Aterrizaron en el aeropuerto Daniel Oduber en Liberia y el 6 de mayo del 2019 volaron hacia el aeropuerto Tobías
Bolaños, en Pavas.
Según el plan, el jueves 9 de mayo del año pasado debían salir hacia Panamá, pero por las condiciones del tiempo decidieron quedarse y volar al día siguiente, el viernes 10 de mayo. Ese día despegaron del Tobías Bolaños hacia David, Panamá, pero la avioneta no tomó altura y eso hizo que se estrellaran 100 metros al este del Fresh Market, a 25 metros del colegio bilingüe La Sabana.
El 13 de mayo regresaron a Argentina.