El conductor de apellido Araica, de 19 años, involucrado en el choque contra la estatua de León Cortés Castro, no fue sometido a una prueba de alcoholemia, ni tampoco se solicitaron exámenes de sangre para determinar si tenía alcohol en su organismo al momento del accidente.
Ante consultas de La Teja, la Policía de Tránsito indicó que no solicitó pruebas de sangre en el Hospital San Juan de Dios porque esa gestión corresponde a la Fiscalía.
Sin embargo, al consultar al Ministerio Público, se confirmó que el caso nunca llegó a esa vía, por lo que la Fiscalía no realizó ninguna solicitud de exámenes.
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Una semana después del accidente, La Teja confirmó que el expediente ingresó al Juzgado de Tránsito de San José hasta este martes 10 de marzo, es decir, casi una semana después del impacto contra la estructura.
Actualmente, el caso se encuentra en etapa inicial dentro de ese despacho judicial.
El choque ocurrió el miércoles 4 de marzo anterior, a las 3:41 a.m.
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El abogado Boris Acosta explicó que cuando se presume que una persona estuvo implicada en un caso de conducción temeraria y, producto del accidente, requiere atención médica, es obligación de la Policía de Tránsito solicitar una prueba para detectar alcohol en sangre dentro de los exámenes que se realizan al paciente.
“Ahora bien, de oficio es casi un hecho que se le realizaron todo tipo de exámenes en sangre al paciente en el centro médico, y debe de existir un resultado sobre esto en los exámenes del hospital. Esos exámenes deben de ser solicitados por el juez de Tránsito del circuito correspondiente, que en este caso debe ser el juzgado de Tránsito de San José”, explicó Acosta.
El abogado añadió que si el Juzgado de Tránsito determina que sí había alcohol en sangre, deberá declararse incompetente y remitir el caso al Ministerio Público, para que sea investigado como conducción temeraria.
