La refrigeradora en la que fueron hallados los restos de Nadia Peraza Espinoza, de 21 años, permaneció durante casi dos meses al frente de una vivienda en San Pablo de Heredia, expuesta al sol y la lluvia.
El electrodoméstico fue llevado hasta ese lugar por Jeremy Buzano, sospechoso del femicidio.
Según relató Quinki Vargas, hijo del propietario de la casa, Buzano llegó con varias pertenencias: bolsas con ropa y otros artículos, una lavadora, una pantalla de televisión y la refrigeradora.
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Las primeras dos las metió al apartamento, pero la refri quedó afuera, justo al frente de la vivienda.
“Mi papá siempre dijo que había que hacer algo con la refri. A él le gustan las cosas ordenadas, en su lugar, y la refri lo estaba sacando de quicio por el lugar en el que la dejaron. Me dijo que había que hacer algo, pero a mí me parecía desconsiderado deshacerse de la refri, porque sé que si a alguien le cuesta lo poco que tiene y uno va y se lo bota, no tiene mucho sentido y entonces ahí se quedó”, manifestó Vargas.
El testigo explicó que nunca acostumbra tocar pertenencias ajenas, por lo que tampoco investigó qué generaba el mal olor que, con el paso del tiempo, comenzó a percibirse, por esta razón nunca se abrió la refri.
Esto hasta que llegó el OIJ y pidió abrir la refrigeradora.
“Simplemente uno no se puede imaginar algo así”, dijo entre lágrimas al recordar el momento en que todo salió a la luz.
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El 17 de mayo de 2024, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) llegaron hasta la vivienda. Al percibir el mal olor, pidieron a un hombre de nombre Jonathan que abriera la refrigeradora. Dentro encontraron restos humanos.
Posteriormente, las autoridades confirmaron que correspondían a Nadia Peraza, quien había sido vista por última vez el 20 de febrero de 2024 en San Rafael de Heredia. Tras no tener noticias de ella, fue reportada como desaparecida el 1.º de marzo ante el OIJ.
Luego del hallazgo, la policía judicial anunció que realizaría un allanamiento en la vivienda, situación que afectó profundamente al propietario del inmueble, padre de Vargas.
“Mi papá se sintió muy afectado. Ha sido todo un drama, un problema gigantesco”, expresó.
Lo que durante semanas fue solo una refrigeradora abandonada frente a una casa, terminó convirtiéndose en una pieza clave dentro de uno de los casos que más ha estremecido en Heredia.
