Una sola palabra bastó para sembrar la sospecha en Marilyn Espinoza de que la persona que le escribía desde el teléfono de su hija, Nadia Peraza, no era realmente ella.
Nadia fue vista por última vez el 20 de febrero de 2024 en San Rafael de Heredia. Durante varios días, su madre aseguró que intercambió mensajes creyendo que su hija estaba viva y que se encontraba de paseo con sus amigas en la playa, razón por la cual no presentó de inmediato la denuncia por desaparición.
Según narró Espinoza, Nadia siempre le preguntaba por su hija utilizando el nombre “Nash”, como cariñosamente la llamaba. Sin embargo, en uno de los mensajes recibidos mientras Nadia ya estaba desaparecida, le preguntó: “¿Cómo está la gorda?”.
“Solo Jeremy le decía la gorda a la niña”, declaró la madre, al explicar que esa expresión no era habitual en su hija y que eso le generó una profunda duda.
Para esa fecha, doña Marilyn tenía ya la custodia de su nieta (actualmente tiene cuatro años), ya que el PANI se la entregó por las constantes peleas que Nadia y Jeremy tenían.
Según la acusación de la Fiscalía, quien habría estado enviando esos mensajes sería Jeremy Buzano Paisano, principal sospechoso del femicidio, además acusado de estafa y suplantación de identidad.
Tras notar esa diferencia en la forma de expresarse, Espinoza pidió a su hermano Eduard, tío materno de Nadia, que acudiera al Organismo de Investigación Judicial (OIJ). La denuncia formal por desaparición se presentó el 1 de marzo de 2024.
La madre también explicó por qué no acudió antes a las autoridades. Recordó que, cuando Nadia tenía 14 años y estaba en el colegio, en una ocasión se ausentó de la casa y luego regresó asegurando que se había quedado donde una compañera, pero ella, por el miedo, había denunciado ante el OIJ. En ese momento, según relató, los investigadores le habrían indicado al informar que su hija apareció que no los hicieran “perder el tiempo”.
Ese antecedente la hizo dudar en denunciar de inmediato, pues pensó que su hija estaba bien y que era ella quien respondía los mensajes. También comentó que, en el tiempo de desaparición, el OIJ nunca la interrogó.
Además, recibieron dos llamadas en que les decían que había una muchacha igual a Nadia, pero solo se parecía mucho.



