Rocío Sandí.28 agosto
La casa allanada está en Gravilias de Desamparados. Foto: OIJ.
La casa allanada está en Gravilias de Desamparados. Foto: OIJ.

Un hombre de apellidos Vargas Obando, de 47 años, se habría aprovechado de la vulnerabilidad y necesidad económica de varias mujeres para explotarlas sexualmente.

Él fue arrestado este martes a las 6 de la mañana por oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que hicieron un allanamiento en su casa, en Gravilias de Desamparados.

La Policía Judicial detalló que la investigación contra Vargas inició en diciembre del año pasado luego de que una persona denunciara ante la Fiscalía que el sujeto promocionaba mujeres en internet con el fin de ofrecer servicios sexuales.

El caso fue enviado del Ministerio Público a la sección de Delitos Contra la Integridad Física, Trata y Tráfico de Personas del OIJ.

Los oficiales revisaron la vivienda en busca de evidencias para el caso. Foto: OIJ.
Los oficiales revisaron la vivienda en busca de evidencias para el caso. Foto: OIJ.

Las autoridades judiciales detallaron que, al parecer, Vargas tenía una página en internet en la que mostraba un catálogo con mujeres para concretar citas sexuales. Los interesados debían llenar un formulario y luego el sospechoso los contactaba para coordinar dónde se llevaría a cabo el encuentro, el cual podía ser en un hotel, un motel o en la propia casa de los interesados.

En la investigación los agentes lograron determinar que muchas de las mujeres que reclutaba Vargas eran extranjeras y no tenían documentos, lo que les impedía encontrar un trabajo digno, debido a eso se veían obligadas a trabajar para él.

También ofrecía el trabajo a ticas, pero se aseguraba de que fueran jóvenes en terribles condiciones económicas para que ellas no tuvieran más opción que aceptar la propuesta.

Un hombre de apellido Vargas fue detenido por trata de personas con fines de explotación sexual

El reclutamiento lo hacía por medio de la misma página en la que estaba el catálogo, ya que tenía una sección que decía “casting”. Ahí las interesadas llenaban un formulario y luego subían fotos para que Vargas les diera el visto bueno.

Una vez que pasaban el primer filtro, el sujeto las citaba para conocerlas personalmente y así definir si eran aptas para el negocio o no.

La Policía Judicial informó que el cobro por los servicios se hacía por hora y el monto rondaba los $200, (unos ¢114 mil). De esa plata el vivazo se dejaba el 50%.