Sucesos

“Vivía por ella”: La historia del oficial de Fuerza Pública que renunció a casarse para cuidar a su madre

El oficial de la Fuerza Pública Ronald Jiménez González falleció en un accidente cuando iba para su trabajo

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Ronald Jiménez González, de 60 años, es el oficial de la Fuerza Pública que murió en un accidente en Limón. Él anhelaba llegar al momento de pensionarse para entregarse a la mujer que más amó en su vida, su madre.

Su familia asegura que nunca se casó porque siempre quiso ser quien llenara de un gran amor a su mamá María Cristina González, de 84 años, quien ahora sufre por la pérdida de su amado hijo.

Ronald Jiménez González, de 60 años.
Ronald Jiménez González, de 60 años disfrutaba de cuidar a su madre. Cortesía para LT (Cortesía para LT/Cortesía)

Era el único hijo varón; su hermana menor, Yoheidy Jiménez, recordó que Ronald se convirtió para su madre en “sus ojos”, en su mayor orgullo y en su sostén.

“Mi hermano nunca se casó. Siempre se dedicó en cuerpo y alma a ella. Fue su enfermero, su médico y el psicólogo de mi mamá”, cuenta Yoheidy con mucho orgullo.

Desde hace 17 años, doña María Cristina enfrenta serios problemas de salud; es hipertensa, cardiaca, anticoagulada y tiene una parte de su cuerpo inmovilizada debido a varios derrames. En ese largo proceso, Ronald reorganizó su mundo entero para cuidarla.

Ronald Jiménez González, de 60 años.
Ronald Jiménez González, de 60 años consagró su vida a cuidar con amor a quien le dio la vida. Cortesía para LT (Cortesía para LT/Cortesía)

Cuando terminaba sus jornadas como oficial de la Fuerza Pública, no pensaba en descansar.

“Nos decía que descansáramos nosotras, que vivimos en San José con mi mamá y él en Sixaola por el trabajo; cuando salía libre, él se hacía cargo. No solo la consentía, se desvivía por ella. Vivía y respiraba por mi mamá”, relata su hermana.

“La llevaba a pasear, buscaba cómo hacerla sonreír y estaba pendiente de cada medicamento, cada cita médica, cada necesidad. Renunció a formar su propia familia porque eligió ser el bastón de la mujer que le dio la vida; mi papá falleció hace bastante”, añadió.

La conexión entre ambos era tan profunda que incluso hablaban de la muerte sin miedo. “Mi mamá le decía que cuando ella muriera se lo iba a llevar, y él le respondía que sí, que él se iba con ella. Nosotras nos enojábamos cuando decían eso”, recuerda Yoheidy.

Ronald Jiménez González, de 60 años.
Desde los 18 años Ronald Jiménez González estaba en la policía. Cortesía para LT (Cortesía para LT/Cortesía)

Ronald fue un hombre sencillo, humilde e incondicional. Siempre dispuesto a hacer favores, siempre atento a quien necesitara ayuda. Pero su mayor devoción estaba en casa.

Desde joven, su hermana asegura que mostró su determinación. A los 18 años decidió incorporarse a la Fuerza Pública a escondidas, porque su mamá no quería que siguiera los pasos de su padre, quien también fue policía. Durante un tiempo ella dejó de hablarle, pero él nunca dejó de honrar su vocación.

Hasta se enlistó para ir a la guerra, pero para suerte de la familia nunca le llamaron.

“Siempre honró su uniforme”, dice su hermana.

El policía Ronald Jiménez González, de 60 años falleció en un accidente en Sixaola
El policía Ronald Jiménez González, de 60 años falleció en un accidente en Sixaola (Cortesía/cortesía)

Ronald trabajó en distintas partes del país y se enamoró especialmente de Limón.

“Nos decía que allá se sentía libre, que le encantaba esa zona. Él encontró en el Caribe un lugar que también sentía como suyo”, dijo.

La hermana contó que aprendió a manejar ya grande, porque quería conducir patrullas.

Ronald Jiménez González
Ronald Jiménez González (Cortesía para LT/cortesía)

“Nosotras lo vacilábamos y le decíamos que no nos íbamos a subir con él. Pero aprendió, y cumplió ese sueño también”, contó Yoheidy.

Sin embargo, el anhelo que más lo ilusionaba estaba lejos de las sirenas y el uniforme. Soñaba con pensionarse, tener una finca, sembrar pejibayes, criar gallinas y chanchos. Había comprado unos lotes en Sixaola porque estaba trabajando para hacerlo realidad. Su plan era llevar a su mamá a pasear allí y dedicarle todavía más tiempo, verla disfrutar de la tranquilidad del campo y de la cercanía del mar.

Su hermana asegura que se han sentido impresionados de ver el gran amor que le tenían a su hermano en la comunidad donde trabajaba.

La tragedia que golpea a la familia ocurrió el jueves 5 de febrero; la alerta ingresó a la 1:11 a. m., luego de que se informara sobre la colisión de un vehículo liviano contra una torre de electricidad. Producto del impacto, Ronald salió expulsado del automóvil.

Yoheidy asegura que, en el momento del accidente, su hermano iba para el puesto de trabajo, pero parece que se quedó dormido.

La familia lo despidió en San José; sin embargo, en la zona donde trabajaba le hicieron un altar para que quienes lo conocieron compartieran con él.

“Nos llena de orgullo decir que mi hermano fue un policía honorable y que siempre vistió su uniforme con humildad y con el fin de servir a los demás, un sueño cumplido para él”, dijo la hermana.

Silvia Coto

Silvia Coto

Periodista de sucesos y judiciales. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo. Labora en Grupo Nación desde el 2010.

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