Adamari López volvió a dar de qué hablar tras hacer una confesión muy personal sobre la relación que mantiene con su expareja Toni Costa por el bienestar de su hija Alaïa.
Durante una conversación en el programa Desiguales, la presentadora puertorriqueña reconoció que a veces siente la necesidad de querer controlar no solo a su hija, sino también al papá de la niña.
La inesperada confesión salió mientras en el espacio hablaban sobre los llamados “padres helicóptero”, es decir, aquellos papás o mamás que tienden a sobreproteger y controlar en exceso a sus hijos.
Fue entonces cuando Adamari habló sin filtros y soltó una frase que rápidamente llamó la atención de quienes seguían el programa.
“Alaïa tiene su papá y es un papá presente, pero yo me siento que a veces quiero controlar a la niña y también al padre”, confesó la conductora frente a cámaras.
La también actriz dejó claro que ese sentimiento nace de la preocupación que siente como mamá, especialmente porque Alaïa es su única hija y su mayor deseo es que siempre esté bien.
Según explicó, a veces siente que quiere tener control sobre todo lo que rodea a la pequeña, precisamente para evitar que algo malo le pase o que atraviese una situación complicada.
En medio de la conversación, Adamari aprovechó la presencia de la terapeuta familiar Mariela Brito para pedirle un consejo y saber cómo puede manejar mejor esa necesidad de estar pendiente de todo.
La puertorriqueña reconoció que le cuesta darle más libertad a su hija, aunque también entiende que eso forma parte de su crecimiento.
Ante eso, la especialista le respondió que ese sentimiento es bastante común en muchos padres, pero le recomendó algo clave: aprender a confiar más en su hija.
Según explicó Brito, esa confianza ayuda a que los hijos se sientan más seguros y también les permite desarrollarse con mayor independencia emocional.
La confesión de Adamari no tardó en generar conversación, ya que muchas personas se sintieron identificadas con ese deseo de querer proteger tanto a sus hijos que, sin darse cuenta, terminan queriendo controlar hasta lo que pasa alrededor.
Y aunque todo nace desde el amor, también quedó claro que incluso para una figura tan querida como Adamari, la maternidad sigue siendo un aprendizaje constante.


