El querido presentador Carlos Álvarez habló sin ningún problema durante la entrevista que le hicieron en el programa Los Doctores, de Teletica, donde compartió varias anécdotas sobre el daltonismo, una condición con la que ha convivido desde que era niño.
Entre las historias que más llamaron la atención estuvo la forma en que su esposa, Evelyn Durán, terminó convencida de que él realmente no distingue los colores, luego de una divertida situación relacionada con su hija menor, Karolina.
El locutor contó que él y Evelyn fueron juntos a escoger los colores para pintar el cuarto de la bebé, pero mientras observaban una enorme paleta de tonos, él únicamente distinguía “claritos y oscuritos”.
En ese momento todavía no le había explicado completamente a Evelyn el alcance de su condición. Cuando le confesó que no veía los colores de la misma manera que los demás, ella pensó que estaba exagerando o incluso buscando una excusa.
La verdadera prueba llegó tiempo después
Carlos recordó que un día le pidieron vestir a la pequeña Karolina y él siguió las instrucciones exactamente como se las dieron. Escogió el gorrito, el mameluco y los accesorios que encontró preparados, convencido de que todo combinaba perfectamente.
“Yo veía el gorrito clarito y la ropa más oscurita, entonces para mí todo estaba bien”, relató.
Cuando Evelyn vio a la bebé, entendió de inmediato lo que había ocurrido. Según recordó el presentador, la pequeña estaba completamente descombinada y fue ahí cuando su esposa terminó aceptando que él realmente no distinguía los colores como la mayoría de las personas.
“Ahí fue cuando dijo: ‘Sí, es cierto que no ve colores’”, contó entre risas.
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Indicios del daltonismo
El conductor recordó que los primeros indicios aparecieron cuando estaba en el kínder. Según explicó, fue su mamá quien comenzó a notar que algo no andaba bien, ya que desde muy pequeño les enseñó a él y a sus hermanos a preparar la ropa y alistarse solos para salir.
“Ella nos enseñó a ser muy independientes. Yo me alistaba solo y cuando llegaba a revisarme, a veces aparecía vestido de una manera muy extraña”, contó entre risas.
Con el paso del tiempo, su madre comprendió que aquellas combinaciones poco convencionales no eran simples descuidos. Fue entonces cuando empezó a desarrollar estrategias para ayudarlo a desenvolverse mejor. Carlos explicó que puede distinguir con facilidad colores como el negro, el blanco y el rojo, pero cuando aparecen otros tonos las diferencias se vuelven mucho más difíciles de identificar.
Otras anécdotas que no olvida
La condición también le dejó varias anécdotas durante su juventud. Una de las que más recuerda ocurrió cuando estrenó un pantalón de cuadros que le encantaba. Convencido de que lucía espectacular, decidió combinarlo con una camisa de rayas y salió muy seguro de sí mismo.
“Llegué feliz al trabajo, me sentía guapo, hasta que un amigo me dijo cómo andaba vestido”, recordó. Según comentó entre carcajadas, la combinación era tan llamativa que terminó pareciendo un payaso.
También confesó que durante un viaje a México pasó más de un susto porque los semáforos estaban colocados de forma horizontal y no vertical como en Costa Rica, lo que le dificultaba identificar correctamente las señales.
Aprendió a adaptarse
Lejos de verlo como una limitación, Álvarez aseguró que aprendió a adaptarse y a desarrollar otras habilidades para enfrentar el día a día. Explicó que suele fijarse mucho en las texturas, las formas y otros detalles visuales que le ayudan a tomar decisiones cuando necesita escoger ropa o identificar objetos.
Incluso aseguró que muchas veces una simple visita a una tienda termina convirtiéndose en una conversación agradable, porque las personas suelen ayudarle a encontrar combinaciones adecuadas y terminan entendiendo mejor su situación.
Al finalizar la entrevista, el presentador aprovechó para enviar un mensaje sobre la importancia de la empatía hacia quienes viven con cualquier tipo de condición.
“Lo que para usted puede ser algo simple o una tontería, para otra persona puede ser algo muy complicado. La única manera de entenderlo es ponerse en los zapatos de esa persona”, expresó.
Hoy, Carlos asegura que muchas de estas experiencias le provocan risa, pero también le han enseñado que las diferencias no tienen por qué convertirse en obstáculos, sino en una forma distinta de ver y enfrentar la vida.



